Trescientos sesenta y cuatro "no cumpleaños" (sesenta y cinco si es bisiesto)
El juego dialéctico estaba en responder: "¿Que en qué año nací? En tal año... pero ese año yo no había nacido".
Tampoco era tan complicado resolver el acertijo, vamos... Pero como prueba de agilidad mental, era útil.
El acontecimiento se esperaba para días antes. Según los cálculos, a lo más tardar, el día 28. Pero pasó el 28, el 29... y el 30, ya casi 31... sorpresa. Esos síntomas habituales en estos casos. Rotura de aguas. Primeras contracciones. Taxi. Hospital... en la otra punta de la ciudad, como suele pasar cuando se vive en el sur de la capital (en aquellos días, Entrevías, en Vallecas).
Cuatro y pico de la mañana. Frío de noche en diciembre. Al parecer, calefacción estropeada en el hospital donde más niños nacían de España... y que no llevaba tantos años inaugurado.
Treinta y uno de diciembre. Hale: una bruja más en el mundo.
Rompiendo esquemas y previsiones y planes familiares desde el primer momento. Por incordiar, simplemente.
Servidora.
Cuando se nace un 31 de diciembre, la primera consecuencia... bueno, la segunda (la primera es que la madre toma las uvas en el hospital: una rareza de ésas que pasan en la vida esporádicamente) es que NUNCA se celebrará el cumpleaños propio como lo celebra casi todo el mundo. Esto es: cuando se cumplen años cualquier otro día del año, lo que se celebra ese día, si se celebra algo, es el cumpleaños en cuestión. Si hay fiesta, comida especial, dulces... lo que sea, es porque estu cumpleaños. Y se puede avisar a amigos y conocidos "Eh, que tal día es mi cumple. Que te pases por casa a tomar algo". Ó invitar a una copa a los compañeros de trabajo. Y no digamos ya cuando se es niño: desde los caramelitos a repartir en el colegio a la fiesta con gusanitos de los que manchan y cocacolas sin cafeina en casa, primero con padres, luego sin ellos, a la reunión en el burger ó la comida en el chino según van pasando las edades...
Cuando se nace un 31 de diciembre, si hay fiesta en casa ó viene gente a comer ó cualquier otra cosa... es porque es 31 de diciembre. Nochevieja. Y no es día de celebrar fiestas con amiguitos del cole (entre otras cosas, porque es periodo de vacaciones infantiles y en esas edades lo que no pasa en el curso habiendo clase es como si no pasara). Y no es habitual trabajar (si acaso, un rato por la mañana. Y eso si hay algo importante que hacer... Celebrar un cumpleaños con una copa es cualquier cosa menos importante cuando para por la noche habrá tanto que hacer).
Porque, vamos a ver quién es el guapo que, en esta fecha, se pasa a comer tarta por casa de nadie. Es más, a ver a quién le apetece tarta, con el empacho arrastrado de días antes y la previsión de "cenita ligera" de horas después. Ni a niños ni a mayores. Ni a mí misma, si me paro a pensarlo.
Mi madre me repetía (me lo repite cada año y lo volverá a hacer dentro de unas horas) que nací en "la fecha más bonita". Bueno, para gustos... Más bien, imagino que a ella le hizo ilusión tener a su primera hija en una fecha así. Porque, no nos engañemos: nuestro nacimiento es más importante, como fecha, para nuestras madres que para nosotros mismos. A nosotros la fecha "nos toca". Ellas la viven...
Claro que el concepto de "bonito" de mi madre para según qué temas es mejor dejarlo a un lado. Hace 11 años, la noche del 30 al 31 cayó en Madrid una nevada antológica. Ignoro las razones... pero me tocó ir a trabajar. A "matar el tiempo", más bien. Vale. Tardé 20 minutos en conseguir cruzar la calle (sólo eso: cruzar, que estaba enfrente) desde la parada del bus hasta la puerta de mi oficina. Pero ¿qué es lo primero que pensó mi madre cuando se levantó y vió la nieve? Pues que qué día más bonito, que qué ilusión me debería haber hecho y que qué regalo más inesperado. Vamos a ver: precioso, para verlo desde la ventana. No para ir con tacones, mediasy maquillada de señorita a trabajar, haciendo trasbordos de autobús ó tren, en un sitio como Madrid, que como no nieva nunca, no tenemos ni ropa ni calzado adecuado... y la alegría en un día así es no romperse la crisma...
En resumidas cuentas: que hoy cumplo años. Capricorniana de treinta y tantos. Según esta página:
http://www.miniportale.com/Miniportal/date/
Esto fuí en mi última vida:
No sé si le parecerá bien o no, pero usted era hombre en su última encarnación terrena. usted nació en algún lugar del territorio que hoy es Norte-centro de EEUU en torno al año 1125. Su profesión era predicador, editor o escritor de antiguas inscripciones.
Un breve perfil psicológico de su vida pasada::
Personalidad artística, siempre transformando lo feo en hermoso, lo gris en colores brillantes. Encontrará la oportunidad de expresarse creativamente en toda situación..
La lección que su vida pasada le ha dado para la encarnación actual :
Su principal lección es desarrollar magnanimidad y un sentimiento de fraternidad. Trate de desarrollar un mayor despego por las propiedades materiales y aprenda a tomar sólo lo que pueda devolver.
Vamos, que fuí predicador yanki. Me lo estaba temiendo....
A lo que iba:que hoy es mi cumpleaños.
Que lo celebraré como todos: soplando de una vez tropecientas velas (sí, igual la capacidad pulmonar ya no me da para cruzarme la piscina buceando... pero a apagar las velas, cual lobo de cuento, llego). Que pediré un deseo (iba a ser "encauzar mi vida", pero si se cuenta ya no vale, y lo he contado... así que pensaré otra cosa), que me regalarán cosas que no me hacen falta y que no sabré dónde poner el resto del año...
Y luego, pues como corresponde al día, prepararé canapés, pelaré uvas, trocearé turrón, pondré/quitaré cubiertos... Lo normal en un 31 de diciembre.
Como cada treinta y uno de diciembre.
Porque es nochevieja/añonuevo. Para todo el mundo. Es lo bueno de esta fecha, que es de celebración universal.
Feliz cumpleaños a todo el que lo celebre hoy.
Feliz no-cumpleaños a todos los demás.













bruxana dijo
Reseño, yo que soy "muy de números":
En este momento, el marcador de visitantes me indica 27772 visitas. No me diga nadie que no es bonito el número... en este año que suma nueve y termina en siete...
Sólo eso. Ah: y que el post que ahora comento (en vez de editar) me ha desaparecido enterito... y lo he tenido que rehacer desde una parte que sí se guardó en borrador. Lo digo por si hay palabras sueltas, letras juntas, incongruencias superiores a la media... y como aviso a navegantes: lacoctelera, a su ritmo...
:))
31 Diciembre 2007 | 01:57 AM