Un bolso color fresa
Creo que he usado bolso desde siempre.
No, no es una forma de hablar: hay fotos mías (se ven fatal, pero las hay) en que no tengo un año de edad, pero sí llevo mi bolso, mis gafas de sol (de plástico), mis pulseras... Al parecer, me gustaban los complementos (niña rara, ya digo: apenas jugué con muñecas pero me gustaban los bolsos y las sandalias de plataforma. Esas ya más mayor, como con cuatro añazos).
"Usar bolso" no es "tener muchos bolsos para combinar con la ropa". Yo tenía uno, y punto. Hasta que se rompía... y no me quedaba más remedio que comprar otro. No me podía permitir el comprar varios... y, en fin, tampoco los iba a emplear más que de uno en uno. Así que, ante el desconcierto de mi madre (ya de adulta, claro), tenía una docena de jerseis, otra de minifaldas, gastaba en medias, en pañuelos para el cuello... pero sólo un bolso. Y un abrigo (ó equivalente: me gustan las trencas con esos cierres de cuerno, y las gabardinas). Ella siempre tuvo varios: lo normal, para combinar con el calzado y la ropa. Yo, uno: multiusos. Eso sí, según fuí pudiendo, de mejor calidad.
Luego llegaron los "chollos de los chinos" y esos bolsos superbaratos. Tres mil, dos mil... mil pesetas. Seis euros, diez, ninguno más de doce.
Yo, no. Yo, hace como 12 años, me recorrí todas las zapaterías/tiendas de complementos buscando "El Bolso". Me ví todos los del Corte Inglés. Por increible que pueda parecer: no me servía ninguno.
Al final, zapatería cerca de mi oficina. Lo ví en el escaparate: era "ése". Entré, miré otros, pregunté, probé. Al final, pregunté por "ése" ¿qué precio tiene?. El dependiente me miró con cara de "pobre, ésta no sabe qué me está preguntando". Veinte mil pesetas (del año 95). En un municipio de la zona sur de Madrid. Jaime Mascaró. Piel tricolor.
Me lo llevé.
Es más, me permití el lujazo de maltratarlo (vamos, que algún día llovió y se mojó. Que le dió el sol más de lo debido) y todo. Hasta la gata Zulema terminó arañándolo... Por ahí está aún: tiene el forro algo roto, pero él está estupendo. No dejé de usarlo dos años seguidos.
Bueno, pues esto ha sido la introducción. Simplemente.
A estas alturas de la vida, ya sabeis qué me he comprado en rebajas. Otro bolso, sí (tengo como 10, en buen uso. No, ninguno es de "los chinos". Pero varios son "de las rebajas").
Le había "echado el ojo" hacía semanas. Paso por delante de ese escaparate dos veces a la semana, jueves y domingo, cerca de las diez de la noche, antes de que se apague el luminoso. No es una zapatería, ni una tienda de bolsos. Es una perfumería. De las "pijas muy pijas". Paso por delante del escaparate cuando hago trasbordo, viniendo de casa de mis padres a la mía, para coger el otro autobús.
Era grande, rojo, con tachuelas. Parecía blandito. Con un cierre raro. Me llamó la atención. No me fijé en la mini-etiqueta del precio: no pensaba comprarlo. Simplemente me llamó la atención.
A primeros de año, ya sí me planteé que igual me compraba un bolsito "en plan fiesta". No tengo bolsos "de fiesta". No me gustan los bolsos pequeñitos. Pero ví uno mediano, cubierto de lentejuelas, negro. Raro también.Y ya sí me fijé en los precios de las minietiquetas: no bajaban de 60,-€ ninguno. Bueno: sé que la tienda rebaja un 30% todos los complementos pasado el día seis...
Y yo fuí el ocho. Casi más "por cotillear".
Pongámonos en situación:
La tienda es pija. Pero pija/pija, vamos. Hasta tienen una dependienta francesa!!!! (igual para traducir las etiquetas de algunos cosméticos).
Y entro yo, tras examinar un rato todo el escaparate: por descontado, lo han cambiado todo de sitio. Porque, la sorpresa, es que está todo al 50%.
Entro yo...
(hay que echarle imaginación):
-Pantalón ancho de terciopelo color chocolate. Con un aplique de flor en la pierna derecha (se empezó a despeluchar el terciopelo hace un año...y le puse el parche de emergencia. Es que tiene años, el pantalón).
-Camiseta "mega talla" tipo sudadera. A rayas marengo y marrón raro. Con capucha. De algodón, todo. Escotada en pico y con un inconcreto dibujo "pirata" en el hombro izquierdo. No pega, pero para nada, con el pantalón de terciopelo, claro...
-Botas. Tipo "panamá-jack", pero de imitación. Vamos a ver: es que cuando se va habitualmente con taconazo... se descubre que si nieva una se va a romper el cuello porque no tiene calzado adecuado. Hace tres años nevó... y yo ví en oferta esta imitación de botas de marca. Total, para ponérmelas en casos excepcionales... Son muy feas. Con una suela ancha, de goma. Con hierro por dentro, en la puntera. Marrones oscuras. De cordones. Vamos, feas. No, no pegan ni con el pantalón de terciopelo ni, creo, con la camiseta. Y no digamos ya con los calcetines de color rosa clarito (esos no se ven. Pero sé que los llevo)
¿Podemos empeorar el conjunto?
Podemos.
-Abrigo tipo "plumax", largo, negro. Con capucha, lo que hace que el pelo no vaya ni a la vista, ni escondido. De esos que hacen parecer el muñeco "Michelín". Sobre todo con mi sobrepeso actual. Lo compré hará como 4, 5 años, en una nevada (es el equivalente a las botas. Cuando sólo se tienen gabardinas ligeras, cazadoras de piel rosas, rojas, y nieva... pulmonía). Ese abrigo, sólo con el esfuerzo que hay que hacer para llevarlo, se entra en calor.
Insisto: perfumería pija. Y yo vestida de... en fin, ni idea de qué voy vestida.
Peinada, no: no voy peinada de nada. De como queda el pelo rizado cuando, tras alisarlo dos días antes, llueve... Pues eso: ni liso, ni rizado, ni nada. Encima, la capucha del plumax termina de arreglar el tema... para peor.
Carita lavada. Uñas sin pintar (dos rotas en nochevieja, una casi arrancada de raiz en Reyes...). Heriditas. Por tanto, tampoco llevo anillos (mejor no mirar mis manos). ¿Pendientes? Eso sí: dos bolas tamaño garbanzo de oro mate. De diseño. Pero que con el conjunto parecerán bisutería...

(Nota: versiòn estilizada de mi misma y el conjunto. Ni dibujo tan mal normalmente... ni el conjunto era tan elegante. Juro ambas cosas. Ah: ni suelo vestir tan mal... fue una concatenación de factores: lavadora, ropa tendida, amenaza de lluvia... lo que terminó creando el conjunto con el que salí de casa, sin darme ni cuenta).
Creo que la dependienta francesa huye al fondo de la tienda cuando me vé entrar. Igual piensa que me he equivocado de establecimiento. Los vendedores de estas perfumerías cobran comisiones por venta: yo no debo tener pinta de ir a comprarles nada. A ellos, tan pijos, tan selectos, tan...
Así que me atiende un compañero. Treinta y tantos, quizá cuarenta. Creo que hetero. Le pregunto por el bolso rojo, me pregunta qué quiero saber de él. Le digo que verlo...de cerca a poder ser, claro. Me lo saca del escaparate. Sale de mí mi personalidad de encantadora de serpientes: nos ponemos a tontear dialécticamente los dos.
Le digo que ése me lo llevo. No pregunto ni el precio (sé que es la mitad de lo que pone la etiqueta, en todo caso). Pregunto por el de las lentejuelas: no le suena. Encuentro en otra estantería uno igual, pero en marrón. Lo descarto...
Pregunta a la francesa (que sigue medio escondida) si lo tuvieron en negro. Ella responde que sí. Creo que el dependiente ya tiene claro que soy no sólo compradora... sino que si tienen el otro bolso, me lo llevo también.
Lo descarto: como le empiezo a contar, soy muy, muy caprichosa para según qué cosas. Tengo un montón de bolsos: piel de serpiente en rojo, ante en color avellana... No, no me gustan los bolsos de "los chinos". Y, no, el de lentejuelas en marrón no me lo llevo: como es un capricho, no me termina de convencer...
A la cortés pregunta (a todo esto, seguimos medio tonteando los dos) de si necesito algo más, le digo la verdad: no lo sé. Tengo que hacer limpieza de cosméticos y colorido... porque también en eso soy muy caprichosa. Así que me da por comprar las ediciones efímeras de colorido de Chanel, y, claro, no las termino de usar nunca. Y quien dice Chanel, dice Dior y dice YSL. Y no digamos ya los perfumes: tengo la edición de Nº5 que imitaba una barra de labios de la marca, que casi compré por el envase...
Tengo claro, muy claro, que seguro que no se lo tomó en serio. Porque a veces el hábito hace al monje.
Pero le compré el bolso rojo. El mega bolso rojo con tachuelas. Y quedé en que, si me lo pensaba mejor, igual volvía a por el de lentejuelas marrón...
Lo único que no le conté es que lo primero que suelo ver al despertar... me lo regalaron ellos: es un despertador/termómetro/cronómetro/calendario. Con el nombre de la empresa: los hicieron para los clientes más asiduos (¿tiene "asiduos" una perfumería de lujo? ¿Cuantos harían?) Que hasta tengo bolsas de viaje de cierta categoría... regalo de su empresa. Que, incluso, parte de mi colección de miniaturas de perfume han sido obsequios. Olvidé comentar que soy clienta asidua de la sucursal que tienen en el municipio donde vivo y llevo años trabajando...
...y que los conocí cuando, en vez de perfumes de marca y complementos exclusivos, vendían lejía, guantes de goma y jabón "Maja" como producto estrella. Porque no son parte de una franquica: son una antigua droguería de pueblo que ha ido prosperando. Y que fue la primera en trabajar "marcas" de toda la zona sur.
Y que Angelines, la dependienta de la sucursal donde suelo comprar, ha pasado mucho tiempo hablando conmigo, que a ella ya no le extraña que a veces mi aspecto no sea el de alguien que pueda permitirse lo que ellos venden...
Que, posiblemente, sea lo que a ellos mismos les pase. Incluida la dependienta francesa y mega pija: me temo que no, que no se puede permitir gran parte de los productos que vende...
Y el bolso, grande (me mostró la capacidad, lo comparamos con el que yo llevaba:

blanco, acolchado, con hebillas. Mi madre me repite que porqué llevo en invierno un bolso blanco, supuestamente de verano) lo he lucido esta mañana, vestida de señorita, en el notario.
Y, además, he visto que no es rojo: es color fresa. Y no sé cómo en una perfumería con ánimo de ser tan pija no se dieron cuenta de la importancia de diferenciar el rojo, color tan cotidiano, tan casi vulgar... del tono fresa, tan de temporada, tan exclusivo...
Porque para eso existen los matices.
Y es quea veces hay cosas que no son exactamente lo mismo...















arori dijo
Claro, el bolso... si ya lo habías dicho, que lo tenías visto. Y se me ha pasado, un error...
Así es que al final un bolso color fresa... Yo es que para los colores soy demasiado pesada: necesito que pegue con algo. Para llevar un bolso de ese color, pues no se, camiseta, o pendientes o algo. Así es que tengo muchísimos bolsos, y al final casi siempre uso o el negro liso o el marrón liso. Es que si tienen cosas/dibujos tengo que ir vestida lisa, sin rayas ni nada. Como mis amigas me dicen: vas siempre "aconjuntá".
No sé si es un problema o no... pero así soy.
Salir con esas pintas... habría que verte, jajaja. Yo ni para ir a por el pan. Me tiro todos los días un rato pensando qué me voy a poner. No tengo chandals, ni zapatillas deportivas (miento, unas, pero no sé donde, y compradas en rebajas, jaja). Dos vaqueros, y el resto, faldas y vestidos. De todo tipo, algunos más pijos, otros más hippies... pero voy más cómoda que con vaqueros. Así es que hasta para ir a por el pan, como digo, me pongo "arreglá".
Bueno, besitos y a disfrutar del bolso nuevo.
12 Enero 2008 | 04:09 PM