Bruxana y el Carnaval de los Años Pasados
Miércoles de Ceniza.
Como decía, quizá no "participo" en el carnaval oficial por simple espíritu carnavalesco.
Por saltarme las reglas establecidas, también en lo de poner fecha fija a la fiesta, al disfraz, a la transgresión, al juego de seducción, al fingir que se está fingiendo, al actuar con libertad bajo la máscara...
Por esto, y porque para mí, en mi recuerdo, el carnaval fue una tarde de viernes de hace mil años, la puesta de sol más hermosa del mundo cruzando la calle Bailén, un concierto en la plaza Mayor cuya asistencia se improvisó apenas un rato antes, un prolongar el coqueteo que acababa de surgir y que los dos sabíamos era peligroso, un "me tengo que ir", un "te acompaño", un último beso que fue el primero, y Cenicienta huyendo en metro porque llegaba la hora y se rompería el hechizo..., aunque no, el hechizo realmente acababa de empezar a hacer efecto...
Y porque hubo otro carnaval, un miércoles de ceniza, algunos años después, también inesperado encuentro, cocacola en la cafetería, intento de reconducir la conversación hacia lo profesional, y sus ojos que me rehuían porque querían mirarme y su voluntad se empeñaba en dominar la situación, pero su mirada era más fuerte. Y mi acompañante que intuía pero no veía, que se perdió llevándome a casa, que sabía que había sido espectador de algo más, de algo que no había pasado pero seguro que pasó y pasaría.
Un miércoles de carnaval que fue el comienzo de algo que empezaría meses después, pero que los dos supimos que acababa de reanudarse ese día.

Las dos veces, y aunque eran personas diferentes, y aunque yo en ese momento no lo sabía... esos dos momentos aislados me estaban fijando un camino vital del que no iba a ser capaz de salirme. Ni yo ni él, ellos, lo sabíamos, pero era la línea de salida del futuro.
Quizá luego no hubo otro carnaval que me importase más. Porque soy incapaz de recordar qué hice, qué dije, que escuché, con quién estuve... estos días, a partir de aquel año.
Cuarenta días antes de la primera luna llena de la primavera
Algo tan simple, en lo básico, pero tan complicado a la vez. Sin disfraces.
Días de carnaval.











mixcelaneas dijo
Claro... carnavales así, tan especiales...
Después de momentos como éstos, ningún Carnaval "será digno" de esos dos que has vivido.
Preciosa fotografía y música y como siempre, un placer leerte.
Besotes gordosss.
6 Febrero 2008 | 03:28 PM