Anestesia(da por Borja)
Podría hacer un post contando cualquiera de esos sueños raros que tengo. Me refiero a los "sueños/sueños", a los que se tienen por las noches, mientras se duerme.
Sólo con el de esta noche me daría no ya para un post, sino para una novela (tomando el sueño como sinopsis, claro, que no ha sido tan largo). Argumento absurdo a todas luces, pero que en el momento de "soñarlo/vivirlo" resulta real. Porque hay noches en que no es como ver una película (otras sí): siento cosas, temperaturas, miedo, olores, tacto. Casi noto las vibraciones de los aparatos que aparecen en el sueño, y las de las personas que son parte de él.
En el de esta noche, en lo básico, yo necesitaba conseguir urgentemente la friolera de veinticuatro mil euros (unos cuatro millones de pesetas) para pagar la ¿reparación? ¿reposición? de una moto que no tengo claro ni de quién era ni qué relación tenía conmigo, pero que había roto. Ó hecho desaparecer de algún modo (creo que el tema era más bien lo primero: la había dejado inservible). Y como no tenía ese dinero, y quièn sabe qué pasaría si no lo conseguía (ya digo que no sé si el tema era reparar la moto, comprar otra antes que se notase el problema, indemnizar a alguien...), pues estaba muy angustiada. Para solucionar el asunto, se me ocurre una idea genial: ya está, hipoteco el piso de mis padres por esa cantidad, y punto. Todo esto, sin que ellos lo sepan...
Ya digo que el tema no tiene ni pies ni cabeza en el mundo real. Porque qué tipo de moto sería para costar ese precio (igual alguna reliquia histórica, tipo a las que ardieron en el Pabellón de los Descubrimientos de la Expo del 92'). Ni cómo habría pensado hacer lo de la "hipoteca secreta" (para quien esté dándole vueltas al asunto: no, no es posible hacerlo. Ni siquiera ilegalmente). En mi sueño aparece una sucursal de un banco que supuestamente debo conocer, porque me muevo por él como lo hago por los que en el mundo real conozco. Pero con un horario muy raro: de pronto, cierran las puertas interiores (sólo queda abierto el vestíbulo, que es muy grande, con mesas y trabajadores igual) y la gente puede salir pero no entrar. Ah, y son las doce. De la noche, no del mediodía...
Como digo, un argumento totalmente absurdo, pero muy angustioso, la verdad.
Y la verdad, redundo, es que igual de absurdos suelen ser los argumentos de muchas de las películas/teleseries que vemos. Pero que nos los cuentan... y, vaya, nos los creemos. Entiendo que los médicos digan que no hay una sola serie "de médicos" medianamente realistas, que los policías, en petít-comité, digan lo mismo de las de su gremio, y que los periodistas se partieran de risa, por no llorar, con aquella que se llamaba tal cual, "Periodistas".
En los ramos/gremios relacionados con mi profesión nos mosqueamos, hasta el cabreo, de las barbaridades que vemos en ocasiones. Que no hacen sino confundir a la gente. Pero, de momento, no nos han dedicado una teleserie... sólo habría faltado eso.
Pero hoy no me apetecía hacer un post detallado, la verdad.
Entre el sueño, breve pero intenso, el duermevela entre las tres y las cinco de la mañana, el despertar antes de las ocho, para dormir hasta las nueve, y volver a adormecerme de mala manera hasta poco más de las diez, y vueltas en la cama, y apartar la colcha y la manta, y deslumbrarme con la luz que entraba a través de una ventana cuya persiana se rompió hace casi dos años (y que al arreglarla se quedó sin algunas tablillas... y ya no baja del todo. Cosa que me da igual) y que lleva sin cortina desde el jueves, por otra historia que ya contaré, y esa sensación de angustia vital que me asalta y me desvela cuando valoro objetivamente la realidad de mi día a día y de mi descorazonador futuro inmediato..., y Hacienda, que aunque no es a mí, sino a mi hermano, a quien ha escrito (y sé que es algo sin la menor importancia: una paralela por haber omitido un movimiento patrimonial. Rutina) no por ello deja de preocuparme (es que todo lo relacionado con Hacienda me estresa, qué le vamos a hacer. Eso, y que como soy la que "entiende de estas cosas" en casa, y quien hace los trámites desde los 13 años, pues...). En resumen: las diez y pico de la mañana y yo cansadísima.
Así que determinación: café con leche. Lexatín (sí, ya sé que es contradictorio. Pero sin café me voy cayendo por las esquinas, y más tras haber dormido poco y mal. Y sin lexatín, para según qué cosas, me matan los nervios. Al final, casi efecto placebo, sin duda) y al dentista. Hale, de un tirón.
Así que en estos momentos, estoy bajo los efectos de, aún, el lexatín de la mañana. Del medio litro (seguro) de anestesia que me ha ido inyectado. De los dos gelocatiles que me he tomado a media tarde (me ha dicho que si me dolía, me los tomase). Estoy bajo los efectos de todo eso, yo, que se me caducan las aspirinas porque no las tomo, que no tomo de nada...
Eso sí: no me ha dolido nada. El dentista ha descubierto que es posible que una paciente siga hablando anestesiada y mientras le hurga en la encía (yo es que hablo mucho: necesidad de comunicación a toda costa). Y tengo que volver. Varias veces.
Menos mal que me quedan lexatines.
Ah: el dentista, guapísimo. Alto, rubio, joven, agradable. Borja, se llama. Vamos, que casi me daba cosa tener que cerrar los ojos...
Claro, que igual lo único real es el nombre (que lo pone en el presupuesto). Y que el próximo lunes descubro que si lo ví rubio, guapo, alto, educado... fue por los efectos de la anestesia.
Ó del destrozo onírico de la moto. Que lo mismo me la cargué en una carrera con unos gnomos de jardín. Me refiero a ellos conduciendo otras motos. Y, como los gorros de bruja no son resistentes,aun estoy resentida del golpe.
Aunque eso debió pasar en otro sueño. A ver si lo sueño y voy ampliando el guión de la película...












arori dijo
Qué sueños más raros, ya te digo! Porque normalmente se sueña con algo con algo de relación con la realidad, cosas que se desean, o cosas que nos preocupan...
Pero vamos, que cada uno sueña lo que quiere, aunque inconscientemente.
Al dentista, te vas bien guapa, y a ver si te lo ligas, jejeje.
Mi hermana, que estudia medicina, la única que ve algo más coherente es la de House. Dice que no sabe como a la gente le gusta tanto, si hablan demasiado de médicos y no se entiende mucho... pero la gente, enganchada, jeje.
Un beso grande guapa! Y a seguir tomando cositas pal dolor, ala.
12 Febrero 2008 | 12:04 AM