Cada historia tiene su final
Como ya adelanté en el anterior post, recurro a un texto propio, pero ya publicado, para hacer éste.
Surgió como respuesta a una propuesta de Javier http://www.lacoctelera.com/entrelilasyamapolasolvidado/post/2008/03/04/un-buen-final-garantiza-buena-historia
que consistía en escribir un final de una historia.
Como ya he comentado otras veces, las propuestas de Javier suelen ser de lo más interesante... ó al menos a mí me lo parecen. Aunque algunas las deje pasar por falta de tiempo. Ésta, de hecho, la "pillé" días después de ser propuesta. Pero acepté el reto... y esto es lo que salió:
"Su última maleta estaba en el recibidor. El bolso, en la silla de la cocina. Vertió en la jarra el té, que ya había reposado. Sacó del fondo del armario la bolsita, que abrió con cuidado. Dos giros de cucharilla, y el sabor cambiaría.
-Ten, tu infusión.
-Gracias.
Al pasarle la taza, sus dedos se rozaron. Ella sintió un estremecimiento raro. Quizá la culpa, que volvía a visitarla. Pero no: esta vez no. Esta vez estaba decidida.
Él se volvió un momento, sin levantarse. Al oirla entrar, había escondido veloz bajo una revista el informe médico. Todavía no, todavía no le diría nada. Aunque... Al verla así, de pronto le vinieron los recuerdos de tantos años de entrega, de infusiones antes siquiera de ser solicitadas, de camisas planchadas a tiempo, de citas en las que le esperó mientras él inventaba una excusa en brazos de otras... Quizá era el momento de empezar a decirle tantas cosas que había callado... Quizá ella merecía saber. Quizá esta noche sí se lo diría, eso, y todo lo demás.
-¿Quieres algo más? ¿Está a tu gusto?
Él acercó la infusión a los labios, rozándola apenas. El sabor casi le extrañó. El efecto de las medicinas, que tomaba sin que ella lo intuyese, les estaba cambiando el gusto, seguro.
-Sí, está bien.
Se miraron. Ella asió el tirante del bolso, acercándolo a su pecho, como si quisiera protegerse.
-Me voy- dijo al fin, para romper esa última mirada.
-Bien...
-... pero no vengas tarde- fue lo último que ella escuchó, maleta en mano, al tirar por última vez de la puerta de la que había sido su casa común, para cerrarla."
Realmente, cuando escribía (porque tuve un tiempo en que "escribía". Novelas y tal. Qué pretenciosa es la adolescencia), para mí era fundamental tener un final. Desde el principio, y aunque a veces las cosas se complicaban (escribir es fascinante), el final estaba más ó menos claro. Esta historia existió. Ciertamente, el final no era tal y como está ahora escrito (no conservo la novela: es lo que tiene dejar las cosas a gente que no sabe que hay que devolverlas. Y lo que tiene escribir a mano, sin copias), pero, más ó menos... iba en esa línea.
Y, si alguien más se anima a hacer algo similar... ya os he colocado el enlace al sitio donde está la propuesta. A mí, al menos, me parece interesante...
Otra posibilidad es que me conteis qué historia creeis que había antes de ese final...










mixcelaneas dijo
Yo soy un "queso" para escribir Brux... jajaja.
Muchas veces me pongo a pensar por qué tengo un blog (porque me gusta hacer amigos, porque me gusta leer gente que ESCRIBE MUY MUY BIEN, porque me gusta compartir cosas que encuentro, porque me divierto..., porque me gusta el "ida y vuelta" que se genera...) pero de escribir... 0 (cero). Me gustaría tener el don. Pero lo mío no son las palabras, ni siquiera soy una persona que habla mucho, soy más bien de escuchar. Así que los finales, los principios y el desarrollo se los dejo a personas como vos que escriben tan bien y que ya deberían estar publicando un libro con sus historias, jeje ;)
Besossss, que disfrutes del domingo.
16 Marzo 2008 | 02:46