Estos días, que no sé si me gustan ó no
Mi relación con estos días, de semanasanta, pascua, ó como se quieran definir... siempre ha sido rara.
No me atrevo a decir que me disgusten, no, no es eso. Pero si hago un repaso mental, siempre se han presentado ahí, como de improviso a pesar de conocer su llegada con meses de adelanto. Casi siempre, han aparecido cuando menos falta hacían. Abriendo un paréntesis que, en ocasiones, me costó llenar...
Si miro muy atrás, mis vacaciones de semanasanta infantiles tienen el olor a canela de las torrijas y el arroz con leche. El sabor salado del bacalao y del potaje de legumbres y espinacas que nunca soporté (ni el olor, vamos). Una semana entera donde la rutina escolar se trastocaba en rutina familiar, en tareas domésticas, en lectura a deshoras de algún libro... Un año, recuerdo que unos conocidos familiares, con hijas de mi edad, me llevaron a la procesión, y, luego, a merendar chocolate... Una excepción en mi rutina, sin duda...
De mis quince años recuerdo una semanasanta en el exilio de un pueblo de la Mancha. Unas noches de abril tremendamente estrelladas, una nostalgia de los días inmediatamente pasados que me oprimia el pecho, un deseo de huir, de volver a mi casa. Y los versos de Neruda ("Puedo escribir los versos más tristes esta noche" ) como un mantra, resonando una y otra vez en el vacío de esos días. El descubrimiento de cómo en pocos meses se pasa de niña a adulta, y cómo se puede llegar a aborrecer un sitio que no forma parte de tu vida, ni formará nunca, por muchos veranos y muchas vacaciones que te queden por delante en él...
Mis días de semanasanta también huelen a rosquillas de anís, a las que yo daba formas raras: trenzas, bolitas, soles... Me traen huelgas de autobuses que me hicieron atravesar andando un par de municipios del sur de Madrid, para comprar un regalo para alguien que no se lo merecía ni sabía apreciar nada (aunque eso lo tuve claro con el paso del tiempo), que se casaría luego con mi hermano y que cumplía los años a finales de abril. Vuelvo a sentir el sol, camino del cortinglés (durante unos años, comercio abrió con libertad también estos días) y el color de los tulipanes de los jardines.

Es el frío de algunos años, cuando por la mañana buscaba el periódico en algún kiosko abierto, y miraba escaparates de tiendas cerradas, seleccionando qué cosas necesarias iría a comprar si conseguía tener alguna tarde con alguna hora libre. Es el sol primaveral de otros, esos días que ya se alargan hasta casi las nueve, cuando "toca" a mediados de abril... Y, siempre, siempre, es la luna llena como algo inamovible. La primera luna llena de la primavera, que fija la fecha en que caerá la semanasanta del año.
Pero, sobre todo, durante años semanasanta fue "M". Porque en esos días no nos veríamos, y eso era un premio ó un castigo según los años. Porque soy totalmente incapaz de recordar las semanasantas (dos) que pasé trabajando para él (ni siquiera sé, a pesar de mi memoria, en qué mes cayó el primer año. Sí el segundo: primera semana de abril). Pero sé que él se iría un miércoles sin despedirse ni avisar, seguramente mandándome a mí a algún recado a la calle, para no estar cuando yo volviera. Y esos días sin él eran el alivio y eran el deseo de que se prolongasen, pero también el sentimiento contradictorio de desear volverle a ver. Y fueron muchos años después una constante en nuestra relación, esa relación rara y secreta... Y no entender nunca porqué esa obsesión suya de huir sin despedidas, que fue así siempre, hasta el último día...
Estos días, que no sé si me gustan ó no.
Tengo mucho, demasiado material quizá, para escribir sobre ellos. Posiblemente, hasta tendría tiempo para hacerlo (ó no, últimamente no me atrevo a hacer planes con respecto al tiempo libre). Lo que no sé es si tengo ganas de recordar, ó si hacerlo no será un medio para poder tirar lastre...
No es nostalgia. Tampoco sé lo que es.
Supongo que no es otra cosa que el paso del tiempo. Y el tener un sitio donde compartir algunas cosas que, en mi vida "analógica", no tienen cabida.










lo-que-hay dijo
Hola ex-vampiresa
Bonita forma de contar como has vivido tus semanas santas con huelgas inclidas de transporte en los pueblos del sur de Madrid.
Saludos
20 Marzo 2008 | 06:46 PM