Vida privada de los objetos
A veces, los objetos que nos rodean no son tales, inanimados por pura naturaleza de "objeto".
Ó eso me hacen pensar.
Mi post de hoy sábado estaba decidido desde anteayer. Es más, la memoria que es caprichosa pensaba que debía ser publicado el día once..., no sé, ignoro porqué pensé que el aniversario de lo que quería contar, siquiera someramente, fue un once de abril. Casi me sentía culpable por no haber esperado para hacer los deberes del último meme/premio...
Pero no: calculando, he visto que fue el día 12. Simplemente, porque sí recuerdo que fue lunes. Y contando hacía atrás y restando los bisiestos..., lo dicho, fue un doce de abril. Un doce que yo recordaba once...
Mis gafas de sol se tomaron unas vacaciones.
Las perdí de vista (nunca mejor dicho) hace... la verdad es que no recuerdo la fecha. Sabía que estaban cuando hice el post del bolso, porque aparecen fotografiadas en él. Luego... ni rastro. Las busqué en otros bolsos, en bolsillos (no suelo meterlas. Es más, las llevo de diadema cuando no me cubren los ojos). En repisas. En cajones. Nada. Pregunté a mi madre si las había dejado allí. Miré en bolsas de cosas compradas y aún no colocadas. Nada. Me convertí en agente de andar por casa del CSI. No estaban en ningún sitio. No suelo perder cosas. Las gafas no son nuevas, tampoco son nada del otro jueves... pero las había cogido cariño.
Como soy muy fotofóbica, tuve que recurrir a otras gafas que tenía guardadas, de ésas que regalan algunas revistas y que no se llegan a usar nunca.
No perdí la esperanza de que un día aparecieran en un cajón...
Lo que no esperaba es que aparecieran... encima de la mesa del comedor. Debajo de unas prendas de ropa para planchar, junto a un monedero que compré por navidad... en un sitio demasiado a la vista como para no haberlas visto antes.
Eso es lo que me desconcierta. Por supuesto que miré ahí. Y no, no estaban, estoy segura...
Pero seguro que sí que estaban. Simplemente, no las ví. Seamos coherentes y lógicos...
... porque las cosas no pueden tener vida propia. Son "cosas".
Mi post de hoy, ya ayer, día doce, estaba decidido. Iba a llevar como acompañamiento una imagen, seleccionada entre tres ó cuatro fotos. Fotos que tengo guardadas, fotos de un sitio concreto hechas por una concreta razón y en un momento concreto...
Fotos que han desaparecido. Sin más.
No están en ninguno de los sobres donde guardo las fotos analógicas (éstas lo son) que no tengo en albumes. He encontrado otras del mismo día, unas en que aparecen pensamientos morados, amarillos. No las que busco. Ésas, no están.
Las cosas no desaparecen. Las personas, tampoco. Cambian de sitio.
La diferencia entre las cosas y las personas es que las segundas pueden, voluntariamente, no volver a aparecer. Las cosas son inanimadas: no deciden.
Ó eso es lo que me dice la lógica. Porque lo que me dice la parte soñadora, absurda, de mi personalidad... es que las fotos se han escondido. Sabedoras de que hoy debían ser la imagen de una historia que a ratos duele, pero que no debería doler más, porque han pasado muchos años... se han escondido. Han decidido no ser cómplices de un texto que igual no me iba a hacer bien. Ó sí. Ó...
Con el trece de abril también tengo una historia.
El protagonista de ambas fechas es la misma persona. Pero de una a otra es como si hubiese pasado toda una vida, como si hubiese muerto y resucitado, y sólo conservase el nombre y la mirada. Él sí desapareció voluntariamente. La última vez que le ví... fuí a buscarle, consciente aún sin querer serlo, de que sería la última vez que lo vería. Y le fuí a buscar... a ese lugar cuyas fotos no puedo poner en un post que no puedo escribir, porque sin fotos se me queda extraño. Al mismo sitio donde, diez años, tres meses y diecisiete días antes, lo que creí una reconciliación fue el paso determinante que me hizo decidir terminar aquella historia. La primera parte de nuestra común historia.
La diferencia es que aquel doce de abril se fue y me dejó allí, en un sitio ajeno y extraño, un sitio al que él preparaba una huida, en cierto modo, y huía de mí, de mí con respecto a sus sentimientos, pero ninguno de los dos lo quería reconocer, aún. Diez años, tres meses y diecisiete días después, fuí a buscarle... y sí me llevó a casa. Me dejó frente al portal, en un sitio por donde cada día paso. Quedó en volver en unos días, volver a verme. Y yo supe, y no quise creerlo, que era la última vez que nos veríamos.
Tampoco voy a contar la segunda historia. La del trece de abril. De ésa, no tengo fotos. Ó sí, podría tenerlas. Esa es una historia de llamadas perdidas, de alergia y afonía, de una semanasanta que "cayó" a mediados de abril, de una noticia que fue buena porque me llegó tarde...
Una historia de teléfonos. Él, recién salido de la UCI, tras veinte días y con casi veinte kilos menos y quitándole el móvil a no sé quien para llamarme a escondidas. Yo, afónica perdida y no yendo a la oficina ése sábado santo porque tenía que comprarme un colchón, porque no tenerlo es lo que hacía que no estuviese aún viviendo sola.
El colchón lo estrenamos juntos.
Aquel doce de abril, años atrás, no hubo colchones. Y fue nuestra "última vez" hasta mucho tiempo después. Más de tres años.
Bueno, qué más da. El post irá sin fotos.
Ah: las gafas han aparecido... mientras buscaba mi móvil "de repuesto". Otro que suelo llevar en el bolso, que la última vez que lo ví fue tras cargar la batería... y que, aparentemente, no está en ningún sitio.
Igual es que he recibido una llamada... y no quiere que me entere aún.


















catalaneta dijo
Es verdad Brux, a veces las cosas parece que tienen vida o cuando menos ruedas.
A mi raramente se me pierde nada, pero me ha pasado alguna vez y reacciono como tu. Empiezo a darle vueltas al asunto, rastreo la casa entera y al final... cuando ya no buscas mas... zas, aparece delante de tus narices, que no en un sitio escondido.
Me congratulo de no ser la única a la ue le ocurre, porque ya pensaba que eran cosas de la edad que seguramente es eso, pero chica es que demasiadas explicaciones no tiene.
Un besito guapa, me alegro que hayas publicado hoy... los finde son bastante aburridos ultimamente y con este tiempecito yo no saldo de casa ni en broma.
Acabo de poner unas fotitos en mi blog por si quieres pasearte por allí. Me constaron un buen rato pués al guardar borrador, zum... se volatilizaron... joer con la cocte, vuelve a ponerlo todo y a guardar borrador después de añadir cada foto... enfin, ahora ya está hecho.
Que tengas un buen finde reina y voy a hacer copiar antes de darle a enviar porque hoy no tengo demasiada suerte y pierdo los comentarios.
13 Abril 2008 | 03:15 AM