Equipaje vital (ó "cositas con encanto") -I-
Creo que la vida es un atesorar cosas: objetos, recuerdos, personas que se quedan al lado de uno... Y experiencia laboral, y experiencia sentimental, y experiencia doméstica. Y otras experiencias, de esas perfectamente inútiles...
Además de las cosas que se atesoran, otras se acumulan. Hay experiencias laborales/sentimentales/domésticas... e inútiles que no se atesoran, sino que se acumulan y ya está. Vamos, que preferiríamos no tenerlas ahí, en el pasado, porque ni nos gustaron ni nos gusta acordarnos de su existencia. Lo mismo nos pasa con algunas personas: esos familiares (no exclusivamente políticos) que siempre están ahí y que son parte de nuestra vida... a nuestro pesar. Y, claro, esos objetos con los que compatimos la vida. Muchos, conservados con mimo desde nuestra tierna infancia porque nos gustan, ó porque están ahí y con ellos vamos cambiando de vida y de casa. Otros, comprados porque son útiles, porque nos gustan, porque nos son imprescindibles ó nos hemos habituado a su manejo (¿quién no tiene un horrendo y hasta semi-oxidado abrelatas, abrechapas, unas tijeras gastadas, un cuchillo cuyo mango tiene forma por el uso y su hoja es cada año más fina....?). También hay objetos que conservamos porque fueron regalo de alguien que fue importante en nuestras vidas, ó regalos que tienen que estar "a la vista" de quien nos los regaló (esos regalos de boda imposibles...)
Viajamos por la vida acompañados de objetos. Y sobre eso va, en cierto modo, este post...
A mí me lo "encarga" Arori:
http://www.lacoctelera.com/arori/post/2008/04/14/cositas-con-encanto-meme
La idea, como ella misma cuenta, parte de Diasazules http://www.lacoctelera.com/diasazules/post/2008/04/02/cositas-con-encanto
Y consiste en hacer un post fotografiando "cosas con encanto". Bien. No sé si mis elegidas lo tienen... pero esto es lo que hay:
Este es mi primer objeto:

Sí. Es una pequeña caja. Negra. Con dibujos dorados, orientales. Se podría pensar que qué interés puede tener... si seguro que en el chollo de los chinos las hay más bonitas. Y no digamos ya en la feria de oriente del cortinglés...
De pequeña, la recuerdo en el bote de detergente donde guardaba los juguetes. A veces, la tapa estaba por un lado y la caja por otro. Tengo un recuerdo remoto de un pompón de plumas suaves en su interior... aunque igual eso lo recuerdo como algo "contado". Porque la caja... tiene más de cien años.
Si mi abuela viviera, tendría alrededor de esa edad: cien años. Se casó y tuvo a mi madre ya mayor para la época, rondando los 40. A decir verdad, el matrimonio no entraba en sus planes..., pero, en fin, acabó casada con un chico más joven que ella, que tenía fama de ser el más guapo de todos los alrededores. Aunque eso es otra historia... La caja es una polvera... y pertenecía a su madre. Mi bisabuela por parte materno.
No sabemos de qué material está hecha. El plástico no existía, ni cosas como la baquelita. Se supone que es un tipo de concha... ¿Los dibujos? Son una auténtica obra de arte. Más que probablemente, estén hechos a mano. Son escenas orientales, todas diferentes. A pesar de los años y el maltrato sucesivo... está casi intacta. Una pequeña grieta, fruto, seguro, de una de las dos veces que acabó en la basura (en esas ocasiones las rescaté yo. Porque mi madre ha llegado a tirar cosas que, en fin... Y eso que se crió con lo mínimo más mínimo...).
Hace muchos años decidí que sólo querría, cuando mis padres faltasen, dos cosas como herencia. Una era la caja de mi bisabuela (aún no sé cómo no terminó regalándosela a, por ejemplo, la tipa ésa con quien se casó mi hermano. Bueno, ahí no me habría cortado y se la habría quitado). La otra es una sortija que un día tendré, espero que muy tarde. Y la sorpresa es que la caja me la dió en cuanto me fuí a vivir sola... Está en mi mesita de noche: es lo primero que veo al despertar.
La segunda es esta:

Una colcha. La tela se aprecia mal en la foto general, así que pongo un detalle (de un día que me la puse como disfraz).

Es de seda. También de dibujos orientales. Muy elaborados, por cierto. Y en este caso... era de mi abuela. También materna. Nunca la empleó como colcha. Sólo la sacaba en las fiestas de la aldea donde le tocó vivir, y la sacaba para prestar a las autoridades y colocar en los balcones del Ayuntamiento, en las procesiones. Siempre adoré esa tela, que emitía luz. Una luz dorada y azul que iluminaba la oscuridad que, por mucho que la memoria sea selectiva, llenó gran parte de mi infancia... También se salvó milagrosamente de ser regalada: mi madre, tan espléndida ella con los desconocidos, estuvo a punto de dársela a una individua de su pueblo que nos vino a ver dos ó tres veces, siendo yo pequeña, y que recordaba lo que lucía en las procesiones esta tela. La última vez que estuvo, fue para comunicarle que su madre (mi abuela, la dueña de la colcha) había muerto dos meses atrás. No regresó (si lo hizo, imagino que no se le abrió la puerta). Yo tenía nueve años.
La colcha se llegó a emplear como tal, colcha de verano, creo que uno, dos años. Por eso perdió algo de prestancia: la recuerdo tiesa, brillante como un espejo, con eso que tanta gracia me hacía de ser amarilla por una cara, con dibujos azules... y azul con dibujos amarillos por la otra (lo que tiene el jacquard). Como digo, me llegué a disfrazar y hacer fotos con ella. ¿Cómo llegó a mí? Pues no sé si la pedí ó me la dió... Estuvo unos meses a los pies de mi cama, luciendo su belleza. Luego llegó el edredón... y pasó a cubrir parte del baúl donde guardo la ropa de cama y lavabo.
Y tampoco sabemos de dónde salió. Quién y desde donde pudo llevar, a una aldea alcarreña, algo tan hermoso... en plenos años 40'...
(Y, para que el post no se haga demasiado largo... lo fracciono en dos. A continuación, el resto).










miguelangelcort dijo
YO SI HAGO MI BLOG POR INSTRUCCIONES DEL PROFESOR, EN REALIDAD NO SE DADA DE ESTO, EL TUYO ES MUY BUENO, PODRIAS AYUDARME?, GRACIAS
16 Abril 2008 | 12:19 AM