Rosas, San Jordi, leyendas... y otros tópicos
El día 23, San Jordi, no tuve ocasión de publicar un post alusivo. Alusivo, me refiero, a lo que era la fecha y la tradición derivada: libro y rosa, como obsequio al enamorado.
Al parecer, durante años el tema era que "él" regalaba a "ella" la rosa... y "ella" le correspondía con un libro. No sé: igual es porque los "ellos" tenían algún tipo de limitaciones para apreciar el olor y la belleza de las flores... y las "ellas" no sabían leer...
El caso es que se fue evolucionando... y tengo entendido que ya se intercambian libros y rosas con independencia del sexo del regalante y el regalado.
Es una tradición que, curiosamente, no está muy arraigada en Madrid. Aquí el tema casi se reduce al asunto literario. Supongo que el hecho de que Alcalá de Henares (ciudad cervantina por autonomasia) sea un municipio madrileño influirá. Tampoco tenemos tradiciones relacionadas con dragones y caballeros de brillantes armaduras rescatando damiselas secuestradas por tan siniestro bicho. Aunque tras ver "Shrek"... no sé yo si sigue "colando" lo de las princesas secuestradas esperando al caballero que las libere. Ni lo de los fieros dragones, ahora que me paro a pensarlo..., que hay dragonas. Ó dragonesas.
Igual que, ahora que también lo pienso, en estas fechas en mi vida ha habido momentos en que las rosas fueron fundamentales. Pero yo no era la receptora de las rosas, sino la "emisora". Lo de no quedarme esperando la rosa, sino regalarla yo.
Que han habido varios "tauros" en mi vida sentimental... y ya se sabe que cumplen años en estas fechas. Y que nunca creí eso de que "a quienes se regala flores es a las mujeres": sé que a ellos también les emociona recibir un ramo de rosas...
... y si lo que se busca es hacer la puñeta, también un ramo de rosas rojas enviados a algunos "picaflores" puede ser el regalo ideal. Sobre todo a los "casanovas" que están casados.
Y es que algunos tópicos dejan de serlo cuando la realidad decide que hay alternativas.
Pero eso es otra historia. Y, de momento, nadie ha convertido en leyenda.














lluna dijo
Hola Bruxana,
Lo de regalar una rosa a la enamorada y que se celebre en plena primavera, creo que viene de antaño, antes de que Jordi fuera santo, luego más tarde coincidió con el día del libro y hala en tal de vender se aprovecha cualquier oportunidad...pocas veces compro libros en Sant Jordi, pues los compro a lo largo del año.
Ahora, como dices tú, la rosa no se regala solo a la enamorada, se regala a las mujeres en general, la madre, la hermana, la amiga, la compañera de trabajo... y aunque la típica es la de color rojo ahora venden de varios colores (blancas, amarillas, naranjas e incluso azules), y según el vínculo se entrega la rosa de un color o otro, pero por lo general y por cuestiones prácticas y económica, te la dan de color rojo ya que ese día vayas donde vayas (al banco, a la carnicería, a la panadería...) y según el gasto te regalan una rosa roja. Vaya forma de quitar romanticismo a la cosa...aunque la fiesta (y eso que es día laboral) no pierde su encanto.
A un "tauro" y "casanovas" casado, pues que al igual le regalaba un ramo de cardos...jajaja.
Besos!!!
25 Abril 2008 | 09:13 AM