Soñando tormentas
Sueño:
Estoy sola en casa. Quizá sea verano, porque tengo calor. Creo que es por la tarde, por la luz.
Estoy esperando algo: no sé si una llamada, que sea determinada hora para que pase algo, que abran las tiendas. El clima, ya digo, es bochornoso: ese tipo de calor pegajoso... que, sin embargo, tiene un trasfondo de humedad que cualquier soplo de aire podría convertir en escalofrío...
De pronto, veo por la ventana que se ha llevantado un tremendo vendaval. De esos que hacen absurdo intentar cualquier cosa que no sea quedarse quieta, viendo cómo el aire arrasa con todo. De inmediato, se pone a llover. Es una cortina de agua tan intensa que no se vé nada. La luz de la tarde es amarilla, casi otoñal. Y como si fuese un velo amarillo, la lluvia cae torrencial. Sesgada. Porque no cesa el viento. Veo desde el ventanal cómo el agua baja caudalosa por la avenida (cosa que no me extraña: hace más ó menos un año se llegó a acumular más de un metro de agua y nadie se explica aún cómo no pasó nada más que la inundación de cinco plantas de un garaje próximo, con las consiguientes pérdidas materiales).
No sé cómo ni porqué, alguien ha venido a mi casa. No le he abierto yo la puerta (ó quizá sí). Creo que es mi ex-jefe, aunque no llego a verlo claramente. Pero el "sentimiento" hacia él es ése. También podría ser algún familiar lejano... aunque me inclino más por la primera opción (más que nada, por falta de trato con familares lejanos. Que nunca tendrían las llaves de mi casa ni les abriría la puerta, además).
Sigo viendo cómo diluvia. Curiosamente, las macetas no se están cayendo, como suelen en casos reales así. Ni me preocupa la jaula del canario (de hecho, no recuerdo que esté en la terraza).
Hago el comentario de que un local de la acera de enfrente ha cambiado de negocio en apenas unas horas. Ha pasado de ser una oficina de asuntos financieros (que es lo que realmente es desde hace unos 12 años) a una tienda de venta de complementos y objetos de decoración, con un escaparate muy llamativo y muy iluminado, también en tonos amarillos. Lo curioso en mi sueño es que vea ese escaparate como si estuviera en la calle, y no desde la altura real (sexta planta con altura de octava: la acera de enfrente está al otro lado de una avenida ancha, con dos carriles en cada sentido, mediana, carril-bici, grandes aceras a ambos lados... Lejos, en suma). Y veo normal el cambio: no solo porque la crisis del mundo real haga que ese cierre/cambio de actividad sea factible, ni porque es un local que (en la realidad) está más tiempo cerrado que abierto de un tiempo a esta parte. Pero es que también me parece normal que en unas horas hayan efectuado todos los cambios... y que esté abierto en plena tormenta...
En el mundo real, ese local fue antes, hace años, una zapatería infantil. Cosa que poca gente recuerda. Yo recuerdo hasta a los dueños... y eso que nunca les compré nada. Por falta de niños, supongo.
Me muevo por mi propia casa como si flotase. Sé que la persona a quien identifico como mi ex-jefe sigue por allí. Mi dormitorio es el que es en la realidad, pero a los pies de la cama hay un armario empotrado (en el mundo real está en el lado derecho de la cama, y la ventana al izquierdo).
El armario de mi sueño es enorme, y tiene las puertas de cristal transparente. Ó igual son cortinas, no estoy segura...
De pronto, sé que no estoy sola. Que hay más gente en la casa.
Pregunto por ello a mi ex-jefe. Y le digo que a quién más ha dejado entrar...
Curiosamente, no siento miedo. Es como si esperase la sorpresa, ó como si fuese algo habitual. Ó, peor, inevitable.
Admite que sí, que les ha dejado entrar...
... a la vez que desde las puertas del armario, y con una palabra que igual fue "sorpresa!!!!", salen dos figuras, medio envueltas en telas, quizá porque se las pusieron para jugar a camuflarse.
No los reconozco. No son nadie de mi mundo real. Sé que son una mujer y un hombre, quizá pareja.
Pero en mi sueño, verlos ahí... me produce una inmensa alegría.
En la calle, la tormenta ha acabado. Todo se llena de una luz amarilla brumosa. Huele a ozono y a tierra mojada.
Me he despertado envuelta en un cúmulo de sensaciones extrañas. No sé si buenas ó malas. Inexplicables. Diferentes.
Definitivamente, qué raros son los sueños.












cntrcrrnt dijo
bonitos ojos!
3 Mayo 2008 | 08:30