... casi verle
Post breve. Muy breve.
Esta tarde he visto a "K". Bueno, casi sería más correcto decir que "casi le he visto". Explico:
Durante meses, evité pasar cerca de donde era posible que me lo encontrase. Sólo la idea me llenaba de polillas y otros bichos (no, no eran mariposas) el estómago. Me hacía sentir como si de nuevo tuviese 13 años. Y considerando que el sitio por donde me lo podía encontrar era, precisamente, el barrio donde me crié, y que era seguro que lo de sentir bichos en el estómago (no lombrices: bichos con alas) ya me habría pasado en esos mismos parajes en su día... pues eso, casi kafkiano. El caso es que prefería evitarlo. Porque quien evita la ocasión... evita el riesgo.
Luego le ví, meses después, circunstancialmente. Estuvimos un rato juntos. Me quedó claro que no habían sido, sólo, imaginaciones mías (y me alegré de haber tenido este blog y haber escrito algunas sensaciones en tiempo real, cuando estaban pasando... para así poder estar segura de que no las había imaginado). Y también me reafirmé en mi decisión: no, no iba a seguir viéndole. Tampoco lo iba a evitar: si se daba casualmente el caso... Pero no "buscándole".
Y pasó el tiempo.
Y sé que me vió, estoy segura...y no debió entender nada. El pasado mes de febrero. Porque pasé por su lado... sin querer darme cuenta (me dí cuenta de todo luego, por la noche... repasando una situación tan rara como aquella). Pero como ya no tenía solución... lo dejé correr.
Los jueves no suelo conectarme, porque no estoy en casa. Los paso (desde mediodía) en casa de mis padres. Ahora, con el tema de los médicos y tal, me toca (aún más) salir a hacer la compra. Y ya digo que "K" se mueve por el barrio que fue el mío desde poco más de un año de edad...
Bueno: dije que este sería un post breve.
No quería mirar. Eran las ocho y pico. Yo iba a un sitio concreto, luego fuí a otro dando un rodeo. El caso es que eran las ocho y pico, y yo iba a la frutería. Y que pasé por esa acera. Y me paré en la joyería, como siempre. Y que eran las ocho y pico..., y que a esas horas sé que él ya no está por allí. Nunca.
Lo sé porque más ó menos sí conozco sus rutinas. Y porque los últimos meses, su lugar de trabajo, a partir de las cinco de la tarde, solía estar cerrado. Que ya digo que el barrio es más mío que suyo, y desde hace meses, más. A la seis, normalmente, ahí no hay nadie ya: está cerrado. A las ocho, siempre...
... pero miré hacia allá. Porque ví luz.
Y le ví.
No debía estar, pero estaba. No debía verle, pero le ví. Fugazmente. Al otro lado de la calle, del cristal, de la mampara, de...
Al otro lado de tantos meses.
No sé. Este debía ser un post breve. La historia no es tal, no hay noticia puesto que no ha pasado nada reseñable.
Pero son las tres y media de la madrugada, llueve... y yo estoy escribiendo esto.












kilifa dijo
Dime...estabas bien guapa??? te vio él?
Cuenta....que ya casi estamos tan metidos en tu "historia" que me encantaria que él te hubiera visto, aunque fuera fugazmente.
besitos guapa
16 Mayo 2008 | 10:23 AM