Post post-veinte de mayo
Tengo el día tonto.
Sí, sé que es una frase que se dice mucho y que, al leerla, suena rara. Pero es que no se me ocurre otro modo para definirlo...
Tampoco es que la sensación sea excepcional. Digamos que tengo días tontos con cierta facilidad, últimamente. Esos días en que se está cansado sin razones que lo justifiquen (quizá la explicación esté en otra frase rara: cansancio por no hacer nada).
Que se tiene sueño a pesar de haberse levantado tarde (a más de las diez. Claro que me acosté casi a las tres).
Que se está más cansado tras tomar cosas que supuestamente despejan (al final, tres cafés han "caido", el último cerca de las dos de la tarde y por compromiso, que no por apetencia. Pero tampoco me apetecía otra cosa).
Posiblemente influya el clima. La luz, que siempre me afecta tanto. Luce el sol, entre nubes. Es de esos días en que la luz es muy, muy luminosa (otra frase rara: ¿es que la luz puede ser "no luminosa"...? Pero, bueno, creo que se entiende también), pero a ratos sobran las gafas de sol que el resto del tiempo haría imposible estar en la calle sin llevarlas.

Debería salir. A andar, siquiera. A hacer alguna gestión de ésas que se saben casi imprescindibles, que llegará un momento en que no se pueda seguir postponiendo... pero que dan tanta pereza. Encargo de comprar algunas cosas. Y cómo debo estar, para que no me apetezca ir a ver escaparates en un centro comercial...
Tengo también pendiente la visita a una antigua amiga. La verdad es que es de esas cosas que, precisamente por lo cerca que vive, se va dejando... Dos semanas hace que llevo con el más que firme propósito de ir "mañana, pero sin falta". Sé que hay confianza suficiente para ir y para no ir. Igual también por eso lo voy demorando: por lo cerca que la tengo. Y por esa regla de tres... que llevo meses sin saber nada de ella. Esto es de esas cosas que explican como en algunos programas de la tele puede salir gente buscando a parientes cercanos que llevan sin ver treinta años... y que, resulta, están perfectamente localizables en la ciudad donde se fueron a vivir (ó donde se quedaron viviendo, que casi tiene más delito).
Vaguedad. Ó vagueza. Ó...
Igual éste es el agotamiento post-veinte de mayo. Que aunque ayer fuese un dia de lo más tranquilo y no pasase nada reseñable ni recordable en mi vida futura... lo mismo el cuerpo reacciona por sistema. Y es ahora cuando le da por pasarme la factura de otros veintes de mayo... en que no me dió tiempo a descansar a posteriori.
Que raro es todo. Hasta el lenguaje más cotidiano, a veces.











kilifa dijo
Ves a ver a esa amiga. Ya verás lo bien que te sientes despues...
No lo pienses, ponte algo cómodo y ves!!! seguro te está esperando.
besitos
21 Mayo 2008 | 07:03 PM