Virus
No, no me refiero a virus informáticos. Que para eso ya tengo el Norton, que mis buenos euros invierto cada año en sus actualizaciones...
Virus físicos. Reales.
Creo que "he pillado" algo.
La verdad es que debí sospechar que no era del todo normal que a mediados de semana sintiera frío... cuando, a pesar de la incesante lluvia, los termómetros no bajan de los 20ºC. Pero, sí: tenía frío al acostarme. Y tiraba del edredón (yo, que por estas fechas y con esa temperatura ya había guardado la mantita ligera con que paso el invierno). Y hasta llegué la otra noche a buscar unos calcetines, de ésos que guardo para cuando duermo en casa de mis padres en pleno enero (que no tienen central la calefacción, como yo).
Tampoco era normal este cansancio inexplicable, cuando no hago esfuerzos que lo justifiquen. Ni la modorra a las nueve de la mañana, que me hicieron el otro día remolonear hasta más de las diez y media...
Ayer casi era indiscutible. La sensación de absoluta pesadez, también en los párpados. Una aspereza rara en la garganta, que quería repetirme era alergia (igual lo es), pero que me recordaba más a las gripes invernales. Y, por la calle, sentirme como dentro de una burbuja blanda, tambaleando por dentro...
Vamos, que es un virus. Fijo.
Así que anoche, tras obligarme a mí misma a media tarde a salir, irme a otro municipio a comprar un jersey al que había echado el ojo hace meses (aunque mi economía no me lo permita. Lo ví rebajado hace unos días, ayer lo estaba, pero menos... y acabé comprándolo. Y con remordimientos que no pienso atender), dando una enorme vuelta en transporte público, andando bastante para volver a casa..., pues eso, que preparé vasito de leche con miel, bien caliente y aspirina esfervescente... y las mejores intenciones de que me sentasen bien...
No sé. La verdad es que sigo más ó menos igual. Pero sí se trata de un virus, ya sé que es cosa de tres días...
El otro con virus es mi sobrino. La varicela. No sé, tenía yo idea de que contra eso ya vacunaban a los niños pequeños..., y no, se vé que no. Me llamó ayer mi madre para comentármelo, y esta mañana llamé yo a mi cuñadissssima. Nada: al pobre le están brotando las pupitas de la varicela. Así que esperemos que la tonta que le ha tocado por madre nos haga caso en cuanto a cómo hay que tratarlo (la varicela la pasamos todos) y no le queden marcas. Como por su especial carácter (el de mi sobrino) a sus casi cuatro años aún no dice nada... espero que le pique poquito y no dejen que se rasque. Sobre todo, porque mi cuñada no recibirá nunca un premio a "la casa más limpia de Madrid", y tampoco es plan que el pobre niño pille cualquier cosa en la piel...
Sólo tengo, que yo sepa, cuatro marcas en el cuerpo. Tres son cicatrices de la varicela, dos en la cara (ya es oportuno) y la otra creo recordar que en la espalda, ó la clavícula (ya digo: tengo fiebre y estoy embotada).
Y la cuarta es un arañazo del gato Emilio: lo tenía profundamente dormido encima de mis rodillas, no sé porqué ni cómo se empezó a resbalar... y eso, uñas en mi muslo derecho.
No deja de tener su gracia observar las miradas de sorpresa ante la frase
"sí, es un arañazo que me hizo el Emilio, que se agarró para no caerse". Qué pensarán que tengo por amantes...
Aparte, no deja de llover. Y cuando sale el sol, todo se pone a polinizar. Y se me va a caer a cachos la piel de la cara (el serum Avene y yo volvemos a recuperar nuestro antiguo e intenso romance).
Y mañana ya es junio. Ufff: cinco meses de este 2008 que ya han "caido".
Y yo con estos virus.
















manuel dijo
intenta reposar y no esponerte mas a ellos, un kiss
31 Mayo 2008 | 07:53 PM