...soy un loco en la cornisa. Haciendo equilibrios, para Elisa.
Nunca había publicado una canción en formato vídeo.
Estoy segura.
Normalmente, las que quiero emplear para acompañar los post, ó ya están en immeen... ó, simplemente, las saco de mis tropecientos cds y las cuelgo yo en ese sitio de música para blogs. Así que tampoco necesité nunca recurrir a otro formato. Aparte que la música la empleo como complemento, como sonido de fondo a lo que escribo para ser escuchado cuando alguien me lee (por eso suena directamente, sin tener que activar nada). Y si a quien lee no le gusta lo que suena, basta con apagar el sonido, simplemente.
Pero es que hasta hoy no había tenido la imperiosa necesidad de compartir una canción... que no está en immeen. Ni en ningún otro formato de "música para blogs". Ni en mi disco/cedeteca particular.
De hecho, la creí descatalogada. Mejor dicho: lo está.
Por esas historias raras entre las discográficas y derechos de publicación en determinados países y determinadas emisoras de radio, este señor que canta, que en los últimos 70', primeros 80', fue una figura en España, al nivel de Miguel Bosé, de José Luis Rodríguez...., de pronto, dejó de ser escuchado en radios, dejó de actuar en televisión... Quizá, hasta dejó de cantar temazos de los que le componía gente como Manuel Alejandro...
... ó como el autor de esta canción.
Antes de "Hoy no me puedo levantar: el musical". Antes de la ópera"Hijo de la Luna". Incluso antes de la trilogía de Mecano "Entre el cielo y el suelo"/"Descanso dominical"/"Aidalai", con la que muchos descubrimos realmente a este grupo, y para casi todo el mundo pasaron de ser un trío de chavales casi graciosos ("Hawaii-Bombai, son dos paraisos que a veces yo me monto en mi piso", "en tu fiesta me planté, cocacola para todos y algo de comer. Mucha niña mona pero ninguna sola...", "Sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquillaté") a ser algo bastante más serio... pues, antes de todo esto, ya existía cierta magia.
Igual que antes de Luis Miguel, el cantante mexicano, digamos que ya había "vida". Que otros melódicos mexicanos arrasaron en España, quiero decir. Con la estética de la época, claro, que conllevaba hombreras, cardados... Pero quizá con más... no sé, ¿arte? ¿sentido del espectáculo?
Bueno. El caso es que he encontrado, por fin, esta joya. Joya que recomiendo disfrutar.
Y digo lo de joya sin ningún tipo de doble sentido, de ironía ni de coña:
E incluyo la transcripción de la letra:
'Luces de Bohemia iluminaban al salir de la Academia los patosos caminares de tus pies desorientados a ambos lados de la realidad.
Niña bailarina y yo detrás.
De tus pantorrillas aceradas yo colgaba mis miradas, mientras iba maquinando cómo quien y cómo y cuando se le ataca a una pubertad en flor.
Cuesta tanto armarse de valor y exclamar con decisión "¿Llevas hora por favor?"
Y hoy, colgado de tu risa, soy un loco en la cornisa. Haciendo equilibrios, para Elisa.
De tus pechos diminutos se desbordan los minutos, y hacen de las diez, una injusticia.
Luces de Bohemia en cada diente, contestaste sonriente "Tienes un reloj ahí enfrente, son las nueve menos veinte y en mi casa cenan a las diez. ¿Porqué no me invitas a un café?"
Y otra vuelta del revés. Y don Juan fue doña Inés.
Con más ansia que pericia desabrochas mi camisa, besos por botones para Elisa.
Y hoy perdido entre tu pelo soy un justo que ha ido al cielo sin haber pisado nunca misa.Luces de Bohemia para Elisa.
Y hoy, colgado de tu risa, soy un loco en la cornisa. Haciendo equilibrios, para Elisa.
De tus pechos diminutos se desdoblan los minutos que hacen de las diez una injusticia.
Luces de Bohemia para Elisa'
No sé. Igual es porque me hace volver a mediados de los 80', y por tanto, a esa época de nuestra vida que, por edad, tendemos a idealizar, porque todo estaba por escribir y todo parecía posible. Ó porque llevo más de veinte años buscando esta canción, y hoy, de pronto, casi se me ha aparecido. Ó porque es una de esas canciones que sé que llevan dentro una novela que nunca me atrevería a escribir, porque nunca contaría nada tan precioso, tan largo y tan breve como lo que cuentan estos 4 minutos y medio de música.
Ó... quién sabe por cuantas cosas a las que ni yo tendría valor para ponerle nombre.
Pero me sigue pareciendo una de las canciones más hermosas que he escuchado nunca. La acabo de escuchar tres veces, y sigo con el vello de punta y las lágrimas en el borde de las pestañas.
Emmanuel interpretando a José María Cano. Simplemente.








lascosasdepepe dijo
un abrazo
7 Junio 2008 | 10:33 AM