La segunda de la semana (primera parte)
Sí, esta tarde también he tenido entrevista de trabajo. Dos en una semana... qué estrés...
Tras la apasionante experiencia del lunes, y como hay cosas que cuanto antes se cubran de tierra mejor (las semillas porque enraizan, los cadaveres porque se descomponen con la luz), pues me dije "mejor, una entrevista rápidamente para que se te olvide la otra".
Así que ayer me molesté en ir a buscar a la puerta del híper uno de esos periódicos de distribución gratuita y buzoneada (menos mal que ya no me anuncio en él. Menos mal para los responsables, quiero decir, porque llevo meses sin recibirlo en casa... y mejor no relato la que les podría montar por no hacer el trabajo para el que se les paga, que es distribuir buzón a buzón). Me voy del tema. Voy a recoger el cutre-periódico al expositor de la puerta del híper y ya en casa, echo un vistazo... directamente a esa sección que durante años obvié: la de "ofertas de empleo".
La verdad es que la mayoría son tan ambiguas... que no las presto atención. Las "interesantes" suelen ser de pago: explico, que las empresas que las hacen contratan un módulo comercial para publicitarlas. Vuelve a estar el mismo anuncio de la entrevista del lunes. Y hay otro: "Teleoperadoras, turnos mañana y tarde, empresa líder... etc, etc. Zona tal" (donde vivo y he trabajado siempre) "Sueldo fijo 622,-€, alta en RGSS, comisiones". Bueno, por llamar y probar a ver qué me cuentan esta vez...
Llamé ayer por la tarde. Me dicen lo que ya pone el anuncio, que es para teleoperadora, y que las entrevistas las hacen el miércoles por la tarde. Me piden el nombre. Me citan para hoy "a las cinco y diez".
No sé. Cuando a una le dan una hora determinada, y tan concreta... se parte de la base de que están citando "con hora". Cosa que ya parece medianamente seria.
El lugar de la entrevista es un polígono industrial. El tema no me sorprende: la zona sur es un inmenso poligono industrial donde, entre grupitos de naves separadas por carreteras de circunvalación con sus glorietas de estatuas increibles (cuesta creer que un ayuntamiento haya pagado por algunas cosas) y sus megacentros comerciales... pues eso, entre polígono y polígono, hay edificios donde vive gente. Edificios que crecieron a la buena de dios y de la especulación inmobiliaria (que no es algo nuevo, que por aquí tiene casi 40 años) donde antes había pueblos con terrenos de cultivo. Y es porque los dueños de los terrenos de cultivo los vendieron para hacer los polígonos por lo que tuvieron luego que vender sus casas de labranza más céntricas ó más cercanas a la iglesia del pueblo: había que meter a vivir en algún sitio a toda la gente que terminaba trabajando en las industrias de los polígonos... y que, como eran muchos, y las carreteras horrorosas (cuando no inexistentes) pues no podían estar tardando hasta cuatro horas en ir y venir al trabajo. Así que los constructores edificaron mega torres con viviendas de 68 m2 con tres dormitorios y un baño, dos diminutas terrazas y algo llamado "comedor/estar" que era una especie de sala de usos múltiples en la que cabe la mesa con cuatro sillas y un tresillo con mesita en el centro, con pasillo en medio y salida a la terraza por un lado y al descansillo de la escalera por otro. Y la gente que empezó viviendo allí porque no les quedaba otra... ahora te hablan de su vivienda como de un palacio muy bien situado (mejor, siempre, que el de al lado. No digamos ya que el de la urbanización de 300 mts. más allá). Y un fenómeno curioso es que cuando deciden venderlo, los 68 m2 pasan a ser 90 en los anuncios. Debe ser que igual que los niños con el colacao, los petisuis por pareja y los bollicaos han aumentado de talla con respecto a sus padres... y los pisos, con el tenconbioalcohol, el prontosuelosdeparquet y el aire acondicionado, pues también crecieron...

Me voy del tema. Que decía que me parece normal lo del polígono industrial, porque hay muchos. La calle donde está la oficina a la que debo ir, encima, me resulta como muy familiar...
Claro: es donde están las cocheras de la empresa de autobuses municipal (y pone esa dirección en todas las marquesinas), es donde están los almacenes para los coches de basura municipales y los antiguos cubos de basura (y pone la dirección en todos los contenedores nuevos soterrados), en donde está el parque muncipal de bomberos (y hay que ver lo que una se fija en los coches de bomberos, que hay varios, cuando los bomberos los sacan a que se muevan un poco... y de paso hacen la compra. Ah...que es por el color rojo, lo de fijarme. Bueno, sí, y por los bomberos... Y que en los coches pone la dirección del parque de bomberos).
El caso es que, como he quedado a las cinco y diez... salgo de casa a las cinco menos veinte. Calculo: si pasa el bus en cinco minutos, lo cojo. Si tarda más, voy andando. En cualquier caso, el plan es estar allí a las cinco...
Y a las cinco estoy. Yendo la mitad del trayecto en bus... y el resto, andando a la vez que alucino de cómo se puede poner una oficina en un polígono tan... ¿cutre? como aquel. Porque mira que ha envejecido mal. Que lo ví construir en el 92'.Claro, igual porque lo hicieron en un año tan brillante..
Básicamente, está lleno de talleres mecánicos (supongo que el hecho de que una avenida que lo bordea por el lado urbano esté llena de concesionarios de coches nuevos y usados influirá, lógicamente). Lo cierto es que el sitio donde voy está bastante más lejos de lo esperado...
No me cuesta deducir dónde es. Abajo ya hay otras tres chicas esperando... una de las cuales ha ido conmigo en el mismo bus, por cierto.
Eso podría estar más lejos y más apartado... pero ya seria otro municipio. Seguro.
Como voy con taconazo (10 cm, sandalias de cuña, con plataforma, imitación corcho) pues tengo que subir planta y media. No suele fallar en estos casos: la Ley de Murphy.
Y ya desde la escalera deduzco a qué se dedica la empresa: editorial. De ésas que venden enciclopedias, biblias artísticas, libros con fotos de naturaleza... esas cosas que antes se compraban casi más para llenar huecos en las librerías (sí, las de los pisos de 68 m2 crecederos, que en los 70' amueblaban la pared grande del comedor/estar con una libreria/mueble de tv en poliester, y en los 80' con una librería de madera de pino ó un mural de escayola "de obra" con perfiles de metacrilato...). Esas cosas que, hoy en día y con lo que es Internet, la Wikipendia, El Rincón del Vago... en fin, que ya ni la excusa de "necesita usted comprar esto para que sus hijos cuenten con la mejor herramienta para el éxito en sus estudios" sirve para que compren la enciclopedia...
En teoría, iba citada, con hora. En la práctica...
En la práctica, la chica que nos ha abierto la puerta al tiempo que preguntaba que a qué hora nos habían citado, y, sin escuchar la respuesta se ha puesto a repartir fichas para rellenar con nuestros datos entre las que entrábamos... nos ha dicho que entrásemos en una sala y esperáramos, que enseguida nos atendían.
Y me he encontrado en una especie de sala de juntas llena de otras personas (mayormente, mujeres) que también rellenaban fichas con sus datos. Surrealista. Y ya no he sabido si eso iba a ser una entrevista en grupo, si solo recogerían las fichas y ya nos llamarían...
El caso es que dieron las cinco y diez. Y cuarto. Y media. Y entremedias pasó la recepcionista (ó lo que fuera) a recoger las fichas con nuestros datos. En teoría, para ir recibiéndonos en el orden en que nos citaron. En la práctica... pues para atendernos cuando les viniera bien. Porque seguía llegando gente.
Y alguna se iba, aburrida. Cosa que me planteé hacer... pero, en fin, ya que estaba allí, qué menos que sacar material para escribir este post...
... y el que sigue, que al final mejor lo fracciono en dos, porque veo que me está quedando largo.

