Familia, amigos... y otras imposiciones y (libres) elecciones
Creo que a todos nos ha pasado y que, por eso, todos podemos entenderlo.
Hablo de esas personas que pertenecen, por "sangre" ó por lazos legales con éstos a nuestra familia... pero que, por mucho que haciendo un árbol genealógico estemos incluidos con ellos... no, no los sentimos familia. No tenemos nada que ver con ellos: simplemente, nos tocaron en suerte. En ocasiones, se trata de primos segundos a quienes ni conocemos, primos hermanos con quienes no hemos tenido relación por temas de lejanía geográfica ó disputas antiguas ajenas a nosotros, tíos carnales que son las ovejas negras ó quizá porque somos hijos de quien ostenta ese "honor" en el conjunto de la familia... Y también puede suceder con parientes de lo más próximo: tampoco elegimos a nuestros padres y hermanos. Y hay cada caso...
Y hablo de esas otras personas con las que no tenemos el menor rastro de adn en común, pero a quienes consideramos algo nuestro. Esos conocidos circunstanciales: compañero de trabajo, vecino de edificio, veraneante en sitio común, alumno del mismo curso escolar... que con el paso de los días se convierten en paisaje cotidiano, en compañía a la hora del café, en conversador recíproco, en cómplice de proyectos. En amigo y, finalmente, en compañero de viaje vital.
Esos amigos que terminan por constituir la verdadera familia. Y que se diferencian de quienes realmente lo son por lazos de sangre en que los hemos elegido nosotros voluntariamente, y hemos sido elegidos por ellos, igual de voluntariamente. Porque no con todos los compañeros de clase salta la chispa de la recíproca camaradería, no con todos los que trabajan en nuestro departamento de la empresa nos apetece tomar el café de mediamañana ó quedar para tomar la caña de la hora de salir. Ni todos los amigos de nuestros amigos, tampoco, son nuestros amigos... por mucho que así lo cantasen las "Objetivo Birmania".
Siempre he dicho que las bodas multitudinarias, su organización, me parecen un disparate fuera de lugar. Claro que lo dice alguien que no cree que se llegue a casar nunca, a la que ya se le pasó la edad de montar una boda "veinteañera" (ésas en que es obligado que acudan los compañeros de trabajo de los padres, aún en activo laboralmente hablando, sus jefes, las vecinas del barrio que vieron crecer a los novios, los compañeros de las diferentes etapas de estudios... ya se me entiende, creo), y que nunca fue muy convenicional. Pero es que igual entiendo que una boda, su celebración, es algo que gusta de compartir con la gente que de veras importa. El círculo íntimo. Con los "familiares" de sangre y de elección. Y, lo siento... pero dudo mucho que alguien tenga 200 íntimos con quienes compartir un momento así...
La mejor boda en que he estado tuvo apenas 35 invitados... incluidos los familares de los novios. Y aseguro que éstos eran personas muy populares y trabajaban en sitios donde los conocía mucha gente... Pero sólo fuimos quienes, de veras, sentíamos y nos alegrábamos por ese enlace.
La peor boda en que he estado tuvo.... ¿150, 170, 200 invitados? No sé bien. Yo sólo conocía a cinco: el novio, la novia, los padres del novio, el hermano del novio. Fue la boda de mi hermano. Que dudo conociera a más de 20 de los invitados... y no tengo ni idea de dónde y porqué salieron los demás. Y un día haré un post al respecto. Como digo, si me hubiese quedado alguna duda de qué tipo de boda no quisiera nunca tener... se me habría pasado después de aquello.
Si hago un árbol genealógico, mi familia es grande. Mi padre tiene seis hermanos, de los que viven cinco. Creo que todos han tenido hijos, y algunos seguro que tienen bisnietos (nietos en edad de casarse sí sé que hay). Por parte materna no hay familia directa... pero sí mucha de segunda generación.
Sin embargo, no reconozco tener más familia que mis padres, mis dos hermanos y mi sobrino (ya..., mi cuñada no es de mi familia. Lo siento, pero no. Hasta ahí sí elegimos a los familiares). Supongo que porque no he tenido trato con ellos, ni ellos conmigo. Sé quienes son. Si alguna vez hemos coincidido por cosas de la vida (la boda antes mencionada) nos hemos saludado con dos besos, he derrochado mi encanto natural y he marcado las oportunas distancias que se suelen fijar entre desconocidos. No me importan ni me interesan más allá de lo que puede ser un vistazo a las páginas de sociedad de un periódico cualquiera: si Angelina Jolie va a tener gemelas me viene a interesar más ó menos lo mismo que si la hermana de mi padre va ó no a cerrar la papelería: un entretenimiento momentaneo que puede dar para una conversación de un rato ó para mencionarlo dentro de unos días... pero que no cambiará mi vida.
Pero si algo pasa en alguien a quien sí considero mi "familia" por elección... ellos saben, y lo sé yo, que estaré ahí aunque tenga que renunciar a todo lo demás.
En mi vida hay un concepto ó precepto ó..., bueno, en ocasiones, hasta una frase. Recuerdo que la dije a "M" el día en que nos conocimos, y seguro alguna vez más, y a él le ponía muy nervioso "Hay gente con quien estoy porque quiero y me apetece y gente a la que aguanto porque no me queda más remedio. Y sólo yo sé quien es quien entre estas gentes".
Pues eso mismo.
Y todo esto venía a...
Ah, sí. A que el concepto "amigos" de Lacoctelera a veces no es tan ligero y liviano como se puede pensar. Que aunque empleemos algunas palabras sin darles la importancia debida, y presentamos como "Tal, un amigo" a alguien que apenas pasa de ser un compañero de trabajo, ó "Cual, mi amiga" a otra que lo fue muy someramente hace 20 años y ahora apenas nos saludamos por compromiso... sabemos perfectamente quienes son amigos y quienes no.
Y este post es mi granito de arena a petición de mi amiga Kilifa:
http://www.lacoctelera.com/kilifa/
... que nos ha pedido ayuda a ver si entre todos conseguimos que deje de estar "cocteleramente" aislada. Que hay varios blogs que tiene añadido en el apartado "amigos"... y en los que no puede entrar a leer los post, ni comentar, ni ver sus fotos, ni nada de nada de nada.
Y que lo cuenta estupendamente en:
(Si alguien quiere sumarse solidariamente, también puede copiar y pegar en su blog el post que ahí enlazo. Lo han hecho ya varios amigos cocteleros).
La idea es ver si, con eso de que la unión hace la fuerza... conseguimos de los responsables de lacoctelera que "liberalicen" a Kilifa. Estoy segura de que pueden... y de que lo van a hacer.
Seguro.
Ah: y como uno de los blogs a los que Kilifa no puede entrar es, curiosamente, éste mío... a ver si el problema se arregla prontito. Que aunque entiendo que se deje de visitar blogs voluntariamente... no poder hacerlo cuando se quiere, es una pu..., digo, faena.
Y que a ratitos me sale la vena egoista. Y que echo de menos por aquí a Kilifa, vaya.




bruxana dijo
Hola a tod@s:))
Mejor que "editar" el post, me autocomento:
No, no era un error coctelero la imposibilidad para comentar en él: los comentarios estaban cerrados de forma voluntaria.
Tras redactarlo y comprobar que los post similares (me refiero tipo "de apoyo a los problemas de Kilifa con su blog" se habían dejado con "Comentarios Cerrados") procedí a hacer lo propio con éste. Básicamente, buscando que los lectores procedieran a ir al post de Kilifa que enlazo y "protestar" a Lacoctelera desde allí.
Pero como me habeis comentado que no podíais entrar a comentar a éste... procedo a abrirlo nuevamente.
Besos a todos y gracias por el interés :))
7 Julio 2008 | 12:58 PM