Televisor
La puerta de entrada a mi vivienda no es blindada. La cerradura tiene un máximo de cuatro vueltas. Suelo echar dos. La puse yo, nueva, cuando alquilé el piso.
Cuando pongo la tele a mediodía, suele estar en Telecinco. Más que nada, porque suele ser esa cadena la que veo por las noches, y en ésa está cuando la apago.
Estos pequeños, pequeñísimos gestos, son parte de mi rutina. Antes tenía muchos más, rozando con lo maniático: colocar los zapatos bien alineaditos uno junto al otro, incluidas las chanclas de estar por casa cuando me voy a acostar: juntitas, paralelas, ante la mesita de noche. Comprobar que la llave de paso de gas a la alcachofa de la bombona de butano esté cerrada, tanto por las noches como cuando me voy a la calle. Cerrar la puerta cada vez que salgo de una habitación. Cerrar la del baño cuando entro (sí, también cuando estoy, estaba, sola. En mi casa la hemos cerrado siempre. Y me llevé la costumbre, por mucha confianza que tenga con las personas que en ese momento estén en mi casa. Lo veo precisamente como una medida de respeto hacia esas personas, que no como un gesto de pudor. Aunque no me molesta que otras personas no la cierren cuando entran al aseo, la verdad). No salir de casa por las mañanas, jamás, sin dejar la cama perfectamente hecha, el dormitorio ordenado y el fregadero vacío de cualquier plato sucio...
Ya digo: pequeñas costumbres que rozan lo maniático, y que con el paso del tiempo he ido suavizando. Ahora ya no me preocupan tanto las puertas abiertas (y menos en verano: que corra el aire). Más de una vez me he acordado de mi cama deshecha por la tarde ó he tenido que fregar 3 tazas de desayuno (y dos platos, y varios cubiertos, y alguna cucharita pequeña, que las empleo para los yogures) de dos días seguidos. Supongo que el hecho de vivir sola va relajando las costumbres disciplinarias...
Hace un par de inviernos, tuve un curso "de tardes". Realmente, me reenganché a él a mitad del mismo: se impartía en la misma academia donde hice el de contabilidad de casi 5 meses y que acabó a primeros de noviembre. El otro, informática con especial hincapié en el officce, había empezado en septiembre. Pero, en fin, entre que el de contable incluía un módulo de excel, y que se dieron otros factores... me reengancharon sin problemas al de tarde. A lo que iba. El curso era de cuatro a ocho. Viviendo donde vivo y estado la escuela donde está, debía salir de casa a poco más de las tres de la tarde. Tres y media como hora máxima, para no llegar más allá de las cuatro y diez. Y raramente regresaba antes de las nueve y pico: aunque oficialmente las clases terminasen a las ocho, cuando no era por una cosa era por otra, pero siempre me entretenía. Y luego el retorno en autobús, sin prisas...
En aquellos días, estaba medio "enganchada" a la telenovela de T5 "Yo soy Bea". También por entonces nadie suponía ni esperaba que la serie en cuestión se demorase otro año y medio largo más..., en cuyo caso quizá no habría seguido viéndola. En fin. Como la "seguía", dejaba programado el vídeo para grabar el capítulo diario... y luego veía dos ó tres juntos por la noche, cualquier día de la semana.
Mi televisor es un "combi": tiene incorporado el vídeo. Al hablar de vídeo, me refiero al convencional de cinta y tal, en VHS. Cuando lo compré en el 2000, los DVD's eran un artículo de lujo... y totalmente innecesarios. Y los grabadores, además, prohibitivos. Pero el vídeo sí me era necesario: no solo para mí, sino para grabarles a mis padres esas series que les gusta ver pero coinciden con otras cosas: programas cutres en cadenas autonómicas en algún caso... Por entonces, como digo, programaba sobre las tres para grabar la "Bea". Y antes de irme, apagaba el televídeo pulsando la tecla de "stanby" en el mando a distancia: si se apaga el televisor de forma convencional (que es como lo apago siempre) se apaga también el vídeo, por lo que no hacemos nada...
Un lunes, al llegar por la noche... me dió la sensación de que se escuchaba ruido dentro de mi casa. Vivo en una planta media de un edificio de nueve alturas, cuatro vecinos por planta. La zona es la de más alta natalidad de Europa: montones de niños por todas partes, con los ruidos habituales de niños. Muchas mascotas, en especial, perros que ladran al menor ruido ó arañan las puertas. A las nueve y pico de la noche, los sonidos van acompañados del batir de huevos, del caer del agua en la ducha, de llantos caprichosos pidiendo ver alguna serie en la tele. Pero... se diría que el ruido procedía del interior de mi casa. Vacía totalmente.
Giré la llave en la cerradura: dos vueltas, quizá las cuatro aún. Giré la llave en el resbalón: una vuelta.
Y me recibió la inconfundible luz azulada de la tele encendida en la oscuridad atravesando la puerta de cristal amarillo y esmerilado que separa el recibidor del comedor. Y el sonido del final del informativo. Empujé la puerta: obviamente, no me podía encontrar con nadie. Cierto que mis padres y uno de mis hermanos tienen llave de mi casa y podrían haber ido... pero en ese caso me habría llamado ó, claramente, no me habría encontrado la puerta cerrada con llave.
Pero lo que me hizo alucinar fue ver que la tele, sí, estaba puesta... en La Primera de TVE.
Veamos: yo la dejé en Telecinco. Programé el vídeo para grabar en esa cadena. Y apagué con el telediario del mediodía de esa emisora... ¿qué hacía allí el inconfundible azul telediario de la cadena pública...???
Mentiría si dijese que no recorrí la casa buscando alguna señal de que, quizá, hubiese estado alguien (de mi familia, claro). Que igual les hubiese dado por ahí y se hubieran acercado a, qué sé yo, traer cualquier cosa... Miré en el fregadero: no, estaban los platos de la comida puestos a escurrir y el mug del té de mediodía en remojo. La cafetera no presentaba signos de haber sido utilizada. Ni el jabón del lavabo... Aparte, en pleno noviembre, diciembre, por la tarde cuando se hace de noche a las seis, pudiendo venir un sábado por la mañana... qué cosa tan absurda. Qué pensamientos absurdos...
No encontré explicación a cómo la tele había pasado de una cadena a otra... solita. Pero decidí no darle más vueltas...
(y la segunda parte del post, luego. Que ni siquiera tengo claro que éste se vaya a publicar, que lacocte está dando problemas de nuevo...)









cata dijo
Pocas manias tengo yo en casa. Quizás la única que conservo a rajatabla es la de tener la cocina arreglada, me pone de los nervios entrar y que haya algo por el medio. Ya me pasó una época y se lo que pasa luego, hasta que no necesitas un vaso y no hay de limpios se van amontonando las cosas.
Las puertas, siempre están abiertas en casa por sistema, lo que me ha quedado de cuando era peque... es la mania de apagar la luz cada vez que salgo de una habitación, eso se lo debo a mi mami, la de veces que la escuché, si no estás allí apaga la luz. Pero son cosas que las hago inconscientemente.
Incluso ahora en verano caigo muchas veces en la dejadez con la "bestia negra" de las labores del hogar... sacar el polvo, no sirve para nada en un sitio de montaña como yo estoy, o sea que... cuando toca toca, y si entre esos dias hay polvo, mala suerte pa el que mira, que yo ni caso.
Ah!! y una cosa que desde que puse una cerradura Bricard en mi vida hago es... justo después de entrar en casa, pongo la llave en la cerradura por dentro y giro media vuelta, pues esa marca lleva como un pequeño muelle y te la escupe si no giras. Me va de maravilla para no dejarme las llaves en casa. Al tener que girar la llave para sacarla, nunca me la dejo.
Lo de la tele no me ha pasado, yo siempre tengo la autonómica puesta, incluso ahora que estoy aguantando el programa de Santi Millán que me repatea el estómago pero, total para el caso que le hago.
Besitos guapa, voy a copiar antes de darle a enviar por si las moscas.
Cata
9 Julio 2008 | 11:20