Más allá de las evidentes espinas
Ya he publicado en otras ocasiones fotos de mis cactus.
Esas misteriosas criaturas que, en vez de hojas como toda planta normal, tienen espinas (les hace el mismo servicio: respiran por ellas pero evitan perder humedad), en vez de tallos más ó menos frágiles tienen un cuerpo robusto y compacto... y, aunque pueden pasar media eternidad sin florecer...
...cuando se deciden, los resultados vienen a ser tan espectaculares como ésto:
Esta bellísima criatura, encima, tiene su historia particular.
Fue un obsequio que le hicieron a mi madre en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, a primeros de junio, cuando fue a acompañar a mi padre a la revisión de su operación.
Era el Día del Medio Ambiente y aparecieron regalando mini-cactus. Le tocó éste, que me regaló de inmediato (además de dos varas de bambú, que le regalaron en Principe Pío en uno de los stands que había montado el Ministerio de Medio Ambiente).
Por su aspecto, parecía que hubiese tenido flores: confundimos los capullos dininutos ocultos entre las puas con los restos de una antigua floración.
En su nueva maceta, y al sol, la verdad es que poco más de un mes ha crecido bastante...
... y el martes me sorprendió con su primera flor.
Y como su floración, una vez que se deciden, es bastante rápida... hoy está ya así:
Ciertamente, hay cosas y seres que no son lo que a primera vista parecen ser. Y sólo si nos fijamos un poco, podemos intuir en ese primer vistazo lo que realmente ocultan tras su aspecto quizá arisco, quizá poco llamativo.
Posiblemente, por eso me gustan los cactus. Porque más allá de las espinas que cualquiera vé en ellos, yo sé que con un mínimo cuidado y un plus de paciencia, terminan por regalar espectáculos tan increibles como el que es ver un cactus en flor.









1971 dijo
me encantan, estoy preparando un video con unas flores sorprendentes pero lo tendre para el domingo o mañana dependiendo del tiempo que me lleve, un saludo,.
11 Julio 2008 | 07:46 PM