Diecisiete de julio, diecisiete años después.
Llevo tiempo sin hablar de él.
No sé si es algo consciente, de esas cosas que se planifican, contra las que se lucha... ó si, por contra, ha sido algo normal. Un alejarse lentamente, suavemente. Un "no, no quiero seguir dando vueltas". Pero sé que llevo tiempo sin hablar de él. Y si lo sé, supongo que es porque en realidad sigue presente aunque no lo nombre. Sigue aquí aunque no hable de él. Está presente por pura ausencia.
No quise hablar de él el día veinticuatro de junio, que es el día en que nos conocimos. Más bien, el día en que le conocí, porque semanas después supe que él sí me había visto antes, un año antes. Y que durante días intentó que un amigo común nos presentara. Al final, una carambola del destino... y el amigo común que no quiso presentarme propició que sí le conociera, en lo que en teoría iba a ser una entrevista de trabajo... y fue el principio de una parte imborrable de mi vida.
Y hoy, quizá inconscientemente, porque a veces el inconsciente cuida de nosotros y hace que no recordemos... no he recordado. No he recordado que fue un diecisiete de julio cuando me contó aquella historia. De cómo me vió una tarde, en el portal de lo que era la escalera de acceso a la planta de oficinas donde trabajaba. De cómo él había estado esa tarde con quienes eran mis jefes y quien lo había sido años antes y hoy era su amigo. De cómo se fijó en mí, que hablaba con uno de mis jefes, y le dijo a ese amigo común algo así como "si yo quiero, esa chica se viene esta noche conmigo", y ese amigo, ex-amigo mío en ese momento concreto, aceleró el coche y le dijo que ni hablar, que ni se le ocurriera decirme nada...
Y yo, cuando él, aquel caluroso diecisiete de julio me contaba la historia, tras preguntarme lo de "¿tú a mí no me habías visto antes, nunca?"... sí recordé aquella tarde. Sí recordé el coche rojo que aceleró sin explicación, en una vía de servicio donde acelerar no llevaba a ningún sitio. Sí me ví a mí misma, vestida de negro, hablando en la puerta con uno de mis jefes... que bromeaba con el "¿no vas a ir a saludar a tu amigo?" , a lo que respondí "que venga él a saludarme a mí, que le pilla a la misma distancia".
Es caprichosa, la memoria.
Dicen que hay cosas que no es posible olvidar. Incluso cuando los protagonistas ya no son nada el uno para el otro. Incluso cuando aquella relación acabase mal. Hay cosas que no, que no es posible olvidar...
Y mi subconsciente caprichoso ha decidido, durante todo el día, que no, que no iba a darme cuenta de en qué día vivía...
Aquel día, fue miércoles. Creo que esa es la única diferencia. Bueno, y que todos éramos más jóvenes.
Aquel miércoles, me propuso por primera vez, con claridad, que quería que nuestra relación avanzase un paso más. Me propuso que al día siguiente le acompañase a un piso de unos conocidos, del que tenía llaves. Le dí alguna excusa..., no sé. La verdad es que mi relación con él, apenas tres semanas después de conocernos, apenas cuatro encuentros y alguna conversación después, no..., aún no era de ese tipo. Creo que le dije que si decidía algo... estaría en tal sitio al día siguiente a tal hora.
Sabía que no estaría. Creo que él también lo sabía.
Aquel miércoles me besó por vez primera. Mientras en teoría hacíamos tiempo a que llegase el autobús, a cuya parada me había llevado con el coche. Aquello que tantas otras veces repitió: besarme mientras esperabamos que el autobùs me llevase a casa. Pero ésa fue la primera noche. En un juego de "ven aquí", de "déjame, no seas tonto", de acercar sus labios a los míos, de resistirme y ceder, y darme cuenta de que aquello estaba empezando a írseme de las manos.
Hoy hace diecisiete años que "M" me besó por vez primera. Diecisiete de julio. Diecisiete años después.
Y no sé porqué, cuando estoy segura de que jamás volveré a verle, cuando sé que ya no hay nada ni lo habrá nunca, cuando soy consciente de que todo aquello es pasado e igual nunca debí permitir que ocurriera... hoy, cuento esto.
Diecisiete de julio. Diecisiete años después. Quién me iba a decir a mí aquella noche que pasé casi en duermevela, sabiendo que aquello no estaba bien, pero casi deseando que no terminase, sabiendo que le gustaba, pero no teniendo tan claro que fuese algo recíproco. Aquella noche tras él y sin entender bien qué estaba pasando..., quien me iba a decir entonces que lo que en ese momento sólo podía ser un secreto... tantos años más tarde lo escribiría, contándoselo al infinito inconcreto que son los posibles lectores a través de internet.







julianlennontorreslemus dijo
Wow.............., como suele suceder lo mas cotidiano, termina siendo lo mas profundo, en tu caso una narrativa excelente que me llevo de la mano por un momento a hace 17 años con una joven pareja de la cual no conozco a ninguno, pero senti nostalgia, alegria y tristeza todo en un par de lineas, y me encanto la frase
"Está presente por pura ausencia"
me parce un tanto "GarciaMarqueza".
Yo tambien recuerdo perfectamente mi primer beso con Ro, ¿me pregunto si ella lo recordara igual?......
Excelente post, se me ocurre que deberiamos instituir algo asi como un premio al mejor post del mes, y del año, algo asi como los oscares con categorias y todo.......
Seria mas interesante que "el tema del mes de la coctelera" que realmente tiene mucho que no se actualiza, pero aque venia yo con eso........? ah si, que es un post realmente bueno, me gusta leerte. =)
18 Julio 2008 | 06:34 AM