Cansancio de veinticuatro de julio
Como he dicho ya alguna vez, últimamente y a ratos tengo una extraña identificación con el pc.
Hoy. él está lentísimo. Me ha costado dios y ayuda algo tan básico y tan rápido como consultar el correo, borrar el spam, comprobar el googleanalytics (que intuyo va a su aire: no me registra todas las visitas. Aunque tampoco me preocupa, la verdad, que lo tengo por curiosidad) y entrar aquí. Así que, ante la posibilidad de que se junten la lentitud de mi ordenador con los posibles y recurrentes problemas cocteleros... estoy redactando esto en "bloc de notas". Luego lo copio... y punto.
Decía que hay días y momentos en que me siento muy identificada. El ordenador, como digo, está hoy muy lento de reflejos. Bien: yo estoy igual. Cansada. Encima, cuando por fin he abierto los ojos con intención de levantarme (las anteriores veces fue antes de las ocho, antes de las nueve... horarios normales salvo cuando no hace falta madrugar... porque tampoco hay nada importante que hacer que obligue a ello) pues eran las once. Una hora totalmente demencial, indecente casi para seguir acostada una persona normal, sana, en edad de trabajar...
Asi que estoy cansada. Muy cansada.
Anoche tuve uno de esos momentos de "arrebato" en que casi decido que se acabó, que cierro el blog (lo dejaría descansar, claro, no lo eliminaría). Pero... Luego, se me pasa. Y aquí sigo.
Es una sensación/situación rara: por un lado, estoy cansada. Estoy cansada hasta de escribir, con la sensación de no tener ya nada que contar. Pero, por otro... me apetece escribir.
No sé. Es raro de explicar (ó a mí me faltan las palabras. Que también). Pero es como se tiene hambre, y además es la hora de comer... pero no apetece nada. Se abre el frigorífico y, aunque haya cosas que sí, que gustan... no es nada de eso lo que apetece. Y, peor, se piensa qué sería, porque se puede bajar al híper que no cierra a mediodía y comprarlo... y, tampoco. Tampoco sabemos qué...
Pues eso, exactamente. Que, por cierto, también me está pasando con la comida estos días atrás...
Debe ser el calor. Que ayer por aquí fue insoportable.
Hoy parece que ha refrescado un poquito (quizá por eso mi "quedarme en la cama" hasta tan tarde... Bueno, también porque sé que tenía un sueño agradable al que había llegado desde otro angustioso... pero cuyos argumentos no tengo nada claros). Corre un poquito de aire, sí. Pero seguro que dentro de un par de horas el aire es totalmente africano. Del desierto (que aunque a los madrileños África nos pille lejísiimos y con cadenas montañosas de por medio... cuando tras épocas de sequía al fin llueve, nos caen goterones que dejan manchas de arena finísima y rojiza, al secarse el agua. Y a ratos sopla un viento total y completamente africano).
Cosas de la globalización, supongo.
Ayer por la mañana llené tres bolsas de ropa para reciclar. Mucha de ella, totalmente nueva (vamos , que llegué a quitar alguna etiqueta. Qué vergüenza. Qué despilfarro). Como ya tenía otra bolsa desde hace unas semanas (no saco tiempo para bajarlas) ahora tengo cuatro. En plan masoca, ó porque el calor definitivamente me trastorna, cogí dos a las tres y pico de la tarde y me fuí con intención de dejarlas en el correspondiente contenedor. Mi lógica era que, como éste está dentro del patio de una guardería municipal (que me consta está abierta en julio, no sé bien para qué), mejor iba a esas horas, que seguro a las cinco cerrarían...
Así que tras cruzar los... ¿doscientos metros?, sí, más ó menos, bajo un sol de justicia y con la luz cegadora reflejándose en chapas de coche, parabrisas, escaparates, aluminio de ventanas..., por descontado, me la encontré cerrada (la verja, con cadenas y todo). Así que, hale, de vuelta con las bolsas... Que pesaban, lo admito. En el recibidor las tengo. Y ahí van a seguir al menos hasta el lunes... que mañana es festivo.
Ya digo: para una vez que me decido a hacer algo práctico...
Y como, evidentemente, cuando me pongo a contar temas tan fútiles y tan domésticos es que no tengo nada que contar... casi lo dejo ya y aquí.
Que todo lo demás que pudiera relatar sería para seguir llenando líneas... simplemente. Y ya estoy yo bastante aburrida como para aburrir a nadie más.







kilifa dijo
Pues a mí no me aburres.
yo tambien tengo que poner ropa en bolsas..solo que de cuatro personas, nada menos. Lo que pasa es que muchas cosas pienso que alomejor me pueden hacer falta para ir al campo a trabajar, y lo guardo, y termino amontonando mogollón de cosas. Las del niño me vá bien porque mi jefa tiene un nene que vá por debajo de mi hijo y yo le doy mi ropa y ella me dá a mí la de su hija, para mi nena. Pero despues sigue prácticamente nueva y ya no sé que hacer...
Yo tambien he pensado en cerrar el blog, aunque me dura unas horas, despues vuelvo a sentarme delante. Creo que sois adictivos!!! jeje
Besitos guapa, eso es la calor, seguro. Circunstancias? jeje
besitos
24 Julio 2008 | 04:59 PM