Calor, hormonas, donlimpio y cristasol
Limpieza. Llevo dos... casi tres días, ufff, irreconocible. Ó casi podría decir que muy reconocible en lo que hace algún tiempo era...
Me ha dado por limpiar. Pero a lo bestia (es que una cosa es una cosa, dos cosas un par, seis media docena... y yo muy poco moderada).
(Nota: edito con este "breve" el 20 de agosto. Que los "cachondos" -gracias, chicos- de lacoctelera han incluido este post en su selección agostil de la newletter semanal. Y que, para quien me lea por primera vez a raiz de este post... juro, de verdad, que no soy tan frívola...¿ó si? Dioses, qué dilema...)
La verdad es que sé que la culpa la tienen las hormonas. Mis hormonas, me refiero, no las que seguro nos siguen poniendo en algunos alimentos (qué poquito me fío de los transgénicos). Y es que cuando estoy en esos días "pre", tan femeninos... no sé: lo veo todo sucio. Y aunque en otros momentos también lo veo, porque cuando algo lo está es que lo está... la diferencia es que paso de estar mirando el polvo sobre la tele, tumbada en el sofá, y decir "uy, pues sí que hay polvo ahí" a lanzarme a buscar trapo viejo, gamuza, limpiamuebles, trapo de algodón, limpiacristales... y ponerme a limpiar hasta el último milímetro del último rincón. Complusivamente.
Tardé años en relacionar lo uno con lo otro: mis hormonas con los ataques de limpieza. Y me dí cuenta en la oficina: allí casi a diario barría; cuando aún fumaban mi jefe y su mujer, vaciaba/limpiaba con papel higiénico los ceniceros; le daba un repasito al suelo del baño cuando entorno al lavabo veía huellas de haber salpicado agua y pisado el suelo... pero, vamos, que hasta ahí. Sin embargo, determinados días... vamos, que salía a atender el teléfono con el delantal puesto (es que me cargué un par de jerseys con la lejía, y no era plan). Y es que le pegaba unas limpiezas al aseo... que hasta las paredes de azulejo llegué a fregar...
Y luego, me entraba un cansancio tonto... y le echaba la culpa a "esos días" femeninos en que se supone debemos perder el tiempo pensando a qué huelen las nubes... Que también sería por eso el cansancio (por la regla, no por el olor de las nubes ni su componente filosófico), pero seguro que las "palizas limpiadoras" contribuían.
Hasta que relacioné lo uno con lo otro. Y me dí cuenta de que me pasaba también en casa, que llegué más de una vez a meterme en el coche y limpiarlo bien por dentro...
Vamos, que a mí el síndrome premenstrual, además de hincharme y tal, me da por limpiar.
Así que el jueves, a pesar de acostarme tarde, pero tarde el miércoles... estaba a las nueve trapo y gamuza en mano, limpiando a conciencia el mueble multiusos donde tengo además la tele. Segura de la mucha falta que me hacía tenerlo limpio: vamos, que primero eso, y luego, desayunar (absurda necesidad: no sé la de meses que hacía que algunos estantes no se habían pasado... vamos, ni con el plumero). Y tenía que dejarlo bien limpio antes de las once, que me tenía que ir y ya no volvería hasta la noche...
Y ayer por la tarde, mientras me tocaban el telefonillo y tal... pues que me puse a limpiar parte del resto del salón/comedor. Lo mismo: meses habían pasado desde la última vez que algunas cosas se limpiaron.
Y, claro, hoy he seguido. Vamos, que he vuelto a poner en su sitio una alfombra auxiliar... y casi la veo rara. Que no exagero si digo que la quité hace un año, quizá para poner ahí el calderín del centro de planchado (otro que casi vive en medio del comedor. Y eso que lo uso de dos meses en dos meses, casi), ó para barrer, ó... qué sé yo. Pero que estuvo meses doblada en el recibidor. Y otros tantos llevaba igual de doblada... sobre la alfombra y bajo la mesa de comedor...
A este ritmo, en otra sesión más tengo el salón como los chorros del oro. Que he cepillado bien la
alfombra grande, hasta de rodillas. Que he cepillado igual de bien (pero con otro cepillo, claro) el sofá, y he mullido cada cojín, cada almohadón, que he colocado previo cepillado la oveja de peluche celeste, el gato de idem pero negro, que se diría que el "Lucho" (sí, un lunny que compré a mi sobrino y volvió conmigo en vista de que no lo hacía ni caso) está feliz mirando la brillante pantalla del televisor...
Intentaré, por tanto, "sacarle el jugo" a la próxima semana. Que, con un poquito de suerte, mis hormonas aguantan disparadas tres ó cuatro días más... y si me organizo bien, puedo tener la casa limpia a mediados de mes...
Ayer me acosté a más de las tres. Esta mañana, ya estaba despierta a poco más de las nueve. Y menos mal, que no eran las diez cuando me ha telefoneado mi madre (de quien sé he heredado genéticamente la manía ésta limpiadora. Sólo que ella la tiene permanente) y no me ha despertado...
Nada: a aprovechar el tiempo, el calor... e intentar hacer algo de provecho.
Aunque sólo sea limpiar, limpiar y limpiar.... Al menos, es un trabajo que "luce".










mariopaulela dijo
Gracias Bruxana por darte una vuelta por mi espacio. Paso por aquí a dejarte mi saludo. Tu blog me gustó mucho y el comentario que dejaste en mi página, muy lúcido.
Un saludo
Mario
2 Agosto 2008 | 05:30 PM