Menos dos tornillos
Sé que es una tontería y una paranoia más mía. Pero la verdad es que hay detalles inquietantes. Y lo de hoy lo han sido para mí.
Creo que del primero me dí cuenta ayer... igual anteayer. Y no le dí importancia, la verdad.
Una de las veces que vine de la calle, al meter la llave en la cerradura "normal" de la puerta (no el cerrojo) me dí cuenta de que el embellecedor que tapa el hueco que se hace para colocar la cerradura... no tenía tornillos. Me pareció un detalle tonto. Realmente, lo que me llamó la atención no es tanto que no los tuviese (que ya es raro) sino que en casi 8 años yo no me hubiera dado cuenta. Con lo que yo me fijo en las puertas y las cerraduras... Ya digo: no le dí mayor importancia. Además, como llevará puesto ahí como 30 años, simplemente del propio barniz posterior estaría pegado...
Tengo por costumbre ni abrir a nadie la puerta, salvo que lo conozca, ni responder al telefonillo del portero automático. En este último caso, es que nunca ha funcionado en condiciones. No se oye lo que estén diciendo abajo. Sé que es un problema de la instalación general del edificio, y como también sé que ya han intentado arreglarlo... como una vez por año, y no hay modo, pues lo dicho: ni me molesto. En otros casos, directamente daría al botón de "abrir portal", pero la verdad es que ni eso. Quienes me conocen saben que para que les abra tienen que llamarme por teléfono. Y mis padres y uno de mis hermanos tienen llaves... así que no les hace falta.
Bien. Casi la una del mediodía. Suena el timbre. Ni caso: un comercial de telefonía, seguro. Insisten. Sigo sin hacer caso. Además, estoy a punto de meterme en la ducha...
Insiste, insiste, insiste...
Corro sin hacer ruido y me asomo: es el presidente ó secretario de la Comunidad. Un señor de cincuenta y tantos, muy agradable. Supongo para qué llama: llevan días enredando con la puerta del portal. Seguro que viene repartiendo la nueva llave. Pero como no estoy presentable (voy a tardar más en ponerme algo de ropa para abrir de lo que él tardará en bajar al siguiente piso), decido que luego subo yo a su casa. Además, suena el teléfono en ese momento...
Por un instante, tengo la sensación de que está tocando la cerradura. No sé. Eso, ó la moldura de la puerta. La verdad es que es algo tan absurdo como dentro de lo posible: de tanto roce de llaves durante años y años, el barniz está muy arañado...
Da igual. A los diez minutos le localizo aún repartiendo llaves, le explico lo de la ducha y me da mi llave nueva del portal. No doy más importancia al asunto.
Pero estoy con una sensación extraña...
Falta poco para las cinco de la tarde. En la calle debe hacer un calor... como para salir a pasear, vamos. Suena el telefonillo. Lo ignoro.
Insisten. Sigo ignorándolo: ni espero visita, ni serviría de nada contestar... total, creo que no se oye nada...
Pasan unos minutos: dos, tres. El telefonillo vuelve a sonar. Y me doy cuenta de un detalle: no están llamando a otros pisos (normalmente, si es un repartidor de propaganda, hacen eso: llaman a varios. Y se oye porque los perros ladran... por ejemplo). No: sólo me llaman a mí.
Estoy acostumbrada a "llamadas equivocadas": en la puerta de al lado viven dos adolescentes, dos chicas de entre 11 y 15, la mayor monísima, la pequeña creciendo a pasos agigantados. Lo que significa "amiguitas", "novietes"... y llamadas en mi telefonillo pensando que es su casa. Normalmente, tras esas llamadas erróneas se produce una en su casa. La perra ladra y al rato se oye subir a alguna cría ó bajan ellas. Lo normal.
Hoy no.
Entre las cinco menos algo y casi las seis, con espacios de 10, 15 minutos, han estado llamándome al telefonillo. Mucho. Han conseguido ponerme nerviosa, lo admito.
Vamos a ver: si fuese alguien que viniera a mi casa... qué más fácil que, al ver que no contesto, llamarme por teléfono (si es alguien que me conoce, ya lo sabe). Y si la idea era darme una sorpresa... lo normal: se pide a un vecino que les abra la puerta, se sube... y se me sorprende.
He estado esperando que el ascensor llegara a la planta tras cada timbrazo. No: no ha subido nadie.
Una de las posibles opciones eran mis padres: que no hubieran cogido las llaves de mi casa. Mejor dicho: que claro que las hubiesen cogido... pero como la del portal es nueva, no les servía la que llevaban. Pero, ya digo: en ese caso, se llama a un vecino. Se me llama por teléfono a mí. Además, he descartado la opción. Aunque mi madre quiere venir a lavar unas cosas en mi bañera... es totalmente imposible que se presente un uno de agosto, por sorpresa... y a las cinco de la tarde. Imposible que salga de casa a las cuatro, vamos, con las temperaturas que estamos teniendo. Habría venido a comer, digo yo. Y me lo habría dicho el jueves, claro (hace años sí se presentaron "por sorpresa" un par de veces. Pero mi padre no estaba enfermo...y, ya digo, a otras horas).
Y... de pronto, he vuelto a recordar el asunto "embellecedor de la cerradura". Y a la siete, más ó menos, he bajado a tirar unas bolsas de periódicos usados al contenedor de reciclaje... y me he parado a observar la cerradura. Sí: está sin tornillos. Es más: el embellecedor, que yo suponía "pegado" con el barniz antiguo... está totalmente suelto.
No sé qué pensar, la verdad.
Quiero ser la mar de lógica: lleva así desde siempre. Y si yo me fijé ayer, anteayer... quizá fue casual ó que ya se había "despegado". Tal vez tras un par de portazos por el aire. Portazos que no recuerdo, pero, bueno...
En el buzón no hay rastro de propaganda. Ni notas de ningún comercial que haya venido a hacerme una visita personalizada... No sé quién ha podido estar llamando a mi portero automático con esa exclusiva insistencia...
Sólo se me ocurre alguien. Pero no: lo he descartado de inmediato. Por mucho que ese alguien sí soliera presentarse así, sin avisar. Tocando el timbre y yo sorprendiéndome al verlo por la mirilla. Y en agosto, además: un par de visitas sorpresa fueron a mediodía en agosto...
Pero ya digo: lo he descartado. Y ni me he acordado de que ese alguien incluso (y es retorcido el tema) podría hasta tener una copia de la llave de esa cerradura "destornillada". Desde años antes de vivir yo aquí, además. Porque estoy segura de que en algún momento hasta cambió el cerrojo de esta vivienda... ya digo, muchos años antes de que yo fuese la inquilina. Como digo: ni he recordado eso, ni he valorado la opción "visita sorpresa". No: ni siquiera debe estar seguro de si sigo viviendo aquí. Y no va a venir por sorpresa un viernes uno de agosto, en plena "operaciòn salida"... Podría ser, pero...
Pero ya digo: me empeñaré en ser lógica...
Ya que estaba, he limpiado bien la puerta con un limpiamuebles y gamuza. Más que nada, por si alguien... qué sé yo, ha pensado que la casa estaba deshabitada... Porque reconozco que esa puerta tan vieja, y el polvo de las últimas semanas (ha habido obras en varias viviendas del bloque: ya se sabe, verano) podrían dar esa impresión...
Y, ya que estaba, he buscado dos tornillos... y los he colocado. Apretando bien. Les habría dado también pegamento... pero los acontecimientos del otro día han hecho que se seque el poco que no terminó en la alfombra. Aparte que voy a dejar el pegamento por unos días (qué raro ha debido sonar esto...)
En este momento, tengo cerrado totalmente el cerrojo (son cuatro vueltas de llave). He cerrado también por dentro la cerradura del picaporte (lo que es el "resbalón" por fuera. La de los tornillos perdidos, para entendernos). Y, como no hacía desde hace... años, también he echado la cadena de seguridad.
Insisto. Quiero ser lógica.
Los tornillitos "nuevos" no sé dónde estarían antes... pero estan pintados de azul. Creo que es el mismo azul que las paredes de mi comedor. Así que verse, se ven. Pero que muy bien...
Como digo: voy a ser coherente. Seguro que el "insistente" se había equivocado ó era un comercial que consiguió mis datos... quien sabe, por internet, y venía a venderme una nueva conexion. Seguro que hace muchos años alguien cambió la cerradura y se olvidó de poner los tornillos en el embellecedor, y tras repasar el barniz... se pegó a la madera y hasta anteayer, que cerré de golpe y se despegó... Seguro que es eso.
Porque no voy a ser paranoica. Nadie está comprobando cuándo estoy para entrar a robar... por la puerta (aparte que no tengo nada de valor, en general). No: ha sido un día raro de detalles raros, nada más.
Voy a ser coherente. Pero sé que observaré qué pasa con los nuevos tornillos azules...
Voy a ser lógica y sensata y no pensar cosas raras. Porque pensar que alguien haya podido llevarse los tornillos del embellecedor de la cerradura de picaporte de la puerta de mi casa... no, eso no es un pensamiento ni lógico ni sensato. Ni lo es pensar en visitas sorpresa e inesperadas... con cinco años de retraso.
Lo que no quiere decir que sea imposible, claro.










medito-radio-tv dijo
Caray Bruxana que misterio todo,te sugiero que en la próxima junta de vecinos propóngas que pongan una cámara en el portero automático,por lo menos para ver la jeta del que esta llamando.¿Te imaginas que los 2 tornillos azules cambiarán de color de un día para otro? eso si que seria fuerte.
(Por fín he conseguido ser el 1º que estrena los "comentarios" tarea difícil en tu blog) :)
Un saludo.
2 Agosto 2008 | 02:13 AM