Donde hay confianza... se cuelan algun@s maleducad@s
Hay un dicho que sentencia: "Donde hay confianza, da asco".
No. No es la confianza lo que produce asco. Es la mala educación de algunos...
En ocasiones, la educación propia no está totalmente condicionada por las enseñanzas recibidas en la infancia (aunque claro que influye). Imagino que todos hemos conocido a algun personaje ó personajillo de quienes sabemos sus padres se esmeraron en dar unos estudios, una "buena educación", unas normas de comportamiento... y visto los resultados, se podrían haber ahorrado el gasto. Eso, ó le pillaron todas las huelgas de enseñanza y luego le dieron el aprobado general cuando supieron de su existencia al coincidir en la cafetería.
Del mismo modo, seguro que conocemos a quienes, a pesar de no haber podido ir más que escasamente al colegio y ni soñar con universidades, de desempeñar trabajos digamos "manuales" (los denostados oficios por ciertas generaciones: fontaneros, mecánicos, asistentas domésticas...) a tenor de su comportamiento, se diría tuvieron la más selecta de las educaciones.
Y es que muchas veces los estudios no tienen nada que ver con la educación. Y, como ya decía, aunque a uno no lo "eduquen", siempre está a tiempo de adquirir esas normas de comportamiento elemental que hacen que, precisamente en situaciones de "confianza" no repugne tenerlos cerca...
No soy una persona especialmente escrupulosa ni pudorosa en extremo. Los escrúpulos de tipo físico debe ser que los dejé en algún recodo del camino: si hay que limpiar algo sucio, se limpia sin más. Y si lo que necesita ser limpiado es, por ejemplo, pescado... no voy a decir que me entusiasme, pero lo hago sin problemas. Lo mismo en el plano físico: ni exhibicionista sin medidas ni de ir apagando luces y tapándome con sábanas en situaciones de intimidad... Pero, por ejemplo, sí soy de las que cierran la puerta si tengo que emplear el baño. Esté con quien esté y tenga la confianza máxima que pueda tener con esa persona. Y no es porque me dé "corte"..., es otra cosa. Es respeto hacia esa otra persona, que sí podría sentirse molesta si yo estoy haciendo cosas "íntimas" de ésas que no necesitan, precisamente, público... No me molesta que otras personas no cierren la puerta: para nada. Pero sí la cierro yo si se da el caso. Ya digo: respeto por el otro, sea quien sea.
Del mismo modo, tengo la extraña y casi arcaica costumbre de emplear el "por favor" si tengo que pedir algo. Aunque sea la jarra de agua en la mesa y me separe de ella el vaso de otra persona (vamos, que tampoco "salto" a cogerla, haya la confianza que haya). Y se dan las "gracias". Y las buenas tardes al subir al autobús ó cruzarse con un vecino en el portal... que no se obtenga respuesta ya no es problema mío ni razón para dejar de hacerlo.
Determinadas normas de conducta no se adoptan buscando "quedar bien": son un modo de vida. Igual que si me calzo antes de salir a la calle es para no herirme la planta de los pies, y no por no querer mostrarlos... si espero con la puerta del ascensor abierta al ver a alguien entrando en el portal no es para que digan "uy, qué chica más educada" ni para que me devuelvan el "detalle": es porque mi forma de ver la vida es ésa, y ya está.
Igual el haber trabajado tantos años cara al público también influye... Ó no: he trabajado con gente que igual llevaba cara a lo demás más tiempo que yo... y eran unos perfectos maleducados.
Pero..., no, no era de esto de lo que quería hablar exactamente.
Desde que empecé a "moverme" virtualmente por el mundo de internet, hubo cosas que me llamaron la atención. Una es lo espantosamente mal que puede llegar a escribir la gente. Algo que si se trata de un chat (disciplina que no domino, ni me interesa especialmente), una web personal donde quienes te leen son los amigos y escriben igual de codificados, una respuesta rápida..., en fin, lo tomaremos como perteneciente a esa lengua paralela que es el lenguaje SMS y ya está. Pero me llama muchìsimo la atención encontrarme leyendo en sitios donde se tratan temas supuestamente serios... y dar con textos que producen un profundo dolor de retina. Incluso lugares de encuentro "profesional"... y que alguno de esos profesionales, en fin, sean incapaces de redactar tres frases sin incluir siete faltas y "comerse" todos los signos de puntuación. Considerando que casi todos los ordenadores vienen con procesador de textos, y que éstos suelen incluir un corrector ortográfico..., vale, es exagerado pretender que en una respuesta ó un comentario en el blog de un conocido se lo apliques. Pero si vas a redactar un artículo ó hacer una consulta (ó, peor, responderla), vamos a ver, que no cuesta tanto pasar el corrector... Digo yo.
Pero hay algo que aún me llama más la atención. Y entra de lleno y de forma absoluta en el mundo de los blogs.
Son ésos que comentan... sin leerse el post en cuestión. Todos los hemos localizado en alguna ocasión. Los que basta que en un título de un post se haga mención a un famosillo (igual lo que luego dice el artículo ni siquiera tiene que ver con éste. Ó lo que cuenta es que ya no va a rodar con tal director, que será imagen de tal marca con probabilidad, que su último disco no vendió lo esperado...) para que la lista de comentarios enloquezca. Y ya al cuarto algún fan crea que es la página personal de ese famoso, alguna admiradora deje su correo personal e incluso su teléfono... ó se pasen a los insultos entre los comentaristas. Y si se trata de, por ejemplo, una crítica de un concurso de televisión que igual ya ni se emite... no es raro alcanzar los 200 comentarios... siendo más ó menos la mitad de gente preguntando qué hay que hacer para concursar ó contando su caso personal (hay por ahí post donde se hablaba de un programa de "cambios de imagen", absolutamente malo, pero malo, ú otro que daba la oportunidad a gente de "sorprender" a familiares y amigos con un regalo, una noticia... ó permitiendo que conocieran a algún actor que en ese momento estaba de promoción... que oscilan entre lo dramático y lo carcajeante: docenas de comentaristas dejando sus datos y relatando sus historias... en ocasiones, encima, en lenguaje casi cifrado. Para complicar más el asunto). Obviamente, si se hubieran leido el texto del post, no habrían perdido el tiempo comentando. Y menos dejando enlaces a su propia intimidad. La seria, la de los datos de contacto.
Una variante es quienes dejan su comentario en todas partes. Y éste no deja de ser un enlace... en el mejor de los casos, a su propia página. En otros, a algún otro sitio. En esos casos, se puede devolver el saludo... ó, simplemente, borrar. Sin mayor escrúpulo.
Y los peores, y casi a esto iba desde el comienzo, son quienes se toman al pie de la letra el término "amigo" con que, por ejemplo aquí en lacoctelera, se denominan a quienes son aceptados en sus listas de "blogs a seguir". Y creen que por el simple hecho de que otra persona publique en el mismo sitio que ellos (en este caso, lacoctelera) ya vale todo...
Todos sabemos quienes son. Hay varios. Pero el comportamiento básico es similar: si de lo que se habla es de algo que más ó menos les gusta, entran, saludan, opinan... Pero ay si resulta que otro comentarista no es de su misma opinión: ahí ya se creen con derecho a insultar. Eso sí: todo dentro de lo que llaman "libertad de expresión". Y que sólo existe en casas ajenas, claro: en las suyas, los insultos a opiniones distintas suelen ser mucho más virulentos... Claro, cuando se juntan dos ó mas elementos de este calibre, la guerra está casi garantizada... Y las ha habido. Y, como en todas las guerras, salpicando a quienes estaban alrededor. Daños colaterales, que se llaman.
Lo curioso de este tipo de sujetos (empleo sólo el masculino para no caer en la tontería del "sujetos y sujetas", pero haberlas, haylas), es que tampoco aportan nada. Acumulan compulsivamente "amigos". Sus páginas personales son, ó casi inexistentes (no actualizan) ó se actualizan a una velocidad casi demencial... a base de enlaces a otras, recortes, fotos mil veces vistas, textos de los que no se cita el autor (ya se sabe... "lo mío es mío y no lo toques. Y lo tuyo es de todos y me lo llevo yo" ). No hay "opinión", bueno, sí: está en los comentarios... y ya digo, vienen a ser del género "ó me ríes la gracia ó me cag... en tus muertos". Y lo más curioso es que tengan adeptos. Bueno, ya se sabe que en muchos sitios el que llega a mandamás no es el más inteligente, sino el único que no salió huyendo al ver la mediocridad del proyecto.
Hace unos días, en dos páginas de ésas que sigo habitualmente, a veces en silencio, otras comentando y mucho... no diré de qué tipo fueron, me encontré con dos de esos casos de "comento pero no me he leido el post". Las dos páginas son de dos personas inteligentes, educadas, de las que tienen opiniòn propia y saben expresarla. En los dos casos, los comentarios estaban yendo en la línea del post publicado... hasta ese momento. Hasta que, cual elefante en cacharrería, llegó el gracioso de turno, que en este caso es de los "habituales" ... a dejar su firma. En una de ellas, casi de forma inofensiva: hablaba de algo publicado en su propio blog. No venía a cuento... pero, se vé que lo único que pretendía era ser el centro de atención (curiosamente, a veces lo es. Imagino que menos de lo que quisiera, por eso debe seguir intentando echar gasolina a fuegos que nadie le ha invitado a presenciar). Sí, la persona propietaria del blog donde comentó le respondió educadamente, la otra siguió haciendo gracietas sin gracia, demostrando de paso un ínfimo nivel cultural (en alguien que encima presume de "cultura" )... y no sé cómo acabaría la cosa: cuando los comentarios en un sitio se tuercen en determinadas direcciones, dejo de leer.
En la otra, reconozco que la situación me resultó..., en fin, ya digo que hay personas sin educación, y punto. El título del post podía interpretarse de varios modos. Bastaba leerlo para entender qué nos querían contar. Y un comentarista, ya digo, de los ó las habituales..., de ésas personas que se creen muy graciosas... entró cuando ya otros habían comentado... en la línea del post. Un post que necesitaba comentarios que buscasen "consolar" a quien lo había publicado. Bien. Está claro que sólo se leyó el título... y lo único que dejó fue gracietas sin razón de ser.
Comentarios egoistas. Que me produjeron un profundísimo asco. A mí, que no soy nada escrupulosa en tantas cosas y que soy tan abierta de miras en general.
Como digo: no, no es la confianza lo que da asco. Es la educación. La mala educación.
Y eso es algo que si no te has molestado en intentar corregir en varias décadas de vida, que si has respondido con coces a quienes te han intentado aconsejar, que si has buscado rodearte de otros más tontos que tú para que se crean que tus sandeces son sabias... no, ya no tiene arreglo.
Y en esos casos, de veras... el silencio es más hermoso que las palabras. Así que yo, con lo que hablo, prefiero leer en silencio y no decir nada al respecto. Porque no, hay gentucilla que no vale la pena.








Oli dijo
Y por que será, que creo que se de quien hablas??? Al menos de una de las personas, pondría la mano en el fuego, y comparto en absoluto tu opinión....
Un magnifico post, sobre todo con toda la identidad del mundo, que es la que le falta a ese tipo de gente...
BESITOS PRECIOSA!!!!
4 Agosto 2008 | 11:15 PM