Péndulo
Fenómeno inexplicable de la semana:
Hace años, al poco de venirme a vivir sola (quizá fuese en el 2001... ó el 2002) mis padres me regalaron un reloj. De pared (de los otros, de los de muñeca, no uso desde hace más de 20 años, con una pausa de dos ó tres años que sí llevé uno. Pero eso es otro tema). Es de madera de raiz de olivo, número romanos de metal, péndulo. Muy bonito, lo reconozco. Creo que fue un regalo post-reyes (una rareza familiar este tipo de regalos post-reyes. Largo de contar también). El caso es que como en esos días estaba en pleno proceso "decoración y amueblado de vivienda", casi todos los regalos fueron en esa línea y tuvieron sitio. Luego la cosa ya se fue desmadrando y me junté con cosas que jamás habrían llenado mis estanterías, mesas, muebles...: una cristalería de nosécuantos servicios en cristal de bohemia, floreros/jarrones/centros de mesa/bomboneras varias, dos figuras de Lladró, varias lámparas... y un sinfín de cosas más. Pero, bueno, que eso fue luego y que el reloj me gustó mucho y me vino muy bien...
En un primer momento, pensé colocarlo en mi dormitorio. Le "iba" el estilo. Mi madre puso el grito en el cielo (como cuando dije que quería las paredes del salón azules, las cortinas verde pistacho, una viga amarilla en mi dormitorio, la cama de forja y varias cosas más, que ahí están con gran éxito de crítica y público), y el caso es que finalmente no fue al dormitorio, sino que se quedó en el salón. Pasó por dos ó tres emplazamientos distintos: desde tras la puerta en un primer momento a la pared donde está ahora (pero no en el mismo sitio exacto). Con un buen taco de plástico y una alcayata, aunque la madera tiene cierto peso, es fácil de colocar.
Como digo, el reloj tiene péndulo. Pero la maquinaria es a pilas (lo explico porque gran parte de los relojes "de pendulo" funcionan precisamente gracias al movimiento de éste). No es el caso: el mismo mecanismo que hace girar las manecillas mueve el péndulo. Lo movió... la verdad es que no demasiado tiempo. Ni siquiera tengo claro si ya estaba en la actual pared cuando decidió dejar de bambolear el péndulo dorado...Lo que sí tengo claro es que hace años de eso.
Así que tras la sorpresa del primer momento, las manipulaciones pertinentes a ver qué pasaba ó donde se atascaba, la primera sustitución de pila (deduciendo que podría ser eso: poca batería)... al final, me hice a la idea. Seguía funcionando bien... pero sin mover el péndulo.
Y asi ha estado años.
En este tiempo, se llegó a caer al suelo la caja (esto es, donde está el mecanismo y las manecillas y se sostiene el péndulo, ya por entonces parado) y "partirse" en dos por una veta de la madera (lo arreglé). En ocasiones, sin venir a cuento, las manecillas se atascaban, arrástrandose una a otra y cambiando la hora. En fin, cosas de reloj... Por lo demás, seguía decorando.
Hace unas semanas... a decir verdad, creo que bastantes, se paró. Vamos, que se quedó sin pila. Nunca he comprobado cuánto dura la pila (sólo lleva una). Cuando veía que se había acabado, la sustituía sin mayor problema. Con el cuidado al manipularlo para que no se volviera a partir en dos, pero poco más. Para cambiarla (mejor dicho, para descolgarlo) tengo que quitar el péndulo. Y una de las curiosidades... es que sin el peso de éste el mecanismo que debería moverlo "oscila". Es como si el propio péndulo parase ese movimiento vital con su peso... Curioso, simplemente.
Como decía, se paró por falta de batería hace meses (no sé exactamente cuantos, lo admito). Me habitué a verlo parado. Además, el caos que empezó a rodear mi espacio vital casi hacía imposible llegar a él y ponerlo en marcha. Aparte que tampoco sabía dónde guardaba las pilas de repuesto, olvidaba comprar recambios... Y, aunque nunca me gustaron los relojes parados... está claro que a todo se hace uno...
Estos días admito que he ordenado considerablemente mi alrededor. Hoy mismo he tirado gran parte de los periódicos y demás papeles que llenaban un revistero (he llegado a tirar revistas del 2003. En serio. He llenado dos bolsas de plástico... y aún me han quedado para conservar. Alucino). El orden también ha conllevado limpieza general: estantes, figuras, jarrones, cristales... En un par de días, mi salón-comedor será talmente digno de exposición (y me costará creer que en otro momento haya tenido otro aspecto. Casi me cuesta ya creerlo).
Así que ayer, mientras ordenaba otra mesita revistera... aparecieron dos pilas. Y me dije a mí misma: si les sirven, cambio la del reloj de olivo y la del reloj de hierro del recibidor. Bueno, si cada uno lleva sólo una pila, claro...
Empecé por el de madera. Con cuidadito: descolgar, quitar péndulo (había olvidado que es mejor quitar péndulo/descolgar), sacar la pila con el cuidado de no partir la madera (repasé el trocito de cello que sujeta las piezas), poner la nueva pila, colgar de nuevo, ponerle el péndulo...
Nada más sustituir la pila, como ya sabía de otras veces, el mecanismo que hace oscilar el péndulo se puso a moverse como un loco. Pero como ya sé de lo que vá... no le dí mayor importancia. Puse las manecillas en hora. Colgué el péndulo. Por el propio gesto al colgarlo, empezó a oscilar: ya sé que es algo de pocos minutos y luego se para...
En el recibidor, sustituí la otra pila y lo puse en hora. La verdad es que es un reloj (también regalo, creo que de mis hermanos) que se escucha su tictac desde el ascensor...
Y me desentendí del asunto...
Esto fue a media tarde.
Cuando dí la luz auxiliar, sobre las diez, el péndulo seguía oscilando. Extrañamente.
Esta mañana, al mirar casi instintivamente (aun estando parado, ese reloj es lo primero que miro cuando entro al salón), me ha sorprendido: seguía oscilando.
Y ahí sigue: oscilando como buen péndulo que es...
No sé. No sé porqué se paró hace años. No sé porqué ha vuelto a arrancar.
Ayer no hice nada, pero nada, que no haya hecho en otras ocasiones. De hecho, de vez en cuando... tanto yo misma como otras personas han dado el golpecito de impulso al péndulo... que le hacía oscilar unos segundos. A veces, hasta unos minutos... haciéndonos tener esperanzas...
Siempre en vano.
En cambio ayer, sin esperar nada...
En fin. Ya decía que era el "fenómeno inexplicable" de la semana. Y es que llevo unos días...
Menos mal que, al menos, la casa me empieza a quedar limpia. Igual lo del reloj es un modo de alegrarse por ello: quién llega nunca a conocer el alma de los objetos...






mixcelaneas dijo
Uy amiga! Como en toda buena casa de "bruxa" en tu casa deben vivir gnomos, duendes. Se ve que éstos se han despertado de un largo sueño y andan arreglando las cosas descompuestas, jajaja.
Me encantan los relojes de péndulo. Pero sobre todo esos antiguos, de mueble. Quisiera tener uno, lástima que son antigüedades muy caras para el bolsillo y además mi casa es chiquita... así que dónde lo pondría???
Saludosss a tus duendes y un besote para vos.
P.d: Espero tu post del faro de Madrid, ahora es una promesa, eh. Y si desaparezco por unos días, pasá a avisarme por favor que me ENCANTAN LOS FAROS (tanto como los relojes de péndulo, jajaja. Se ve que tenemos cosas en común).
5 Agosto 2008 | 10:02 PM