Coherencia: lo que no quiero hacer
Ayer no publiqué nada. Es más, ayer ni encendí el pc.
Y pensé que hoy tampoco lo llegaría a encender (hasta la noche, quizá).
Ayer, porque por la mañana no tuve tiempo (podría haberlo sacado, que hasta más de las once no me tenía que ir) y por la noche estaba muy cansada. Agotada, y no sólo físicamente. Ó, mejor dicho, no físicamente (no había hecho nada. Es más, no tenía ni pizca de sueño). Era un cansancio "intelectual". Fatiga. Además, se suponía que hoy debería madrugar (mejor dicho: levantarme antes. Que llamar "madrugar" a levantarse a las ocho... en fin, me parece una falta de respeto a quienes sí madrugan). Pero...
No sé. Quizá han influido los desgraciados acontecimientos de anteayer (el accidente de avión). Quizá han sido el empujón definitivo, porque también pienso que ya había algo rondándome la cabeza. Y ese detalle, esa desgracia que a mí, como todas las grandes y pequeñas desgracias particulares (esa puñetera empatía mía, ya sé) me afecta tanto... tal vez ha sido el definitivo revulsivo...
Hoy tenía, toda la mañana, "mega entrevista laboral". Más bien, era un "cursillo acelerado" en el sitio donde hice (y pasé, claro) la entrevista del pasado miércoles (el día 13, no anteayer). La de "teleoperadora para recepción/tardes". La de "telefonista para el departamento de reclamaciones de un importante operador de móviles"...
Creo que ya comenté que me llamaron al día siguiente y me citaron para hoy, viernes 22, hacer la segunda parte de la entrevista. Una especie de curso de 6 horas para enseñarnos a "atender al cliente telefónicamente". Entiendo perfectamente que es parte del protocolo de la empresa, que es necesario enseñar a los posibles empleados qué servicios van a dar. Incluso, hacerles una prueba "práctica": si de veras tienen los conocimientos que afirman tener en el CV, si saben manejar el teclado de un ordenador (la pasada semana quedó claro que algunos de los presentes no sabían. Cosa perfectamente normal, por otra parte). Pero... empezar por un "cursillo de seis horas"... para, quienes lo pasen, hagan otro de 30..., no sé, personalmente me parece excesivo. Sobre todo, cuando el tema va a consistir en atender llamadas... en su escalón más primario.
Aparte que darme un curso de "atención telefónica" a mí... es como darle a Fernando Alonso uno de esa duración... de cómo cambiar ruedas de coche. Que se presupone que debe saber, digo yo. Y que dedicar 6 horas a eso... para luego enseñarle a manejar un volante durante otras 30..., lo dicho.
Que, insisto: veo perfecto que se haga. Que en eso no tengo nada que alegar. Que pensaba ir, lo juro...
Pero ayer, de pronto, supe que no. Que eso no es lo que quiero hacer. Que ese trabajo es el que hubiese querido, el que buscaba, allá por el mes de mayo. Algo con que "pasar el verano" con unos ingresos mínimos, y que ayudase a reincorporarme al mercado laboral.
Algo para el verano, que igual luego continuaba...pero que seguramente dejaría en septiembre, octubre, en cuanto encontrase algo más próximo a mi sector. No algo que empezar a hacer en septiembre...
Por la noche ya lo tenía decidido: no, no iría. Bueno, igual si me despertaba a tiempo y me daba "el punto"; pues...
Me he despertado más que a tiempo. Y, casi casi, he estado a puntito de ir. Pero...
No. No he ido. Porque estaba, estoy, cansada. Porque estoy segura de que no es lo que realmente quiero hacer. Porque en los últimos días me han respondido de 3 ó 4 sitios donde envié el CV (los he desestimado, pero me han llamado). Y el INEM me ha enviado otra carta de oferta, de ésas que seguramente no pasen a ser nada concreto, pero me la ha mandado. Y porque igual no sé qué quiero realmente hacer con mi vida (ó sí lo sé, pero no sé por donde empezar) pero tengo más ó menos claro qué no quiero hacer. Y lo que no quiero es embarcarme en algo que no voy a continuar luego: no me parece serio, tampoco, cara a la posible empresa que me quisiera contratar. Mis trabajos siempre han sido de larga duración (con la salvedad de dos desastrosos proyectos de poco más de un mes... de los que huí directamente). Y, no, a estas alturas de la vida no quiero más experimentos de ese tipo...
Tengo que recuperar la coherencia. No sería serio ir a una entrevista (y menos tan larga) cuando casi de antemano sé que no, que no voy a trabajar allí.
Obviamente, pienso llamar a la empresa para disculparme. Para dar una excusa..., bueno, no excusa: explicación. Porque sí es real mi cansancio. Porque tengo esa resaca post-catástrofe..., que sí, que igual no es diagnosticable médicamente ni ha sido impedimento en otras muchas ocasiones para aplicarme en mis obligaciones... pero que está ahí.
Además, que sé que se trata de una empresa que siempre necesita cubrir puestos de trabajo de esa envergadura... y tampoco me apetece quedar mal con ellos. Que mi nombre pasara al apartado "ni caso si volvemos a recibir un CV suyo". Tampoco está el tema para andarse buscando problemas ni cerrando puertas a medio plazo, vaya...
Y este es otro de esos post de tránsito.
Tengo pendiente responder a los comentarios del último post, comentar la reseña que los responsables de lacoctelera han hecho en la newsletter de uno de mis escritos (pelín surrealista) de primeros de mes, poner alguna foto...
Pero será luego. Prometido.










gwenda dijo
Pues si lo tienes tan claro es lo mejor que has podido hacer, porque perder el tiempo para nada tampoco es, no?
A ver si te sale, entre tanta oferta recibida, algo que sea de lo tuyo, o al menos a ti te apetezca hacer.
Besitos y feliz finde
22 Agosto 2008 | 01:35 PM