Enorme seta urbana
Literal: es una enorme seta urbana. Blanca, para más señas.
Sí, no es ningún juego de palabras ni encierra ningún doble sentido. Que ha salido así, sin venir a cuento, sin pegarse a ningún árbol (como viene a ser más normal en estos casos), sin buscar una zona umbría ni esconderse. Porque encima parece ser una seta de lo más exhibicionista. Ahí, en mitad del césped. En el jardín y en una zona de mucho paso.
Esta seta:
Desconozco su especie (parece un champiñón, pero no, no lo es, de eso estoy segura). Claro que si fuese un champiñón, daría para hacer un revuelto de champiñon como primer plato en una comida de familia numerosa con hambre. Porque eso es otra: no tenía qué poner a su lado para que se viera el tamaño, pero era grande. Bastante más grande de lo esperable. Como para que solucionara el problema de vivienda a un grupo nutrido de gnomos, vaya...
Luego había otra, más ó menos a un metro, pero algo más pequeña. Eso sí: igual de blanca y de expuesta.
El día anterior no estaban (las setas es lo que tienen, que salen de golpe, en plan "plof, aquí estoy yo". Por eso tienen, también, esa forma). Y cómo me sorprendería... que fuí a por la cámara a casa. Que luego una cuenta estas cosas... y no se las cree el personal. Que no es muy normal el sitio, la época, el tamaño... Que no, vaya...
Por mucho que un chaval que salió del portal cercano comentase que "bah, eso no es nada para el tamaño que tenía una que salió hace un año más ó menos".
No sé. Éstas de la foto ya no están (imagino que los riegos del jardín, su propio y llamativo aspecto, los muchos perros que entran a jugar... y los cinco días que han pasado, son superiores a la vida normal de una seta de jardín). Hay otras, eso sí, desperdigadas. Pero de menor tamaño.
Aparte que es posible que tras la novedad de esta primera... las demás ya se conviertan en rutinarias. Y ya sabemos que el ojo humano a veces se habitúa tanto a las cosas que vé a diario que llega un momento en que pasa por encima de ellas y ya no las vé...















kilifa dijo
Aquí ya salen algunas, debidas a las últimas lluvias.
Los que tienen afición a las setas, hasta cuentas los días que hace desde que llovió, para ir a buscarlas.
Pero en tu zona no creo que sean muy normales.
No sé de que tipo de seta se trata, pero no creo que sea comestible.
Quizás alguna vez pasó alguien con alguna y dejó restos...
Bonitas fotos, y curiosas setas, más por el sitio. El tiempo si es el ideal, este año ha sido año de muchas lluvias, aquí hemos encontardo niscalos ( aquí llamados robellones) en pleno mes de julio, algo muy fuera de lo común, ya que estos son típicos de finales de septiembre, principios de octubre.
Besitos guapa
25 Agosto 2008 | 08:13 PM