Vértigo de final de agosto
Última semana de agosto.
Porque el lunes que viene ya será septiembre. Este año, ese mes que tanto marca mi vida (los grandes cambios, los comienzos de veras importantes se me suelen dar en septiembre. Como he comentado varias veces, yo los años los empiezo realmente en septiembre) pues eso, este año es ordenadito y empieza en lunes.
En este momento, el inmediato septiembre vuelve a serlo "sin planes" en mi vida. Por segunda vez en mi vida. Segunda y consecutiva.
Lo que significa en que me tengo que poner las pilas, pero como que ya. No puedo seguir con esta actividad que, si bien es algo más que pasar del sofá a la cama y de ésta al sofá con incursiones en la cocina, el baño y salidas a comprar bienes de primerísima necesidad (vamos, que también leo el periódico, y cosas en internet, y actualizo el blog, y hago fotos, y algunas cosas más) no es realmente el tipo de vida que siempre llevé. El de hiperactiva sin tiempo material para nada (teóricamente... que luego conseguía acumular más y más actividades adicionales).
Igual debería hacerme una lista de "deberes". De ésas que yo me hacía a veces, incluso publicándola aquí. Que ya sé que luego no cumplía... pero lo mismo viéndola ahí, publicada...
En fin. Que hoy es el último lunes del mes de agosto. Un mes que nunca me entusiasmó especialmente. Que solía conllevar esos pocos días de vacaciones laborales que durante años conseguía tener y que nunca lograba fuesen de veras "vacaciones y días de descanso". Que si acaso eran los días en que lograba escaparme a la piscina (este año, y el pasado, ni eso. Creo que porque no me ha apetecido realmente). Que durante años tenía en el interior de sus días la posibilidad de ver algo más a "M", de estar con él sin los impedimentos de la vida cotidiana. Que era un final de mes con agenda escolar nueva y cambiar el horario de encendido del rótulo luminoso del local, y llamadas casi rutinarias hasta conseguir que por fin el interlocutor respondiera porque ya había vuelto de las vacaciones.
Agosto. Un mes que, sin que nunca me haya entusiasmado en sí... sí era un mes de preparar próximos comienzos.
Un mes que, hasta este año, nunca había sido tan soso, tan monótono, tan finalmente invadido de noticias dramáticas.
Última semana de agosto. Y, de pronto, no sé si me apetece que pase a toda velocidad para que llegue septiembre... ó si, por el contrario, prefiero que sus días postreros sean calmos y espaciados... para dejarme pensar qué hago con mi vida.
Vértigo de finales de agosto. Quizá porque el septiembre inminente es, como el pasado año, un septiembre sin planes. Y no me lo puedo permitir. Y no sé cómo he llegado a este extremo... ó sí lo sé, y da vértigo también admitirlo.
No sé. Se termina agosto. Pero hoy es lunes. Y aún queda esta semana.









Lidia Cervantes dijo
Ummm, vértigo, vértigo.... A mí si que me da vértigo, que cierro agosto cumpliendo un año más ;-S y, por si fuera poco, antes casi nadie de mi familia se acordaba del día pero, mira por donde, es el día en que desapareció Diana de Gales y ahora todo el mundo ha tomado eso como referencia. Y como no hay año que, por uno u otro motivo, no salga a relucir el tema... Pues ahora todo se acuerdan... Ya ves.
Para mí, quiera o no quiera, septiembre siempre trae cambios, empezando por el dígito de la edad y siguiendo por la vorágine del nuevo curso de mi hija. A parte de eso, pocos cambios a la vista.
Espero que tú, encuentres por fin esos cambios que deseas. Aunque a veces, no queda más remedio que forzarlos un poco, proque como que el destino se muestra perezoso y no quiere que nada cambie.
Un beso preciosa y ánimo, que tenemos todo un año por delante.
25 Agosto 2008 | 01:47 PM