Nada de provecho
Sé que la propuesta (autopropuesta) para esta semana se podía resumir en "ponerme las pilas". Que había dicho que empezaría a entregar CV's en mano a las empresas más ó menos relacionadas con mi sector a las que aún no se lo había mandado por correo. Que tenía que pasarme por el INEM, a ver si en el tablón de anuncios me encontraba con alguna grata sorpresa en forma de oferta, ó preguntar con quién tengo que hablar para que me miren, insitu, si alguien tenía solicitado trabajadores con algo que se pudiera parecer a mi perfil profesional.
Sí. La autopropuesta era ésa. Juro que iba en serio. Que lo aplacé el viernes y el sábado porque son dos "días malos" (los sábados ya no abre casi nadie, y muchos viernes por la tarde tampoco). Pero el lunes sí, el lunes estaba segura de que sí.
Lo estaba el viernes que no hice nada, claro, y el sábado. Y el domingo, donde no se puede hacer aunque se quiera...
Hoy ya es martes por la tarde. ¿Qué he hecho?
Nada. Nada de provecho.
Ayer me levanté tarde y cansada. Imagino que las tormentas (aunque por aquí no llovió tan destructivamente como un poco más "hacia arriba", en el Corredor del Henares), la cena a base de chucherías e inconsistencias del domingo por la noche, el quedarme dormida viendo el GH (el post-GH, más bien), esta temperatura que es la de un verano tardío de noches muy largas en que refresca de pronto seguidas de amaneceres en que vuelve a hacer calor. Supongo que influyó todo. La lectura de suplementos dominicales y revistas femeninas, de ésas que se publican por estas fechas del mes ó que venden conjuntamente con los periódicos del fin de semana. El estancamiento en mi entorno. Las semanas que pasan una tras otra tras otra tras otra, como si fuese un mantra en vez de verbal, físico, y sin resultados beneficiosos.
No. No he hecho nada. Sólo fotocopiar más CV's. Sólo proponerme irme a repartirlos, y encontrar excusas para hacer otras cosas, y enfadarme conmigo misma por no haber hecho nada. Y encontrar más excusas: el pelo encrespado por la humedad que necesitaba media hora de absoluta dedicación para estar presentable (champú nutritivo que fue súpercaro y está en las últimas y no habrá sustituto, mascarilla de esa inmediata que yo tengo un rato, secado al aire). La poca ropa que me vale y hace que me sienta más ó menos presentable con ella, pendiente de plancha, ó de lavado/secado. Las uñas sin pintar: ¿de veras es importante llevar las uñas pintadas en algo que no va a pasar de ser una entrega de currículum en una empresa donde me lo recogerá cualquiera y donde, seguro, no necesitan a nadie...???
Evidentemente, me busco excusas. Y me enfado por tenerlas y no hacer nada.
A ratos, pienso y temo que todo esto pueda ser algo bastante más serio. No me reconozco en esta inactividad y esta falta de ganas de hacer cosas. Me dan auténtica pereza actividades que antes me gustaban ó que no me costaba hacer. A veces, hasta pensar en ir a la frutería, que está apenas a cinco minutos, a doscientos metros... me cansa. Es como si cada metro fuese largo, como si contase mentalmente los pasos de ida, de vuelta....
Es absurdo. Sé que todo esto es absurdo. Y que cada día que pasa es un día más en blanco, un día en que gasto lo que no me puedo permitir gastar. Un día menos de experiencia laboral acumulada para el futuro. De cotización a la seguridad social. Lo sé, lo tengo tan claro... que no entiendo porqué no me muevo, porque me quedo aquí, escribiendo esto...
No sé. Quedan siete días justos para que se termine septiembre. Y yo sigo sin hacer nada de provecho con mi vida.












fantasmita dijo
Lo que mejor puedes hacer es tener un pensamiento positivo, yo estoy en esa fase de dejar CV's y sin ninguna respuesta, de momento, pero cuando llefguen van a venir todas juntas y no sabré elegir, así que, ánimo.
23 Septiembre 2008 | 06:11 PM