Querer seguir siendo ascensor
Hay gente para quienes su vida es como una montaña rusa: subidones espectáculares combinados con caidas casi libres, emociones continuas de ésas que requieren de un buen autocontrol para no marearse y perderse la mitad del viaje...
Hace muchos años que descubrí que la mía tenía más de ascensor que de cualquier otra cosa. A ratos, mi ánimo, mi presente inmediato, mis perspectivas, estaban en la planta más baja. Pero, de pronto, algo tiraba de mí... y me encontraba subiendo, subiendo... y de repente me veía en el ático del edificio...
Pero volvía a caer. Y a subir. Y... Y por eso me dí cuenta de que los logros no significaban "escalar peldaños", sino un sube-y-baja de ascensor...
No de "montaña rusa": la montaña rusa está instalada como algo divertido. Y, es más, está instalada en el exterior. Lo mío... lo mío era eso, un ascensor.
Y, con el paso del tiempo, fuí viendo cómo mis "subidas" estaban condicionadas la mayor parte de las veces a los deseos de los demás. Yo "subía" para que otro lo hiciera. Y, una vez llegado a su planta, me dejaba sola...
Cada vez, más ascensor. No algo "divertido", sino funcional. Y en el interior. Sólo quien se monta en el cubículo vé realmente un ascensor: desde fuera, es una caja que intuímos pero que no se vé. Algo que tiene similitud con una lombriz, con la sangre que corre por las venas, con el agua en la tubería que saldrá sólo si abrimos el grifo...
Y, la verdad, me acostumbré a mi vida de ascensor. De hecho, hace tiempo que no recordaba esa teoría ó "principio vital". Es de esas cosas que están ahí, y punto... Como están las cosas que nos enseñaron en el colegio y de las que no somos capaces de recordar el momento justo en que las aprendimos. Como está nuestro propio nombre, independiente al uso que de él hagamos ó las veces que otras voces lo repitan. Cosas evidentes que, casi, no necesitan ser enseñadas. Cosas que configuran nuestra vida...
Imagino que durante algún tiempo deseé ser montaña rusa. No sé. Imagino que sí.
Pero hoy, curiosamente, casi me conformaría con saber, sentir, que el ascensor que constituye mi vida volverá a funcionar en algún momento.
Hoy desearía volver a ser "ascensor"... porque si miro mi presente y mi pasado más inmediato, creo que apenas llego a ser cama elástica. Eso que sólo nos hace "elevarnos" por esfuerzo personal, pero que, en realidad, no pasa de ser un ascenso efímero... que no nos va a llevar a ningún lado.







lascosasdepepe dijo
hay que subir poco a poco sin mirar atras..... un abrazo.
la música muy buena.
13 Octubre 2008 | 05:51 PM