Tiempo de sobrevivir
Las cosas en mi "mundo real" siguen complicadas. Imagino que también por eso llevo días sin actualizar (aunque el nivel de visitas siga disparado, los comentarios se estén haciendo hasta en post de hace más de un año, raro es el momento con menos de mediadocena de "calabacitos" en línea...)
Se vé que el blog ya funciona casi al margen de bruxana. Y, por descontado, al margen de mí misma...
Podría hacer un resumen de los últimos días. Pero me resultaría tedioso. Sé que sólo me lo resultaría a mí, si quiero, porque podría redactarlo de una forma amena, echándole ironía (traduzco: mala leche) al relato. Pero..., lo cierto es que no me apetece. Lo dicho: a mí sí me resultaría pesado. Y no me quiero aburrir aún más de lo ya obligatorio.
Mi vida es un caos. Pero no un caos en el sentido divertido en que lo fue en el pasado, sino caos como desastre, como desbarajuste, como todo lo negativo que conlleva el término. Y lo malo es que cada día que pasa veo que va a peor...
Y a mi alrededor, en el plano más físico, también va avanzando el caos.
No hago nada práctico... ni tengo tiempo para nada.
Por eso también se me acumulan los comentarios sin responder. Los blogs amigos que van actualizando y a mí se me pasan post sin leer. Algunos que leo y no me da tiempo a responder. Y, por descontado, también por eso llevaba días sin actualizar...
Pero no sólo es el blog (que al fin y al cabo es un pasatiempos, un divertimento ó un desahogo). Es... todo. Es hasta el plano físico más elemental.
Me invade el desorden y no saco tiempo para poder colocar las cosas.
Apenas duermo. Mejor dicho: lo hago a deshoras. A las seis de la mañana estoy despierta. Y despierta me esfuerzo por cerrar los ojos, llamando al sueño como decimos a los críos que hay que llamarlo: "cierra los ojos con fuerza, y verás como te duermes". Y así pasan los minutos, las horas, oyendo el tic-tac de los relojes. Pero sigo despierta... Y finalmente son las nueve, y me quedo dormida un rato..., pero ya no es hora. Las diez de la mañana no es hora para estar en la cama.
Y paso todo el día cansada, adormilada. Enfadada. Y a las doce de la noche estoy completamente despierta y desvelada, pero si me tumbo en el sofá con el mando de la tele a mano, y me arrebujo en una de mis mantas de sofá... a las tres abro los ojos y veo que he ido bajando el volumen del televisor hasta casi quitárselo del todo, y ahora hay una teletienda absurda ó un concurso aún más absurdo, y lo apago, y me voy a la cama... totalmente desvelada. Y zombi.
Y pasan los días.
Y cada uno es un dia más que pierdo de mi propia vida. Porque no puedo hacer planes. Porque la realidad (sobre todo familiar) me desborda, me condiciona, me supera. Y estoy yendo y viniendo. Y casi no tengo conciencia de en qué día vivo, y los viajes en metro son rutinarios y casi no recuerdo si fuí y regresé, pero sé que lo he hecho. Y para hacer un trámite administrativo y tonto y rectificar un fallo, algo que se debería poder hacer por teléfono, paso tres horas en el hospital... y ni me doy cuenta de que han sido dos de ellas sentada en una silla en un pasillo, y sin hacer nada. Nada.
Y es así todo. Y hoy es sábado, y no he hecho una llamada que quedé en hacer el martes a primera hora de la tarde. Y que no, no he olvidado... pero tampoco he tenido tiempo para hacer. No hago nada. No tengo tiempo para hacer cosas tan elementales y tan fáciles...
No estoy viviendo. Sobrevivo, pero no vivo realmente.
Tengo el sueño trastornado. Como a deshoras y cosas poco sanas (y lo sé, y lo admito. Y no tengo tiempo para ponerme a cocinar. Ni tiempo ni ganas). Y llevo dos meses para pedir una bombona de butano, que empleo poco la cocina... pero un día se va a acabar, y, seguro, entonces no tendré un horario normal para pedirla...
Cosas así. Absurdas.
Intento obligarme a recuperar la rutina (perdida en los últimos años) de pintarme las uñas. De salir a la calle, siquiera entresemana, mínimamente maquillada. Me pongo la excusa para hacerlo de "a ver si te van a llamar para algún trabajo: al menos, que estés mínimamente presentable". Y lo hago casi sin darme cuenta. Y no sé cuánto tardo en hacerlo.
Y me da igual.
Esta mañana, tras levantarme a más de las diez, tras pasar la noche entre sueños, desvelos, oyendo el ruido del agua en el conducto de la calefacción y los relojes propios y vecinales, no he podido dedicarme a lo planificado: limpiar, recoger, arreglar. Una llamada me ha tenido dos horas pegada a la pantalla del pc. Trámites. Esos trámites que ni siquiera van conmigo, pero a los que al final ya no sé decir "no".
Esta mañana he visto que tenía ronchas rojizas por medio cuerpo. No sé de qué eran. Creo que se me han quitado todas. Creo.
Son casi las once de la noche... y ni siquiera recuerdo si esta mañana me lavé la cara. Si tuve tiempo para hacerlo.
Tiempo para mí.
No sé qué está pasando. Qué estoy haciendo con mi vida. Dónde se me está yendo el tiempo.
En fin. Al final, he actualizado con uno de esos post que no me gusta terminar escribiendo.












Lidia Cervantes dijo
Querida Bruxa, las dos necesitamos urgentemente a Bella...
Nuestros subconscientes, con consignas grabadas a fuego, nos juegan malas pasadas.
La montaña, cada vez es más alta, o nosotras estamos cada vez más abajo... O... Realmente es cada vez más alta "Y" estamos cada vez más abajo... ¡Qué tontas de remate somos!... Pero... ¡¿Por qué nos dejamos hacer esto?!... ¿Por qué no somos capacer de volvernos egoistas de golpe?... No hay más que mirar a nuestra alrededor para darnos cuenta de que... No debe ser tan dificil ser egoista... La gente loes continumente.
Lo peor es, además, la ingratitud...
Esto... ¿Donde hay que firmar para nacer de nuevo?...
Nena... Algo tendremos que hacer por nosotras ¿No?... ¿Darnos de ostias y espabilar?... ¿Querernos un pocomas y empezar a ser nosotras primero?...
¡¡Yo que sé!!... Pero algo habrá que hacer
Venga guapa... Empecemos a aprender a decir que NO... Total, si nos van a querer igual... ¿O tal vez más?
Un beso preciosa, no seas tan dura contigo.
1 Noviembre 2008 | 11:27 PM