Seis de noviembre de dos mil ocho
Ayer seis de noviembre, sobre las once de la noche falleció finalmente mi padre.
Creemos que no sufrío. Creemos.
La intervención de las emergencias sanitarias de la CAM fueron todo lo tercermundistas que cabía esperar en algo como la encubiertamente privatizadísima saniadad madrileña. A este respecto (la gestiòn) miraré cómo y por donde denunciar. Cuando pasen estos días lo miraré.
He entrado al blog sólo para dejar aviso. Probablemente, no esté en días.
De hecho, he venido del tanatorio para ducharme/cambiarme de ropa/poner comida y agua al canario. He venido tras unas horas de pesadilla en las que he podido hacer sólo lo que mejor sé: organizarlo todo.
Nada más.
Hace unos días comentaba que los primeros días de noviembre me daban miedo. Pues eso mismo.


































theo dijo
Lo lamento muchísimo, Bruxana. Un fortísimo abrazo.
7 Noviembre 2008 | 04:12 PM