Dudando
Sé que necesitaré tiempo (tal vez mucho, mucho más del que aún me quede por vivir) para asimilar estos últimos días. Este año completo, para ser sinceros.
Cuando en febrero/marzo me tomé unos días de "descanso coctelero" (esto es, no publiqué nada) coincidiendo con la operación de mi padre, recuerdo haber escrito que si la operación salía mal, me trastocaría la vida definitivamente. Evidentemente, y aunque no en ese momento, salió mal.
Trastocarme la vida... No, no me refiero ni me refería a la pena lógica, a la ausencia, a la falta. Al cambio normal en casos de pérdidas tan cercanas. En mi caso... es todo. Como ya lo preveía.
Encima, me pilla este tema en mi actual situación vital: sin empleo, sin perspectivas inmediatas de tener uno, cada vez con menos ahorros. Con una vida amorosa y sentimental inexistente. Y teniendo que hacerme cargo, como ha sido en estos últimos meses, de tantas cosas... Cargo no "económico"; claro. Pero sí..., no sé, vital.
De responder y estar ahí, aunque jamás se valore ni lo que he hecho ni lo que esté haciendo ni lo que vaya a hacer. Pero supongo que las cosas son así y punto. Y cuando una se embarca en algo llevaba por el carácter, por la educación, por... qué sé yo, es imposible dar marcha atrás. Y yo me embarqué en todo esto voluntariamente hace más de cinco años.
Demasiado tiempo. Demasiadas cosas. Demasiados abandonos por el camino.
Hoy será la primera noche que pase de nuevo en mi casa y mi cama, desde la noche del cinco al seis de noviembre.
Aquel jueves me fuí, como tantos, para volver sobre las diez. Y tal cual se quedó la casa: esperando la noche. Sin más. Sin ordenar, ni recoger, con la ropa retirada de las cuerdas de tender esa misma mañana y dejada aquí y allá, la cama sin edredón, los periódicos de los últimos días. Eso sí, apagué el pc. Y no dejé en la terraza las plantas de interior. Quizá dos detalles "anormales" distintos a mi rutina habitual... No sé. Igual fue una simple casualidad.
Ó no. Pero no estoy segura.
En estos diez, once días, he venido dos ó tres veces para cosas tan prosaicas como cambiarme de ropa, ducharme (claro que en casa de mis padres hay ducha... pero yo me entiendo), dar una vuelta... Pero no me había quedado a dormir. Imposible. No ya por mí, sino porque en cierto modo me "toca" quedarme a hacer compañía a mi madre. Es curioso: tal vez en la misma situación, ella no se quedaría a dormir conmigo...
Hoy he venido también con la excusa de la "intendencia" doméstica: poner la lavadora, dar una vuelta a la casa. En cierto modo, haciendo el viaje al revés. Dándole la vuelta a la que durante los últimos 7 años ha sido mi rutina dominical: en vez de ir allí, venir aquí.
Los domingos, y gran parte de los jueves, los pasaba en casa de mis padres. No sé. Igual a partir de ahora la rareza va a ser pasar algún día aquí...
Mañana tengo que ir al Banco. Que tirar al contenedor de reciclado un par de bolsas de ropa. Sí, ropa de mi padre. Me la iré trayendo en bolsas: no pienso tirarla a la basura. Si le sirve a alguien... será por bien empleada.
Y a mediodía volveré a Alcorcón. Y no sé cuándo regresaré a escribir otro rato...
Este post, soy consciente, tiene bastante de "escritura automática". Ponerse delante de la pantalla y escribir, sin pararse a mirar demasiado ni el sentido ni la coherencia del texto. Pero es que soy incapaz de ponerme a razonar nada...
Me siento extraña. Es curioso: no tengo claro qué, de lo que recuerdo, fue verdad ni qué fue soñado de esa noche. A ratos (muchos) estoy segura de que mi padre falleció estando solo conmigo (mientras mi madre telefoneaba a mi hermano, y yo estaba histérica por dentro, esperando la ambulancia). A ratos, creo que no: que murió con mi madre, en el momento en que llegó al baño. No lo sé. Hay instantes en que me veo mirándolo reflejado en el espejo, y sé que se mira sin verse, y yo digo que no se preocupe que ya llega el médico. A veces, he pensado que dijo algo, alguna palabra sin sentido...
Pero no estoy segura de nada. Y sé que nunca lo estaré.
Mi madre repite que qué raro es morirse. Sin decir nada, sin suspirar... Y entonces es cuando yo dudo, y casi estoy segura de que sí dijo, de que sí suspiró... Pero en esos momento no pensé que se estaba muriendo...
Pero no digo nada. Porque no estoy segura de nada.
Es todo tan extraño. Fue todo tan extraño, en ese momento, luego, toda esa noche...
No derramé ni una sola lágrima. En esos momentos, no sé, quizá mi idea firme, a la que me agarré, es a que no me podía permitir perder la calma. Que había que solucionar todos estos trámites que se derivan de un caso así... Así que me recuerdo controlando la respiración "coge aire por la nariz, sueltalo en tres tiempos por la boca, despacio. No hiperventiles. Aire, nariz, tres tiempos por la boca. Y no llores". No sé. Igual lloré. Y no lo recuerdo.
Y no sé, en estos momentos, si quiero ó no recordar algo.


















Lidia Cervantes dijo
No te preocupes, todo irá saliendo.
Poco a poco, tranquila. Estás aun en la fase de no aceptación, de negación. El shock inicial. Pronto iran saliendo todas las emociones.
Concédete ratos a solas, para poderlas dejar salir a tus anchas y... Créeme, haz sólo lo que te haga sentir bien contigo misma.
Esas cosas, que si no las hicieras te harían sentir mal con tu propia ética. Del resto... Pasa. Sé que cuesta, pero pasa.
Tu misma ves que siempre habla, quien más tiene que callar, así que. Cuidate tú, y no te rerpoches nada. No tienes por qué hacerlo. Tú has estado siempre donde debías estar, haciendo lo que debías hacer... Al resto... ¡¡Que les den!!
Un abrazo preciosa. Cuidate
16 Noviembre 2008 | 10:56 PM