Resumen de mi "no relación"
Lo comenté hace unos días: soñé con él. Pero en mi sueño, y después al despertar, sabía que no, que no era exactamente él... Creo que a todos nos ha pasado algo similar alguna vez, por lo que cualquier intento de explicación estará de más...
En el mundo real... No es un hombre guapo, al uso. En un grupo de hombres, imagino que no llamaría la atención. Y seguro, seguro, que no hará volverse por la calle a mirarlo (de ese tipo he conocido a alguno, por cierto). Pero... Mentiría si afirmase lo contrario: es un hombre muy, pero que muy atractivo. Aunque su encanto personal, y hasta su "guapura" sean de ése tipo que se descubren con el trato, con la proximidad...
Como mencionaba hace dos años, en los post en que hablaba de él: es una cuestión de piel. Sin duda.
Nuestra relación... Reconozco que de no existir este blog, que fue un diario "en tiempo real", a estas alturas de la película dudaría de si en algún momento de veras sentí algo más. De si realmente existieron esos detalles que recuerdo... ó si simplemente son fruto de la imaginación, ésa gran mentirosa que se infiltra en las imágenes de nuestro cerebro y trastorna el recuerdo. Pero, no: este blog existió entonces. Es más: surgió precisamente como lugar donde volcar algo que en mi vida "real" no tenía cabida, no podía ser mencionado. Y por eso hoy sé que no, que lo que recuerdo pasó en su momento...
Al hablar de "pasar" no hago alusión a otra cosa que a mis sentimientos hacia él. Porque no hubo más. No podía haber más.
Es complicado contar algunas cosas... sin dar demasiados detalles que pudieran ser contraproducentes. Lo supe y lo sé.
Desde que me acuerdo, para que a mí de veras me guste un hombre... tengo que ver en él un cierto interés por mí. No recuerdo que nunca me haya pasado eso tan común de "flecharse" por alguien... y que el amor no pase de platónico, porque él ni repare en una. No: precisamente es ver una mirada distinta, un deseo de estar un instante más, esos lazos invisibles que nos tienden y que nos unen a otros... lo que llamaba mi atención. Ya digo: creo que siempre fue así. Tal vez se trata de un instinto de protección que desarrollé en algún momento: así no sufriré por el amor no correspondido. Ó tal vez en un tiempo que no recuerdo me enamoré de quien no me quería... y eso me hizo fabricar una coraza de cera que sólo se derrite con el calor del deseo del otro...
Por tanto, sé que me fijé en él porque él me miraba. Me miraba... de una forma especial.
Durante días, rechacé la idea. Es más, insistí, me insistí en que no, que eran imaginaciones mías. Que claro que me miraba... pero ni más ni menos que a otras personas. Que claro que se dirigía a mí... pero no había intenciones ocultas.
Igual que creo esa coraza, suelo darme este tipo de explicaciones cuando percibo ese "no-se-qué" en otro... y veo que puede ser el comienzo de algo.
Y me doy este tipo de justificaciones... precisamente porque me conozco. Y porque sé que, por carácter, por forma de ir por la vida (aunque me he sosegado muchísimo: el paso de los años es lo que tiene) he podido crear confusión, falsas espectativas, en algunos. Como me decía (a veces medio en broma, a veces como un reproche) "M": "Es que tienes una forma de decir las cosas... que es normal que a veces los hombres piensen que lo que estás diciendo es otra cosa... ya me entiendes".
No sé. La verdad es que los ataques de celos de "M" también tenían lo suyo... y posiblemente esa broma/reproche pertenecía a ese mundo aparte...
Como decía: me miraba. Le sorprendía mirándome, hablando para mí cuando éramos más personas quienes estábamos en el mismo grupo de conversación. Luché contra esa idea... pero llegó un momento en que era demasiado evidente. Con el paso de las semanas, no sólo yo me daba cuenta: empezó a ser claro para los demás. Pero... curiosamente, nunca nadie se atrevió a mencionarlo. Por entonces, el interés era mutuo. Y la sensación de que "estaba pasando algo" digo yo que flotaba en el aire... y no me extrañaría que algunos pensaran que, a solas, había otras cosas, otras conversaciones...
Nunca hubo nada más. Evité el "a solas".
Evité lo que deseaba. ¿Por...? No lo sé. Bueno, sí lo sé: en realidad, a esas alturas además de gustarme como hombre, mucho, le apreciaba como persona. Y sabía que un "desliz", que una aventura meramente física conmigo... para mí podría ser más ó menos importante, más ó menos divertido, podría ligarme a él ó no. Pero él podría estarse jugando demasiadas cosas. Y no, decidí que no iba a provocar algo que a medio plazo pudiese hacerle daño...
Y no pasó nada. Aunque sé que algunos pensaron que sí. Aunque, en el fondo, siempre estaré segura de que él también lo deseaba. Pero... ni siquiera hablamos del tema. Era... todo era un juego de miradas, de proximidad buscada, de intentar estar unos minutos más juntos. Aunque sé que si alguien le preguntase un día por mí, quizá negaría saber de quién le estaban hablando... durante unos instantes. Y, por supuesto, nunca, nunca reconocería ningún tipo de interés... "más allá de la mera amistad circunstancial".
Y sé que yo, en el mundo real, jamás admitiré ante conocidos comunes que me interesase él, como hombre, en lo más mínimo.
Sí, le negaría. Y él a mí, lo sé.
Lo sé, como sé desde hace más de dos años que podría haber pasado. Que los dos, en el fondo, lo habríamos dejado pasar. Nos habríamos dejado llevar...
Y, sin embargo, no pasó.
La relación fue... circunstancial. Yo estaba por allí. Había vuelto a mi "barrio de siempre", por obra y gracia de un curso que se impartía en una academia de la zona. La academia de peluquería "de toda la vida" del barrio. Él, que era de otro sitio lejano... había llegado hasta allí también por esas circunstancias que hacen de la vida un mar lleno de olas. Había llegado en esos años en que mi "barrio de siempre" no contaba con mi presencia, ni poco, ni mucho. Así que, también por obra y gracia de una serie de esas cosas que cualquiera llamaría "casualidades" y que yo digo "destino", aquel día nos encontramos contra todo pronóstico...
... y a partir de ese momento empecé a preguntarme porqué tenía esa sensación tan... de "vuelta a casa" cuando le veía, cuando me hablaba, cuando contaba detalles de su vida. Y empecé a darme cuenta de cuántas veces habíamos estado por las mismas zonas en la misma época, y sin conocernos. De qué de cosas, la mayoría peculiares, teníamos en común.
Y entendí que estábamos predestinados a conocernos. Y que tuvo que ser en ese momento y en ese lugar... y en una relación con fecha de caducidad: mi fin de curso. Mi vuelta a la vida cotidiana... que ya era lejos de esa zona y de aquel paisaje que fue el de mi infancia.
Y decidí que, terminado el curso... no, no lo prolongaría. No seguiría yendo por allí. Es más: lo evitaría. Evitaría encontrármelo, encontrarme con él.
Y lo hice. Lo hice durante meses. Cruzaba de acera si tenía que pasar cerca. Daba rodeos evitando el riesgo de encontrarle. Miraba de reojo... temiendo y deseando, al tiempo, verle. Ver sin ser vista...
En fin: esto no iba a ser otra cosa que un breve resumen de qué fue mi relación con "K". Mi "no relación", que dirían algunos... y no sin razón.
Pero como al final me he alargado... dejaré para el próximo post el relato de mi encuentro con él. Breve encuentro. Un paso más en una relación que, posiblemente, no sea un caminar sino un baile.
Y por eso nunca llevará a ninguna parte. Pero qué grato es a veces eso, simplemente girar en buena compañía...





ALEJANDRO* BRAVO dijo
muy buena historia muy parecida a la mia bye
alex_0999@hotmail.com
gran sentimiento
14 Diciembre 2008 | 04:51 AM