Enero, enfados, entrevista...
Ayer tocó "entrevista de trabajo". Y...
Y supongo que terminaré acostumbrándome (aunque preferiría que no, que no hubiera más que otra y ya está, y ya tuviera trabajo), pero la verdad es que, de momento, no puedo evitar seguir sin entender porqué se insiste en llamar entrevista... a algo que no tengo demasiado claro qué es.
Yo he hecho entrevistas desde "el otro lado" de la silla. Vamos, que he seleccionado personal. Y, no sé, ó yo era una entrevistadora muy rara... ó desde entonces las cosas han cambiado mucho. Claro que luego me pongo a pensar, y lo cierto es que hace apenas 4 años hice bastantes en muy poco tiempo (cuando contactaron conmigo todas las empresas "conocidas" de mi sector para ofrecerme puestos de media/alta gama), y aunque alguna tuvo más de casting que de entrevista laboral, lo cierto es que las demás estuvieron dentro de lo normal. Vamos: que yo iba a hablar de un futuro empleo y quien me recibía también hablaba de eso. En mi caso, yo lo enfocaba en qué había hecho y qué podía hacer, y el entrevistador me "vendía" su empresa y me explicaba qué buscaban y porqué yo podría ser eso que estaban buscando.
Lo normal, ya digo.
En cambio, lo que me estoy encontrando ahora...
Probablemente, también influya el sector. Porque las que he hecho en este último medio año han sido para eso que eufemísticamente llaman "teleoperadora" y que no pasa de ser, normalmente, venta telefónica ó atención de reclamaciones. Y debe ser que existe un "libro de estilo" que estas empresas aplican a la hora de seleccionar a sus "seleccionadoras"... porque de otro modo me costaría entenderlo...
Me centro en esta última.
En algún momento, respondí a una oferta de esas publicadas en portales de búsqueda de empleo. Como estoy respondiendo a bastantes, he de confesar que no la recordaba exactamente... cuando la otra mañana me llamaron para contactar conmigo. La llamada fue al móvil y desde un "nº privado". Por rutina, y hasta lo digo en el mensaje de salida del contestador, no atiendo este tipo de llamadas... pero, en fin, que sí descolgué. Preguntaron por mí, confirmé ser yo quien hablaba, me dijo el nombre de la empresa (palabra castellana "inglesalizada", qué manía...), que habían recibido mi currículum, que yo lo había enviado como respuesta tal oferta (ya digo que no la recordaba), que si me interesaba aún trabajar en esto... Les dije que sí, claro. Así que el tema evolucionó en fijar una entrevista personal, al día siguiente a las once de la mañana, para que me explicaran en persona en qué consistía, detalladamente, el puesto, hablar de sueldo, de demás condiciones, de fecha de incorporación...
Lo normal en una entrevista de trabajo, vamos.
Vale. Fijamos la cita. ¿Lugar? En el mismo edificio donde luego se desarrollaría el trabajo. En un municipio de la zona norte de Madrid. Ó, lo que es igual: a hacer puñetas de donde vivo (que ya está de por sí bastante lejos de la capital, por mucho que digan los mapas, los alcaldes y los consejeros de transporte de todas las entidades políticas: municipales, autonómicas, nacionales... La zona sur de la CAM está lejos. Punto).
Y la norte también. Eso lo confirmé ayer.
Tardé hora y media en llegar. N'a, un paseito en tren. Porque afortunadamente todo el recorrido fue en tren, con un solo transbordo (menos mal que se han mejorado los transportes y las comunicaciones ferroviarias norte-sur en la CAM. No me quiero figurar qué debía ser este trayecto hace apenas un año...). Contaba con ello, con que sería largo. Y precisamente ésa era una de las razones por las que acepté la propuesta de entrevista: quería comprobar cuánto se tardaba. Porque estoy viendo que hay bastantes empresas, de las que ofertan empleos, que tienen sus sedes en esa zona... y tal y como se está poniendo el tema, va a ser cosa de plantearse seriamente la posibilidad de terminar teniendo que trabajar por allí...
De la zona donde vivo a Atocha, nudo y punto de partida de todas las líneas de cercanías-renfe de Madrid (la verdad es que hice el transbordo antes, ya en Atocha no tuve que cambiar de tren). Y de allí... pues dirección norte. Hacia la sierra, casi. Nuevos Ministerios (ésta subterránea aún), Chamartín (pudiendo disfrutar de la vista lateral de las Cuatro Torres de la antigua Ciudad Deportiva. Mira, ahí no me importaría trabajar. Sobre todo en un piso alto: la cabra que hay en mí adora las alturas). Y más y más vía, y más y más estaciones...
Ya digo: casi en la sierra. Hora y cuarto después de haber subido al tren en el municipio donde vivo, y, por tanto, más de hora y media después de haber salido de casa.
¿La entrevista? Pues lo que viene a ser habitual. Despacho que no pasa de ser un cubículo de cristal en una planta llena de otros cubículos, en los cuales hay gente con cascos, micrófono y mirando una pantalla plana de repetido aspecto. Entrevistadora rondando la treintena que, definitivamente, viste/peina/maquilla como otras docemil entrevistadoras (es curioso, ya digo: se parecen todas...Cualquiera de las que he conocido podría hacerse pasar por cualquier otra y me temo que ni sus jefes se darían cuenta). Esta vez no fue una entrevista de grupo: sólo me entrevistó a mí con otro candidato, un chico peruano de treintaytantos también...
Y aquí viene mi duda/queja/mosqueo:
Vamos a ver:
1.-Yo veo una oferta.
2.-Envío mis datos (para esa oferta).
3.-Ellos me responden (en base a mis datos, enviados para la oferta que ellos publicaron).
Creo que todo es muy fácil de entender y muy concreto y conciso, vamos, digo yo.
Entonces... ¿a qué viene que, una vez allí, tras pasar por una especie de interrogatorio donde les vuelvo a contar lo que ya dice mi currículum (tanto el que ellos tienen como el que acabo de llevarles yo), me digan que si tienen varios puestos que cubrir, que qué horarios me interesarían más, que si puedo trabajar los fines de semana, que si me interesan puestos comerciales, informativos, de atención a quejas...????
¿No se supone, digo, que me han llamado para concretar sobre una oferta en concreto, con un horario en concreto? Oferta que, al parecer, existe de veras. El puesto, digo.
Es como lo de "incorporación inmediata". Veamos. Para mí, incorporarme inmediatamente... quiere decir que al día siguiente, dos, cinco días más tarde puedo incorporarme al puesto que sea. Por eso estoy respondiendo a su propuesta. Pues vale: resulta que aquí !!!empezarán a llamar a quienes hayan sido seleccionados dentro de unos 10 días!!!!
Definitivamente, tenemos diferentes medidas del tiempo. Ya ni lo instantáneo es lo que era.
Y una vez seleccionados, volverán a llamar a esos elegidos para explicarles para qué puesto lo son. Y si éstos están de acuerdo, fijarán en qué fecha hacer el "cursillo de formación". Nada, diez ó veinte días más, dando el "cursillo" (ésos que se pagan a los dos meses de estar en la empresa). Y luego ya sería la preincorporaciòn... porque el primer mes es de prueba. Tanto para ellos como para el candidato.
Eso sí, nos lo recalcó varias veces: es para un trabajo estable. Que entre los 10 y los 18 meses, el contrato "en prácticas ó por obra y servicio" inicial pasa a ser indefinido...
Pues menos mal...!!!!
¿Condiciones, sueldo? Las ya habituales en ese sector: doce pagas (se prorratean las extra), menos de 1.000 euros por 39 horas semanales (al parecer, son cerca de 900... dependiendo de qué IRPF tenga cada cual), 24 dias de vacaciones (no vaya uno a acostumbrarse mal), se trabajan fines de semana por turnos, y, a veces, hay que hacer alguna hora como refuerzo... que no se paga aparte, sino que se compensa desquitándola de otros días...
Y, por último, el lugar de trabajo puede ser la oficina donde estamos (y donde me dijeron por teléfono que sería el trabajo) ú otras en otros municipios próximos.
Próximos e igual de alejados y mal comunicados con el sitio donde vivo, vaya.
En definitiva: nada concreto.
¿La oferta a la que yo respondí? Pues una de cuatro horas de lunes a viernes, por las tardes, más dos fines de semana al mes (para completar las 25 horas semanales), por un sueldo de entorno a los 600.-€. En "recepción de llamadas para clientes de una reconocida caja de ahorros, siendo el trabajo consistente en activar tarjetas de crédito del propio banco y resolver alguna incidencia". Requisito imprescindible: disponibilidad para incorporarse inmediatamente.
Como decía: yo respondí a eso. Entonces... ¿a cuento de qué todo lo demás???
Ya digo: mejor no le doy más vueltas, que me termino estresando.
Y mejor no pensar que si me contrataran para un trabajo de jornada completa (las 39 horas), entrando a las ocho de la mañana (no es descartable tal hipótesis) con turnos rotativos (otros días sería entrar a las tres de la tarde y salir a las diez de la noche)... vendría a ser siete horas diarias y !!!tres de transporte!!!. Y los sábados otras 4 con sus tres horitas... y pico, que el transporte público los fines de semana se reduce de forma angustiosa...
Tras la entrevista, decidí dar una vuelta por el municipio. No lo conocía y pretendí sacar algún provecho a la situación: emplear mi desarrollada capacidad para "grabar" detalles y, si en otro momento me llamaban de ese sitio, saber dónde más ó menos estaba todo. Y, como ví que la sierra estaba cerca (ya digo que en la estación me recibió una vista preciosa de la sierra cubierta de nieve y en ese momento soleada), intentar llevarme como recuerdo alguna foto...
Pues no hubo modo: no volvió a salir el sol. Y unas nubes oscuras y pegajosas se encargaron de hacer desaparecer el horizonte.
Y el municipio se recorre en tres paseos y no, no hay nada reseñable. Una urbanización de reciente construcción, viene a ser todo.
Así que, paisajísticamente hablando, la única foto aprovechable es ésta:
Al final, esta foto y alguna más (que ya colgaré, como simple curiosidad) fue lo único que saqué de toda la mañana.
Y lo demás... en fin, si me llaman ya veré qué digo y qué hago.
Ojalá la respuesta pueda ser "ah, gracias, pero ya no me interesa: estoy trabajando".









cafe-paris dijo
No me consuela pero veo que tus perspectivas de trabajo son las mismas que las mías. Más suerte la próxima vez, esperemos. Un beso.
24 Enero 2009 | 09:12 PM