Planteamiento vital fallido...
Se supone, al menos con esa idea me crié... que la vida consiste en ir prosperando.
No sé. Es probable que ésa sólo fuera una idea mía. Y que tenga que ver con el hecho de que siempre he empezado los años en septiembre. Años como cursos. Tal vez por eso veía la vida como eso: cursos que se aprueban. Curso superior donde se aplican los conocimientos del anterior y que, al finalizarse, nos dejará con más conocimientos, más saber. Un escalón más.
Y así todo. Cada paso sería para "prosperar". Cada empleo sería mejor que el anterior, tendría un sueldo superior, unas mejores condiciones. Más obligaciones, más responsabilidades. Y, como eso, todo lo demás: pasar de vivir en el hogar familiar a una vivienda en alquiler, de ahí, a una en propiedad, e ir mejorando incluso ésta. Y en el amor: del casi infantil al platónico, de éste a uno inconcreto que se diría "de prueba" aunque fuera correspondido y fuese físico. Y llegar a la estabilidad...
Evidentemente, soy la prueba palpable de que nada de esto es así. De que estaba totalmente equivocada...
Hace apenas un año, año y medio, pertenecía a un sector laboral sin paro. Vamos a ver: claro que había desempleados que procedían de ahí. Claro que las empresas despedían a quienes no rendían lo suficiente, ó que cerraban y sus empleados quedaban en paro. Pero..., en fin, que no. Que había oferta bastante para que, al menos al nivel profesional donde yo me movía, no hubiera un paro absoluto. Siempre haría falta un profesional de verdad y con ganas de trabajar que, encima, tampoco exigiera sin ofrecer (cosa bastante habitual, por otra parte. Lo de entrar exigiendo y luego no aportar resultados...).
En la actualidad, en mi sector no es que no haya ofertas de empleo... es que no queda apenas ni "sector". Y cuando se vé publicada algún tipo de "demanda de empleados"... en fin, la realidad resulta patética. Ni siquiera quienes ofertan ese posible trabajo saben qué buscan, qué necesitan. Es más, ni siquiera están seguros de necesitar a nadie... Y las condiciones ofertadas..., corramos un tupido velo (aun tengo pendiente un post sobre una de mis entrevistas de la pasada semana. Alucinante situación. De ésas que con el tiempo, al relatarlas entre personas que sí conozcan el gremio... provocarán entre risas y sonrojos por pura vergüenza ajena).
Hoy los datos del paro hablan de más de tres millones de desempleados. No es la primera vez que los porcentajes (más que nº absoluto de parados, me gusta comparar el porcentaje de desempleados aplicado sobre población activa. Cosas de quien ha trabajado mucho con números) son así de disparatados. Pero... Pero esta vez me consta que no hay tanto trabajador dentro de la "economía sumergida" (conocí esos días en que se veían a mediamañana colas en los bancos donde se abonaba el subsidio de desempleo... de curritos protestando porque llevaban allí casi una hora... y es el tiempo que le habían dado en su trabajo para escaquearse. Vamos: parados trabajando que temían ser despedidos por llegar tarde de cobrar el paro). Como decía, ahora los controles sobre las empresas son mayores. Lo que se traduce en menos economía sumergida... y, por tanto, más desempleados reales.
Vamos, que ni esa opción me queda.
Así que me encuentro con la única solución de tener que tomarme como algo estupendo, como una oportunidad que igual no se repite... el tener que aceptar un posible trabajo en algo que no me apetece hacer. Que, siendo un empleo perfectamente digno, por descontado, está lejos de mis capacidades. Cuyo sueldo es inferior... al que cobraba hace 20 años.
Y como digo:
- que de veras la oferta sea real...
- sea firme...
- me contraten...
Como decía, es evidente: mi idea de ver la vida como un contínuo prosperar... estaba muy, pero que muy, equivocada...
Y nadie me sacó nunca del error. Lástima.








cata dijo
Amiga, la cuestión empleo, se está poniend fea, fea... muy cierto... mal momento para prosperar... ahora con tener trabajo ya hay que contentarse como un niño con zapatos nuevos. Un besazzzzo.
3 Febrero 2009 | 03:45