Como un pulpo en un garaje.
Primer día de "curso pre-laboral".
Conclusión/resumen: me siento como un pulpo en un garaje.
Sé que es normal. Que, incluso, es perfectamente normal que los primeros días en un nuevo trabajo uno esté... pues como en una nebulosa extraña. Sintiendo que el tiempo pasa a la vez muy rápido (uy...pero si ya son la ocho y no he hecho apenas nada... ó, no, pero si he hecho un montón de cosas...) y muy lento (ay.... que ganas tengo de salir... y sólo son las ocho...).
Todo eso lo sé. Me pasó en la primera empresa en que trabajé en lo que luego sería mi profesión: esos dos ó tres primeros días, que tan rentable le resulté a la empresa (largo, muy largo de contar...) y en los que el tiempo se me pasaba así: lento y rápido a la vez.
No me pasó en la segunda porque cuando me quise dar cuenta..., mejor dicho, cuando me consignaron un sueldo y creo que pensamos (ellos y yo) que me quedaba.... llevaba allí mes y pico echándoles una mano "por amistad" (aún más largo de contar). Así que no hubo periodo de adaptación ni extrañeza al sitio ni añoranza al anterior. Imagino que el hecho de conocer de antes a uno de mis jefes (había sido compañero en la anterior empresa), que su novia fuese amiga (por la misma razón) y que mi otro jefe, su socio, fuese una persona interesante e inteligente (y muy guapo, todo hay que decirlo), ayudó.
Me volvió a pasar la tercera, y eso que entonces mi jefe era "M". Que llevaba mes y pico de tonteo, de intentos de pasar a más, besos robados ó más ó menos consentidos inclusive... Que era amigo de alguien a quien yo apreciaba mucho, y que me insistía en que era de fíar. Y que, ya por entonces, yo llevaba tres años (justos) en el sector. Lo que hacía que controlase términos, métodos, herramientas... Aún así, recuerdo esa primera semana. Algo entre la indecisión, las dudas, la seguridad de estar desempeñando perfectamente mi trabajo (con mucho), el huir de "M" pero a la vez ir gustándome sus besos cada vez más... Pero, vamos, que el cansancio moroso de esos primeros días de "nuevo trabajo" existió.
Y también la cuarta vez, en la que sería mi empresa durante más de once años. Claro que por entonces ya conocía la sensación. E imagino la tenía más ó menos controlada.
Así que, como decía: a eso ya iba preparada. Además, lo de hoy (y mañana, y pasado) no es trabajo. Aún. No es más que el cursillo preparatorio. Algo que al parecer todo el mundo considera normal recibir..., y que lo mismo hasta lo es y todo. Aunque para mí sea una completa novedad. Claro que como yo he estado tantos años fuera del mundo de la búsqueda de empleo, las entrevistas laborales y los sistemas de contratación... pues en este tiempo han debido pasar muchas cosas. Y me las he perdido.
Hoy han sido siete horas. Prevención de riesgos laborales y comportamiento (básico) del teleoperador. En fin. ¿De veras es necesario tratar durante hora y media de temas tan profundos como que "si algún trabajador se accidenta, lo correcto es avisar a un responsable y que éste avies a una ambulancia"... ó "si hay un incendio, hay que esperar a que alguien coordine el desalojo del lugar de trabajo"...???? Que no seré yo quien diga que no es importante tratar estos temas, vale. Pero..., no sé. Que cuando se trata de un grupo de veinteañeros sin experiencia laboral previa, pues de acuerdo. Pero que si el grupo a formar está más cerca de los 40 que de los 20, y se ha seleccionado en base a currículum..., no sé: digo yo que algo de idea sobre riesgos laborales tendrán ya....
Y lo del comportamiento básico de teleoperador..., pues casi lo mismo. A estas alturas de la película e, insisto, cuando en la selección se ha optado por contratar a personas con experiencia en el sector "comercial/telefónico" ó, como es mi caso, a quienes tenemos años de experiencia laboral en puestos de responsabilidad que incluían atención al cliente..., no sé, pero creo que todo el mundo sabe de sobra que a los clientes no hay que gritarles, que hay que tratarles con cortesía telefónica...
Pues a esos temas formativos arduos e interesantes he dedicado las siete horas de hoy. Menos mal que la chica "formadora" es muy maja, muy agradable de trato..., que, sino, sería para cortarse las venas a mordiscos, vaya.
Así que eso ha sido el día de hoy. Horas bajo los fluorescentes (cómo los odio!!!!), con dos breves pausas (una para comer algo: en mi caso, media manzana y una barrita de cereales. No sé cómo podrá haber gente que se adapte a comer "normal" con horarios de este tipo. Claro que yo "normal" lo que se dice normal... hace años que no como más que eventualmente) y la otra para tomar un poco el aire. En mi caso, más que el aire lo que he tomado es humo. Porque en mi grupo tooodos fuman. Y de qué modo (había olvidado que hay quienes son capaces de fumarse dos cigarrillos en diez minutos).
Como decía: me siento como un pulpo en un garaje.
A ver si mañana me traen el tanque de agua para sumergir las ventositas... ó muto en borriquito, que digo yo estaré/estará más integrado en el garaje en cuestión.





kilifa dijo
Todod fuman menos tu? jeje
Me imagino que les obligan a que os digan esas cosas, aunque esté más que claro..
Bueno, por lo que veo la persona que os está contando, parece majita, eso ya rompe el hielo...
A ver si te vá bien guapa.
besitos
5 Febrero 2009 | 07:33 AM