De cuadernos de bitácora, sirenas, algún naúfrago... y más de cienmil visitantes.
Pues como sé que tengo la mala costumbre de, si no hago algo en el momento, irlo demorando... y al final no hacerlo (me refiero a cosas de relativa importancia, claro)... casi que voy a escribir y publicar este post ahora. Que luego las cosas se dejan...
Ayer hice un post brevísimo, simplemente para indicar que se acercaba mi "visitante 100000", que era consciente de ello (faltaban apenas 45 por la mañana para llegar a ese número) y que, claro, me lo perdería.
No sé quién sería el visitante 100000... pero sí quién el 100001:
http://kilifa.lacoctelera.net/ 
Y lo sé porque fue ella quien (gracias, preciosa!!!! ) fotografió el contador en ese momento. Bueno, el contador:![]()
y la pantalla.
He aquí documento gráfico:
Y, de paso, la primera foto donde "incumplo" lo dicho en mi perfil al respecto: ni salgo yo, ni soy la autora. Pero sé que me deja...;)
En fin. Que este blog, aquel proyecto que nació allá por octubre del 2006, que durante semanas, meses, apenas actualizaba, que no sé si leería alguien (el contador lo puse más tarde), que no obtenía ni un solo comentario..., así, como el que no quiere la cosa, ha llegado a estas cifras.
Sé que me repito. Me repito cada vez que llego a un "diez mil", pero es que lo siento así: sin sus lectores/comentaristas... este blog no tendría sentido. Lo habría dejado hace mucho tiempo, seguro. Y es que su principal valor no son mis textos (esos desahogos de neurosis, tres ó cuatro por semana): son los comentarios de quienes me leeis. Sin duda alguna.
Este blog empezó como una hoja en blanco donde decidí empezar a reflejar una situación, una historia y unos sentimientos determinados y circunstanciales. Podría haber optado por el cuadernito con candado, como en otras ocasiones. Y en ese caso sé que haría muchos, pero muchos meses que el cuaderno estaría guardado y olvidado. Pero en esta ocasión opté por soltar mis neuras, mis sensaciones, mis sentimientos... en la red. Porque si un blog se puede definir, entre otras cosas, como "bitácora"... la palabra red también es apropiada. Un diario en internet, una bitácora en la red. En un universo que me era casi desconocido por completo... como me es desconocido el mar (es que soy madrileña, y ya se sabe).
Internet. El último sitio donde pensé que hablaría un día de sentimientos...
Y... como decía: la historia pasó, pero yo seguí escribiendo. Y en medio, descubrí el mundo de los blogs. Cuadernos personales de otros. Sitios donde se podía entrar y atisbar un trocito de otros universos. Y empecé a comentar. Y me empezaron a dejar comentarios en mi modestísimo sitio. Y luego llegó el modo de poner música... y poco a poco, empecé a ponerla en todos los post (intentando que tuviese relación con lo publicado: a veces sólo yo entiendo la relación, por cierto). Y después, llegó la forma de colgar fotos..., y poco a poco, los post se convirtieron, además, en una inesperada galería de fotografía....
Y mientras, la vida pasaba. Y esas vidas a las que me asomaba "de puntillas", desde la cubierta de mi barca, fueron convirtiéndose en algunos casos en parte de mi presente: me resulta totalmente imprescindible leer algunos blogs "amigos". En ocasiones, no me da tiempo a comentar... ó no todo lo que quisiera. Pero leer... claro que leo.
También algunas personas se quedaron por el camino. Tras el acontecimiento que me partió el presente el pasado noviembre, casi todos los que me leen y a quienes leo a diario dejaron unas palabras de condolencia en mis post de aquellos días. Casi todos. . Por supuesto, nadie tenía la obligación, pero...Eché en falta algunas personas que hasta ese momento eran más que frecuentes: eran fijas. En algún caso, hasta intercambiábamos emails por "privado". No sé, tampoco tiene demasiada importancia. Claramente me equivoqué con ellas (hay un caso que aún no entiendo, la verdad). Y, simplemente, salieron de mi lista de "amigos". Sin más. Y, a decir verdad, no sé si estarán en"fans" (los sucesivos ajustes cocteleros hacen que ahora no sea tan fácil ver de golpe a quienes están ahí: leyendo sin ser leidos).
Pero, en fin: esto no tiene la menor importancia. En toda vida de navegante hay pequeños naufragios. Y hay marineros que un día deciden quedarse en tierra, sin aviso previo, y no vuelven. Da igual. No es más que una anécdota más de eso, de una aventura de 100000 visitantes registrados...
Y, como también repito en estos casos: gracias, gracias, gracias. A todos y todas.
A mis (a estas alturas, día y medio después) ya cerca de 100500 visitantes. Cienmil quinientos. Es que da vértigo, vaya... Mareo de marinera de tierra adentro, imagino.
(En esta ocasión, explico la elección de la canción: fue la primera que copié... y fue el inicio, a la vez, de mis relaciones cocteleras. Una tarde aburrida entré en la página principal de lacocte, que no se parecía ni por asomo a lo que es hoy... y alguien hablaba de canciones dedicadas al mar. Y yo recordé ésta, que me encanta y no me canso de escuchar, y cada vez le encuentro un nuevo matiz en su letra. Y la publiqué para que el dueño de esa página la publicase a su vez. A estas alturas, hace mucho que aquel blog desapareció... de la noche a la mañana, tras muchos comentarios y muchas canciones compartidas. Desapareció, quizá, como desaparecieron las sirenas...)
De nuevo: gracias. A todos. De corazón.
Seguiremos navegando. Y la bitácora seguirá reflejando las pequeñas y grandes incidencias de la travesía. Como debe ser.








crossfire dijo
Llego tarde...pero mejor tarde que nunca.
un saludo
8 Febrero 2009 | 12:36 AM