Telemárketing. Ó "porqué le llaman ofrecer un servicio cuando no es más que incordiar por teléfono"
Vaya por delante que, al vivir en Madrid, tengo "de todo" al alcance de la mano.
Bueno, en realidad vivo en uno de los mega-municipios de la zona sur de la CAM. Uno de esos núcleos de población que hace cuarenta años apenas si existían (una iglesia con siglos de historia, casitas alrededor, cultivos, huertas...) y que ahora superan con creces la población de la mayor parte de las capitales de provincia españolas.
Y, si hace cuarenta años eran pueblitos, hace treinta (cuando empezó a llegar masivamente la gente que no podía vivir en la capital, por espacio y precios, y que incluso trabajaba en los múltiples polígonos industriales surgidos en el llamado "desarrollismo" ) para casi todas las cosas importantes había que ir a la capital ó a algún municipio de mayor importancia (de hecho, la capital administrativa de toda esta zona fue Getafe hasta no hace tanto: registro de la propiedad, civil, sede eclesiástica...). Hasta cosas tan simples como vacunar a los niños había que hacerlas lejos. Y no digamos ya ir de compras: si bien por aquí los productos de primera necesidad eran de lo más natural de puro autóctono (vaquerías que proporcionaban leche más que fresca, huertos con todo tipo de verduras y hortalizas, fabricas de productos derivados de la harina: magdalenas, pastas...), para otras cosas como podían ser algo tan simple como comprar ropa... tocaba excursión al centro. Claro que había alguna tienda, pero de ésas de barrio con poca variación: digamos que todos vestíamos y calzábamos igual por municipios: no siempre los mismos representates iban a los mismos municipios. Si a eso le añadimos que al ser una época de familias donde aún los hermanos eran varios (mínimo tres), con poca diferencia de edad, y que por ello la ropa se "heredaba"... lo dicho: lo de ir de compras rozaba el acontecimiento.
Fue hace unos 15, 18 años cuando empezaron a proliferar los centros comerciales a las afueras. E "ir de compras" casi dejo de tener sentido como "acontecimiento": empezamos a crear una nueva sociedad donde la gente casi "vivía" el ocio en las grandes superficies comerciales...
Si hace 18 años, en el municipio donde vivo y entonces ya trabajaba, si nos quedábamos un mediodía sin ir a casa... la verdad es que mi compi y yo no sabíamos en qué dedicarlo... ahora no nos habría sido complicado. Ó sí: quizá la dificultad sería ponerse de acuerdo en qué centro comercial se visitaba: si no estoy calculando mal, tenemos tres megasuperficies y varios de tamaño medio. Y el metro, que en veinte minutos acerca a cualquiera de las otras... ¿veinte? que están repartidas en los municipios colindantes...
¿A qué viene todo esto?
A que ya digo que mi punto de vista es el de alguien que lo tiene todo "al alcance de la mano". Pero que, aún así, ve bien que se pueda comprar además por otros medios: poder comprar vía internet me parece un avance. Y también me parece estupenda la opción de contratar determinados servicios vía teléfono: conocí también la época en que hasta para solicitar una línea telefónica había que rellenar más que una solicitud, una instancia... y casi incluir en esta plegarias y rogativas (en los últimos 70' ó primeros 80', en casa de mis padres tardaron !!!3 años!!!! en ponernos los teléfonos. Es más: con el aparato ya instalado y sin linea estuvimos meses. Recuerdo lo descolgar cada día para ver si ya zumbaba...). No tener que guardar cola en algunos establecimientos para gestiones así me parece un avance. Es más: debería ser posible mayor número de gestiones, sobre todo administrativas: cambio de datos censales, solicitud de determinados documentos tipo "vida laboral", inscripciones en registros... Cosas que, encima, ahora son más lentas y farragosas que hace unos pocos años: en algunos temas, vamos para atrás...
Pero...
Pero una cosa es ésa: que yo, voluntariamente, decida llamar a tal teléfono y contratar el seguro para mi coche, mi casa, ampliar las coberturas de mi línea adsl ó, si he visto en una web el bolso de mi vida, poder comprarlo sin más problema que el de estar segura de que el sistema de pago es seguro y, si luego no me gusta, poder devolverlo sin demasiadas trabas.... y otra diferente que quieran hacerme creer que es "normal" que se avasalle con llamadas telefónicas a ciudadanos que no han solicitado no ya el producto que se les ofrece... sino que ni siquiera saben quién les llama (las puñeteras llamadas de "nº privado"). Llamadas a cualquier hora, donde, encima, se dice al interlocutor poco menos que "tenemos todos sus datos: nombre, domicilio, nº de DNI y datos bancarios. Pero le llamamos desde un nº oculto y no, no le voy a decir mi nombre ni desde qué sitio exactamente le llamo. Eso sí; como tenemos todos sus datos, usted nos dice que vale, y nosotros le pasamos por la cuenta el recibo de un seguro estupendo que no sabía necesitar pero que yo le estoy asegurando que sí, que claro que necesita. Que para eso tengo delante todos sus datos personales".
Seré rara y no dudo que sea todo legal... pero casi me suena a chantaje, no sé...
Pues eso. Que será muy moderno, que lo mismo es "el futuro", que... Pero que a mí lo único que me parece es una intolerable intromisión en la tranquilidad, incluso por encima del término "intimidad" de la gente. Que ya digo que me parece bien devolver llamadas a quienes han solicitado un servicio concreto: incluso así se ahorran el coste de esa llamada telefónica. Que se agilice la información telefónica. Que se reconfirmen bases de datos (más que nada, porque la gente cambia de domicilio, se muere, se casa... qué sé yo. Hasta cambia de teléfono con frecuencia, que otro detalle de la modernidad es que ya no es para siempre el mismo número de teléfono. Y no es agradable que uno contrate su nº... y durante años siga recibiendo llamadas preguntando por anteriores titulares de la línea).
Me parecen bien, como digo, todos esos avances y todos esos servicios telefónicos. Que vivo en la época que me ha tocado y siempre, siempre, me ha gustado la modernidad.
Pero, ya digo... Que hay un límite. Y mi límite es ése: no, no voy a ver como algo "positivo" el molestar a la gente por teléfono. Que no se empeñen en decir que "estamos ofrecièndoles un servicio": no. Estamos molestándoles.
Y... qué asquito de crisis cuando resulta que los únicos trabajos disponibles son ésos: de incordio telefónico para ofrecer algo que no necesita a alguien que no nos lo ha pedido...







elpatiodemicasa dijo
No te tortures. Es lo que hay, y hace falta comer, qué le vamos a hacer.... El mundo de la venta es así, a mí también me repatean ciertas cosas, como tener que dorar la píldora a ciertos clientes que comprarán mucho, pero que como personas tienen mucho, todo, qué desear... Es sólo un ejemplo entre cien mil. Tómatelo como lo que es: un trabajo, quizá pasajero, y sin más...
Y después de darte tan tonto consejo, te diré que yo también soy de las que da mil vueltas a las cosas, y lo que está bien está bien, y lo que está mal, está mal...
Hala, y me voy a contradecirme a otra parte....
Besos... Ya he visto que has cambiado la foto.... Ya te conocemos algo más...
11 Febrero 2009 | 02:10 PM