Cursillo pre-laboral selectivo: fin del relato
Hace una semana (y algo: el viernes día seis) dejé una historia en "suspense" (ó suspenso: creo que ambas acepciones son válidas).
http://bruxana.espacioblog.com/post/2009/02/07/tercer-dia-curso-resumen
Realmente, tampoco es raro que dejé historias a medio contar. Soy consciente de que hay por ahí varias. Imagino que es parte de mi naturaleza de Sherezade: si cuento el final, igual el Visir se cansa de mí y no tengo otro día más de vida... Por eso, probablemente, mi blog es una sucesión de historias sin final claro. Y, cuando termino (más ó menos) alguna... ya tengo otras empezadas con anterioridad. Ya digo: la estrategia de Sherezade.
A lo que iba:
Terminé aquel post dejando la historia abierta, a medio contar. Tras los tres días de "cursillo/entrevista selectiva" en la empresa de telemárketing, la responsable del grupo nos reunió para decirnos que nos llamaría en el transcurso de la tarde para darnos una respuesta. Esto es: para decirnos sí nos íban a contratar ó no, si teníamos que volver el lunes ya para incorporarnos ó si seguíamos esperando una mejor opción... en otro sitio.
Como también conté, ese día al cambiar de bolso por la mañana (nevaba) me dejé el móvil en casa. Y así se lo comenté a la encargada. Otra de las candidatas también tenía problemas con el suyo: en su caso, batería gastada. Estas contrariedades inesperadas debe ser que le trastocaban los planes, a quien debía llamarnos ( a menudo digo eso de ¿cómo habremos sobrevivido como especie sin móvil? ¿cómo fuimos capaces de llegar a América... e incluso a la Luna??? Y lo malo es que muchas veces no es en plan irónico, la reflexión). Así que decidió que la respuesta nos la daría en persona, allí mismo, a nosotras dos... y que a los otros cinco candidatos los llamaría por teléfono en el transcurso de la tarde.
Pues vale: si no quedaba otro remedio...
Ciertamente, digo yo que habría sido más fácil, ya que estábamos allí, reunirnos en una de las salas... e irnos dando la respuesta uno a uno. Mejor dicho: estar ella en la sala, despacho, ó lugar tranquilo equivalente (que el edificio tiene 15 plantas y es casi tan ancho como alto: si será por sitio) e irnos llamando, en persona, a cada uno de nosotros, que podíamos esperar fuera de la misma. Porque si a mi compañera y a servidora nos lo iba a decir de inmediato y en persona... es que no decidía nadie más. Que no "colaba" el supuesto paripé de "debo reunirme con tal ó cual, jefes de sección, para que en base a cómo os hemos visto, decidir". No: las decisiones ya estaban tomadas. Seguramente, desde el primer día y al margen del "examen" tipo test que hicimos ese mismo día...
Como también conté, primero habló conmigo. Luego, con la otra chica. Yo esperé junto a los ascensores, para saber qué le habían dicho. Y juntas, y perplejas, bajamos al bar donde nos esperaban los otros cinco candidatos...
Sólo una de nosotras dos entraba en los planes de la empresa. A la otra se le daba la opción de pasarse el siguiente lunes por el departamento de RRHH para intentar reubicarla en otra campaña...
Y en el bar, de inmediato... empezaron a sonar los móviles. Ya digo: no tenía que reunirse con nadie ni pensarlo, ni lo que hubiésemos dicho/hecho ese día cambiaba nada.
El día anterior, yendo a coger el metro, lo comentamos otra de las chicas candidatas y yo: seguramente, ya tenían decidido si alguien no entraba en sus planes. El examen (que tanto preocupaba a todos... salvo a mí, que me daba igual) no sería condicionante. Es más: era probable que entrásemos los siete. De hecho, nosotros siete éramos los supervivientes de como unos 50, 60 entrevistados en las anteriores reuniones (sólo en la mía éramos como una docena) y, además, esos más de medio centenar ya procedíamos de una preselección: la criba de nuestros CV's, que habíamos enviado a la empresa en respuesta a sus anuncios. En suma, y como en un casting de GH: los siete éramos ya preseleccionados para entrar en "la casa" entre miles de aspirantes...
Como también conté, todos sus CV's eran muy similares. Mejor dicho: todos tenían puntos de conexión: habían trabajado en telemárketing, básicamente. En algún caso, incluso en otras campañas para la misma aseguradora para quien despeñaríamos ahora servicios de captación de asegurados. El único elemento disonante era yo, claramente. Por tanto, si había alguna candidata que tenía más puntos que los demás para no ser seleccionada... era yo. Claramente, vaya.
Empezaron a llamar. De los cinco, dijeron que sí a tres. Tres y una de nosotras dos. Dos chicos y dos chicas.
La verdad es que ya a lo largo de la tarde habían surgido rumores, filtraciones. Que dos no entraban. Luego... dijeron que eran tres, que tres de los nombres de la lista estaba marcados con rotulador naranja...
Claro que eso no tenía porqué querer decir nada.
Elegían a cuatro. A los otros tres..., lo dicho: poder pasar por el departamento de RRHH, para buscar reubicación en otra campaña. Una forma elegante de decir: "no, no nos interesas... pero nos quedamos con tus datos... por si acaso".
Tres personas adultas, interesadas en un trabajo que, objetivamente, lo es de simple supervivencia, cuyos CV's a priori entraban dentro de lo que la empresa buscaba en el anuncio publicado, que tras pasar una entrevista grupal habían sido seleccionadas y, en base a esto, habían dedicado tres días de su tiempo a hacer un cursillo... al final, eran desestimadas.
Pues sí, sí que era un buen modo de dar "imagen seria" por parte de la empresa...
¿Qué criterios habían empleado para el "tú sí, tú no"... ??? Ni idea. Una de las chicas "desestimadas" tenía un largo currículum con todo tipo de experiencias comerciales, bastantes en televenta. Además, era una persona adulta, educada, con un buen léxico, buen tono de voz... Bajo mi criterio, era de las "elegidas seguras". ¿Què falló? Ni idea. Porque tampoco le dieron explicaciones.
¿Por qué nos dieron la noticia por teléfono...pudiendo hacerlo de forma presencial con todos? Lo ignoro también. Igual para evitarse el tener que escuchar algo tan simple como "si ya sabíais, porque esto no lo has decidido tú ahora mismo, y claramente no te has reunido con nadie, que no me íbais a contratar...¿para qué me habeis hecho perder todo este tiempo? Porque simplemente el haber pasado la tarde aquí, escuchando hablar por teléfono al resto de la plantilla... francamente, no me sirve de nada para mi vida privada. Y tengo una vida al margen de vuestras entrevistas y vuestros cursos".
Porque, más ó menos, ésa era la idea general. La sensación. De los elegidos... y de los no seleccionados.
Como, tras recibir las noticias, allí no hacíamos nada... nos intercambiamos teléfonos, direcciones de email, nos deseamos suerte... ésas cosas. Supongo que tres días de entrevistas, en personas con perfil comercial... desarrollan una cierta complicidad. Siquiera inmediata.
Y, perplejos aún, nos fuimos cada cual a nuestros asuntos...
Bueno: pues desde el lunes llevo trabajando en ese sitio.
La otra chica, con mucha experiencia en empleos similares e, incluso, en la misma aseguradora (pero a través de otra empresa mediadora), no fue seleccionada. Contra todo pronóstico: era otra de las que yo daba por seguras.
¿Por qué me eligieron a mí???? Pues no lo sé. Imagino que lo que me dijeron mis propios compañeros: la seguridad al hablar (a ver... acostumbrada desde antes de los 20 años a tratar con notarios, contructores, abogados y demás, para tratar temas serios... digo yo que algo de aplomo debe quedarme), la perfecta dicción (no nos hicieron una prueba de voz, como llegué a pensar que harían. Pero soy consciente de que cuando hace falta pierdo ese acento que tenemos todos los residentes en el sur de Madrid, lo que yo llamo "acento de Parla" -quien no tenga claro en qué consiste... que vea la serie "Aida". Sí, eso. No en vano Carmen Machi es de Getafe y "el Jonnathan", David Castillo, de Fuenlabrada. El acento referido tiene un deje castizo, otro cheli, ramalazos extremeños y andaluces...- y hablo con una entonación que ya quisieran para sí muchos presentadores de televisión. Vamos: correctísimo y neutro castellano, bien vocalizado ) ...y quizá un aire de indiferencia mezclado con la necesidad de trabajar que, probablemente, en algunos casos termine jugando a mi favor. Quién sabe.
Lo dicho: que el lunes día nueve de febrero pasé a formar parte de la empresa. Pero eso ya es otra historia...
... y Sherezade la contará en otro post.





angelitadelaguarda dijo
Pues chica no sé si darte la enhorabuena o el pésame, porque vaya empresa más especialita que te ha tocado,jejeje.
En fin mucha suerte! y al toro!
15 Febrero 2009 | 08:21 PM