Simplemente trabajo.
Me digo a mí misma que es sólo trabajo. Simplemente eso: trabajo.
Me repito que no, que no voy para "hacer amigos". Que el objetivo, y la idea, es desempeñar una tarea a cambio de la cual a finales de mes me pagarán una cantidad como sueldo. Que para "hacer amigos" hay otras vías, otras soluciones, otras situaciones.
Que nadie, ni siquiera yo misma, tiene la culpa de que servidora sea sociable por naturaleza. Que, encima, venga "malacostumbrada" a ese respecto. Que mi sector profesional (el de verdad, no este remiendo en mi vida laboral) es eminentemente endogámico: vamos, que prácticamente todo se reduce a relacionarnos mucho entre nosostros. Entre otras cosas, porque como los horarios eran tan... ¿completos, intensos? no nos dejaba tiempo libre para mucho más, por lo que cafés de mediamañana, comidas, compras apresuradas en ratos libres, todo eso que deriva en amistad, lo hacíamos entre nosotros. Ya digo: pura endogamia.
De eso no tiene nadie la culpa. Son circunstancias y ya está.
Tampoco es culpa de nadie que, aun habiendo tenido gente que en realidad estaba para ayudarme (ó si nos ponemos, para trabajar para mí), yo nunca haya sido capaz de "aprovecharlo" en propio beneficio. Y que cuando llegaba alguien nuevo... la primera en ayudar para que se integrase fuese yo. Me va en el carácter, no tiene mérito. Y tampoco he valido para aprovechar que mi en ese momento jefe sintiese cierto tipo de "debilidad" por mí, lo que se podía haber traducido en un cierto relajo: poder salir y entrar a mi aire sin tener casi que dar cuentas, aprovechar que no me iban a llamar la atención... No, no lo hice nunca. Básicamente porque si a mis compañeros sí les controlaban..., en fin: eran mis compañeros. Yo trabajaba con ellos...
Ya digo: no es mérito, nunca he considerado que ninguno de esos detalles tuvieran nada de particular. Durante más de dos años cobre mucho menos de lo que debiera... si tenemos en cuenta de que las comisiones que le pagaban como propias a mi compañera en realidad procedían de gestiones que yo hacía para que fuese posible facturarlas (hacía el mismo trabajo por las que me pagarían a mí como por las que cobraba ella). Pero ya digo que no, que ni se me ocurría protestar. Es mi carácter. Será que soy así de tonta y no voy a aprender nunca... porque a estas alturas no creo que cambie.
Por eso cuando veo algunos detalles, me repito lo de "no le des mas vueltas: es simplemente tu trabajo. Punto".
Y me lo repito por el camino, en el tren. Y al llegar a casa. Y cuando me dan arrebatos del tipo..., en fin, da igual. Me insisto en que el objetivo es pasar los días y cobrar a fin de mes. Y, mientras, no olvidar que esto es provisional. Que en cuanto pueda, pienso salir huyendo hacia objetivos mejores...
Estoy viendo cosas que no me gustan. Nada. No me gustan nada.
Como ya comenté, elegí hacer 6 horas, en vez de las 8 que son "jornada completa". Total la diferencia tampoco era tanta... y la idea de meterme en esas ocho horas, tras el último año..., pues ya que tenía la otra opción, la acepté. Eso hace que, por una simple organización de horarios, mis turnos de "descanso" coincidan con esa minoría de quienes hacemos eso, seis horas como jornada.
Los periodos de "descanso" son veinte minutos seguidos (en teoría, para comer) y dos ó tres pausas (no estoy segura) de cinco, que se pueden aprovechar para estirar las piernas, ir al aseo... da igual. Ya digo: son pausas marcadas casi por "norma". El ordenador registra cuando estamos trabajando y cuando no, por lo que al final del día supongo que anotan cuantos minutos de trabajo efectivo hacemos...
Cuando llegué, me encontré con que el grupo de quienes hacían esas seis horas ya estaba muy... ¿compenetrado? Por decisión de la empresa, mi llegada supuso que se desplazase de sitio (esto es, que se cambiara de ordenador) a una de esas personas. Ya digo: es algo totalmente ajeno a mi voluntad, y que, si hubiera estado en mí decidir, no hubiese permitido (mi naturaleza felina me hace entender que se lleven mal los cambios de sitios y cosas). Pero el tema fue así, y punto.
Y..., no sé. No me quiero alargar en contar algo que igual no pasa de ser una neurosis de las mías. Pero veo cosas raras. La primera vez que en la pausa de los veinte minutos no encontré dónde se habían metido esos con quien se supone debo coincidir... pues no le dí la menor importancia. El segundo día me explicaron que solían tomar un café enfrente, y me fuí con ellos. Ya digo que el ambiente no es malo (ni bueno. Digamos que no hay ambiente). Sí percibí que me estaban poniendo algo así como "a prueba". Pero... !!!pruebas a mí!!!. En cierto modo, deduje que igual el que parece el "cabecilla" del trío había deducido por su cuenta que, por edad, servidora podría ser una ama de casa a quien la crisis le lleva a ponerse a trabajar en lo que salga (probablemente por la empresa pasen fugazmente casos así) y que raramente va a ser capaz de entender nada que no sean conversaciones más allá de los programas del cuore. No sé. Lo cierto es que fingieron sorprenderse (ó lo mismo se sorprendieron) cuando yo sí entendí determinadas palabras (una de ellas era "anglofilia"..., vamos, que no hablamos de física cuántica. Aunque otra del selecto grupito no, no tenía ni idea del significado. Luego he ido viendo que ni de eso ni de casi nada. Cosa normal: cada cual tiene el nivel cultural que le toca, y es algo que jamás me limitó en mi trato con los demás). Y que sabía perfectamente de qué versaba determinada asignatura universitaria de la que otro del grupo se iba a examinar... Son detalles tontos, como digo. Y si me estaban poniendo a prueba... ya digo: prueba superada.
Imagino.
Pero no. El paso de los días ha ido demostrándome..., no sé. Es que tampoco estoy segura de nada. El cuarto día que ví que habían desaparecido..., pues dejé de darle importancia. Que la persona que tengo sentada a mi lado (una de las del grupito, que se supone que también está ahí para ayudarme en las dudas lógicas de quien acaba de empezar en un nuevo trabajo) prácticamente ni me mire, ni me responda, mantenga conversaciones con la chica de enfrente (que ésa sí, es una persona maja) y si digo algo es como quien oye llover...
En fin: que evidentemente ó es sorda (no, no lo es: lleva casco y habla por teléfono), ó es imbécil (lo mismo: pobre) ó, simplemente, es de esas pobres con tal, tan grande, complejo de inferioridad... que se agarran a lo poco que saben hacer como Gollum a "su tesoro", se aislan y... Ya digo: es que determinadas patologías se me escapan, para qué decir otra cosa.
Y todo esto no me va a quitar el sueño. Para nada. Aprovecho mis veinte minutos para comerme un sandwinch mientras doy una vuelta por los alrededores del edificio, tomo el sol si lo hace y, además, intento hacer fotos (yo con mi cámara soy feliz con poco más). Como no descanso los otros 10 minutos que me corresponden... pues palío lo que a la llegada tardo en conseguir entrar en el programa (eso que estoy aprendiendo yo solita a hacer, vaya).
Y al resto..., en fin: si con más de 30 añitos aún tienen esos comportamientos de adolescentes... qué pena. Qué desgraciados van a ser toda su vida... que un día dejará de ser esto tan simple a que ahora se están dedicando... y donde, por el hecho de llevar un año, se sienten tan importantes.




kilifa dijo
Quizás te esten poniendo a prueba, quizás sean algo tontas...pero que no te quite eso el sueño, eh!!
La verdad es que dá gusto empezar en algo y que la gente sea cordial, pero no todos lo son, y ellos se lo pierden.
Tú a lo tuyo, no le des demasiada importancia, y el tiempo pondrá a cada uno en su lugar..
Y mientras tanto, nos pones fotos..que son mucho más importantes que dedicarles a esas personas un post.
besitos preciosa
17 Febrero 2009 | 02:40 PM