Convalecencia
Pues eso: sensación de convalecencia.
En general. Es..., es esa sensación, sí, que todos conocemos. La de piernas inseguras tras guardar dos días inesperados e infrecuentes de cama. La de ojos somnolientos que no se adaptan a la luz que creemos cegadora aunque sepamos que es la misma que suele entrar a través de la ventana de nuestra habitación. La de temer que nos siente mal el alimento que vayamos a "echar" al estómago, a pesar de no ser distinto a lo que habitualemente es nuestra cotidiana alimentación...
Convalecencia.
Así me siento. Y, no, no he guardado cama. No ha pasado nada que lo justifique. Pero es esa sensación de huesos blandos, de mañana de sábado recién fabricada, de dedos cansados que no han hecho nada que justifique su cansancio. De ver tareas acumuladas, esperando ser resueltas... y no tener ganas ni ánimos ni fuerzas para hacer nada más.
¿Razones? Pues imagino que se están juntando varias...
Por un lado, el propio "estado" de lacoctelera. Que ayer estuvo desconectada (temas de traslado de servidor) y está funcionando a trompicones... lo que hace que parezca estar en un agosto infantil en la ciudad: casi sola, viendo apenas algún coche aparcado donde habitualmente no hay ni hueco para pasar andando, mirando las persianas bajadas ó los toldos elevados que indican que las casas están vacías, cruzándome con algún perro huidizo que igual no sabe què hace ahí ni dónde están los suyos. Si hago caso a mis contadores de visitas del blog, en estos dos últimos días no me han leido, ni juntándo ambos, ni la mitad de la mitad de lo habitual... Por lo que una de tres: ó he aburrido definitivamente a los lectores (cosa que tampoco es rara), ó están fallando los contadores... ó, simplemente, entre el traslado de servidor y los fallos de internet debido al viento... lo dicho: aunque no hubiese publicado el último post no se habría perdido nada...
Por otro: he dormido fatal. Sueños incohexos. Retazos que darían para un buen cuadro de la época surrealista de Dalí. Un niño pequeño que quiero relacionar con el de mi vecina, que me deja mal ante no sé bien qué familiar ó conocido... porque se niega a hablar nada, aunque yo sé que es muy inteligente y habla perfectamente. Un ventanal. no sé si de nave, de local ó de vivienda, que tiene vistas a lugar de trabajo de "K". Al que también veo, no sé si al pasar ante ese lugar de trabajo, y que con un gesto que en el mundo despierto no consigo recordar (¿sonrisa? ¿beso lanzado? ¿gesto de cejas? ¿qué, que no recuerdo?) me demuestra que claro que me ha visto... Piezas sueltas que son imágenes del lugar donde he trabajado estos días. Compañeros de ese trabajo que se mezclan con personas de mi pasado y con otras que no conozco pero en el sueño sí, y somos amigos... Y vueltas y vueltas y vueltas... Y mil despertares pequeños, y mirar el reloj que refleja la hora en el techo, y son apenas las seis, las siete, las ocho y diez... Y tengo calor, pero siento el frescor de las sábanas de satén, y tiro de la colcha, y doy otra vuelta, y cierro los ojos "tienes que seguir durmiendo otro rato, no tienes prisa para levantarte, no hay nada que hacer", y veo pájaros gigantes, y tengo miedo pero me atraen a la vez, y llamo por teléfono y sigue ese mensaje "telefónica le informa que en estos momentos no existe ninguna línea en servicio con esa numeración"... y me angustia y me siento definitivamente abandonada, porque ya no es que sepa que nunca más le veré... es que he ido aplazando esa llamada y ya no será posible, porque ha cortado el teléfono...
Supongo que se ha mezclado todo, y el resultado ha sido esto: el sueño me devuelve la realidad, pero pasada por el tamiz de una noche con mucho viento, donde los pájaros ya saben que es casi primavera y por eso los oía cantar...
Convalecencia. De una tarde extraña, en que como esperaba me quedé de nuevo desempleada. De una noche en que pude enviar el post que la mañana y sus fallos de conexión no me permitió, pero que tampoco pude rectificar (quería añadir eso, la hora en que se había redactado) porque lacoctelera se quedó "en blanco". Convalecencia del calor anormal ó del viento ó de las rachas de frío, todo junto ayer. Convalecencia de mí misma.
Ó del último mes: que igual este trabajo ha sido realmente una enfermedad... y es ahora cuando me estoy dando cuenta.





cata dijo
Leerte después de comentar en otro blog me ha hecho pensar en algo... hay veces que yo caería en ese estado que comentas... estoy segura, pero no lo puedo hacer... tengo un amigo que me despierta y me sube el ánimo si me paso demasiado, alquien que me ayuda a empezar el día siempre con buena cara... te vas a reir, seguro, pero te prometo que te hablo muy en serio.
Y no, no... no este estoy hablando de un hombre... hablo de mi perrillo... No sabes lo que hizo sin yo saberlo ese animal por mi hace un par de años... yo también me sentía como tú... levantándome porque era lo que tocaba. El hizo con su tozudez amiga que fueran apareciendo poco a poco todos los colores de nuevo en mi mundo.
Me adoptó a dedicación plena, porque notó el cambio en mi estado de ánimo. No se como lo supo, pero sintió que el momento lo requería. Hizo que a pesar del mal momento que pasaba me pusiera en movimiento, no me dejó ni un solo día con la sensación de vacio completo... fué supliendo mi dolor, mi apatía y mis pocas ganas de hacer por su cariño...
Has pensado en dejarte adoptar tú también?
Un besazo amiga.
7 Marzo 2009 | 06:47 PM