Debatiéndome
Ésta es la canción con la que pretendía ilustrar el post de ayer (día ocho de marzo).
"Me fuí de aquel infierno al anochecer.
Cambié de nombre, de aspecto, de ciudad.
Si bien no sé olvidar, tampoco perdonar.
Sobreviví al invierno debatiéndome.
Y amanecí así dispuesta a continuar:
Porque sin tu calor, sin tus brazos, sin mi delirio,
no será difícil demostrar que ya no soy tuya.
Enloquecí en otros labios y dudé.
Me maltraté, me desprecié, me perdoné.
Juré vengarme y humillarte y resistir
a todo lo que hoy aún me une a tí.
Y amanecí así dispuesta a continuar:
Porque sin tu calor, sin tus brazos, sin mi delirio,
no será difícil demostrar que ya no soy tuya.
No, no soy tuya. "
La primera vez que la escuché me puso, literalmente, el vello de punta. Me pasa con algunas canciones (no siempre la primera vez que las oigo... entre otras cosas, porque oir no tiene porqué ser lo mismo que escuchar). Y a veces se me va pasando con el tiempo: a base de escuchar muchas veces algo, se te suavizan las sensaciones y se pasan los escalofríos, porque dejan de ser inesperados.
No me pasa con ésta. Me conmueve de tal modo... que ya digo: imposible no terminar con la lágrima al borde de los párpados, un nudo en la garganta, la piel totalmente erizada...
Quizá sea porque en el momento en que la escuché por vez primera, sentí que describía una historia, una circunstancia, que hacía poco que yo acababa de vivir. Ó que estaba viviendo. Y en aquellos momentos era eso: no, ya no era suya... Y el precio que había pagado por ello... no sé, igual no compensaba del todo.
Luego todo dió la vuelta, y volvió, y regresé. Y por un momento pensé que todo tenía arreglo, que aquellos años no fueron sino un espejismo, una pesadilla, un camino que hice sola para alejarme... y que tal vez cada paso que di para alejarme me iba acercando más...
Pero no: el auténtico espejismo fue regresar. Y no sé si es cierto eso de lo que la primera vez estuve tan segura: "sin tu calor, sin tus brazos, sin mi delirio, no será difícil demostrar que ya no soy tuya".
A veces, hasta no emprender esas huidas de otros y creer que hemos llegado a un destino y ya somos libres, no nos damos realmente cuenta de que algunas huidas son sólo carreras hacia la nada... porque lo que nos ata está, en realidad, dentro de nosotros mismos. Y podemos huir de sitios, de situaciones, de cárceles, de personas. Podemos huir de otros y fingir que no somos quienes fuimos... Pero, en el fondo de nuestro ser, sabemos que algunas cadenas siempre, siempre, seguiran atadas a nuestros tobillos... e igual la huida solo es una excusa para encontrar, por fin, un nuevo pilar al que nos sujete quien sólo sabe hacernos daño y a quien no podremos nunca dejar de querer. Y de temer.





Lea Palma dijo
Hola disculpa por no entenderte pero no se olvida en otros brazos, eso solo te sirve para enrredarte la vida aun mas.
Bueno te deseo que en tu afan por el olvido y el odio no se te pase la vida.
suerte.
9 Marzo 2009 | 01:00 PM