CV de aspecto metafórico.
La impresora está escupiendo copias de mi CV, dejándolas (metódica ella) perfectamente apiladas en la bandeja/lengua que tiene para tal fin. Veo que también la crisis le ha llegado: las últimas tienen el texto borroso. Llevaba tiempo avisándome de su "bajo nivel de tinta", y yo, quizá creyendo que si no prestaba atención el problema desaparecería, primero le quité el sonido para no escuchar su aviso/reproche, y luego cerré la ventanita donde se me avisaba con una gran exclamación y una llamativa señal de peligro, sucesivamente. Y, claro, no compré un cartucho de recambio a tiempo... y éste es el resultado. Ley causa/efecto, sin duda.
Así que ahí están: como una metáfora de mi situación laboral/personal: lineas de experiencia, conocimientos, estudios, que se entrecortan, se muestran desvaidas, faltan letras, su tono es gris...
Las copias de mi CV, mirándolo bien, son bastante descriptivas de la situación: empiezan bien, con ganas, en tonos vivos y negro brillante, con la foto bien visible (una foto en que no me reconozco si me miro al espejo y comparo, dicho sea de paso). En esa primera página están mis datos básicos: domicilio, dni, edad, direcciones de contacto, conocimientos generales.
Ya en la segunda, con los datos correspondientes a la experiencia laboral (empresas con fechas de más reciente a anteriores, breve descripción de tareas en cada cargo, razón por la que cesé en cada una), se empieza a amortiguar el tono vivo en que empezó el negro de la escritura: se diría que la experiencia sabe que no va a resultar útil para futuros trabajos, en un sector que prácticamente ya no existe, donde nadie sabe para qué estuvimos y a quienes, incluso, se nos culpa de cosas que son ajenas a nuestra profesión real.
Y es en la última página, donde enumero mi formación académica (cursos del INEM, estudios relacionados con mi profesión, otros cursos con sus fechas de realización) donde todo se entrecorta: claramente, tanto curso no me ha servido para más que rellenar paredes con diplomas enmarcados. Y muy al final, mi mención a la afición a la fotografía y su aplicación práctica en el trabajo que considero profesión, sólo se intuye.
Como digo: currículum metafórico en que lo más visible es una foto en que, como decía, no me reconozco. Pero que se podría resumir en que "una imagen vale más que mil palabras", porque muchas de éstas no se entienden. Imagen vibrante al comienzo y letras borrosas al final. Ya digo: curiosa manera de resumir mi realidad. Currículum vitae, al fin y al cabo.
Pero las metáforas, tratándose de un currículum que lo que busca es llegar a empresas donde mi perfil profesional pueda ser de interés, carecen de toda utilidad.
Compraré tinta. Tengo que volver a imprimir las últimas páginas de las copias efectuadas. Ojalá todo fuese de tan fácil solución como esto, la verdad.









Ana dijo
Ánimo, que seguro que no tardas en encontrar algo :)
19 Marzo 2009 | 01:32 PM