Claveles, rosquillas..., hienas. Y ambiente cada vez más desagradable.
Finalmente, hoy no trabajo.
Lo que no es ni bueno, ni malo. Ni todo lo contrario. Simplemente significa que hoy no me tengo que pasar seis horas enganchada a los cascos, "emitiendo" llamadas (la verdad es que marca el ordenador, por lo que no sé porqué dicen que "emitimos": nos llegan ya "emitidas"), escuchando pitidos atronadores de faxes ó de teléfonos defectuosos (anteayer me dolía mucho el oido izquierdo... a partir del lunes voy a tener el volumen permanentemente bajo, y a subirlo sólo cuando me descuelguen la llamada) y a tener también gritos como sonido ambiente (está claro: hay a quienes este trabajo ha dejado ya medio sordas... y si a eso le añadimos el aire macarra que no se pierde por muy de teleoperadora de campaña para clientes vip que se haga... pues el resultado parece un capítulo de "Aída". Sólo que con el chabacanismo y los gritos, pero sin pizca de gracia).
Como todo el personal, menos tres de nosotros, entra a la una y, encima, ayer llegué a las tres y dos minutos (todos los días, todos, ya estoy en la plataforma antes de las tres. Bastante antes) porque la línea 6 de Metro sigue con problemas... pues me enteré casi de rebote en el transcurso de la tarde de que finalmente no trabajábamos hoy. Lo deduje al escuchar a varias compañeras decir a los clientes que les llamarían el lunes, que el día quince es festivo en Madrid. Si se lo hubiese oido sólo a una ó dos... me habría quedado la duda (es que, como durante semanas y hasta que llegamos los "refuerzos" estuvieron echando horas... que se compensarían con otras horas libres en tiempos de menos trabajo ó días libres enteros... pues podría darse el caso de que esa persona en concreto no trabajara, pero no fuese general), pero a casi todas... pues no. Así que lo dí por hecho. Pregunté sobre las seis de la tarde a la única con quien tengo algo más de trato (que no sé ni lo que durará ni hacia donde evolucionará la relación... que una cosa es que servidora se haga la tonta en algunas cosas a las que, por edad, experiencia y carácter ya no doy demasiada importancia... y otra que lo sea. No daré detalles de momento) y, sí, se confirmaba que no trabajábamos. Se lo había preguntado a la responsable del grupo nada más llegar y ésta le había respondido que sí, que adoptábamos la fiesta.
Como cada día estoy en una mesa/puesto de emisión diferente, pues ésta es de lo más impersonal. Y como, también, llegué esos dos minutos tarde... en mi mesa no había nada. Me refiero al clavel que nos tocaba por la "donación" económica a la "fiesta" de San Isidro.
No me extrañó, la verdad: conociendo el percal, que se lo hubiera apropiado cualquiera era casi lo normal... Al rato, en una breve desconexión para ir al aseo a rellenar la botellita de agua, ví que en una de las mesas que no suele ocupar nadie sí había un clavel blanco y dos rosquillas envueltas en celofán... así que deduje que serían mi parte de la "fiesta". Aún así pregunté (que ya digo: ante un grupito de hienas nadie sabe cómo van a reaccionar), y, sí, al parecer por descarte era mío el "botín". En fin..., si será por flores y por dulces en mi vida, que nunca necesité que nadie me los obsequiara y sí los he regalado yo tantas veces... Que tengo desde el pasado viernes dos docenas de clavellinas en mi dormitorio, que se me estropean los bombones porque me olvido de ellos...
Pero en este caso me habría molestado (realmente, admito que me molesta que nadie me indicara que, como no sabían dónde iba a sentarme, me las habían dejado ahí). Es más: como el reparto lo hizo otro grupo de la plataforma y fueron dejando en cada mesa la flor y los dulces... y ayer una de las chicas no estaba y siguen sobrando dos mesas... está claro que si "sobró" mi parte es porque a nadie se le ocurrió llevársela... como sí hicieron, sin duda, con las otras dos. Porque de ser de otro modo, en la mesa que me tocó ocupar y que está en medio de la plataforma estaría el correspondiente clavel. Más bien pienso que lo que finalmente fue "mío" quedó ahí porque esa mesa está más oculta... y ya sabemos que el carácter natural de las hienas hace que se coman lo que pillen por el camino desechado por otros depredarores, esto es, la carroña, No son muy cazadoras, las hienas...
El resto del día... pues ya digo: agridulce. Bueno, no, insípido con toques ácidos, más bien. Por descontado, en mi grupo no hubo ni disfraces, ni nadie tomó la iniciativa de traer algo alusivo a san Isidro, ni, por descontado, se les ocurrió que podíamos "montar fiesta" por nuestra cuenta. Para nada. Si hubo el consiguiente cuchicheo cada vez que alguien del "otro grupo" se levantaba, medio-discusiones por las pausas para fumar..., en fin, lo habitual. Y, como digo, que hay quien me temo empieza a creer que el hecho de que una vez, dos, cinco, se le haga un favor... convierte en obligatorio hacer todos los que se pidan. Soy generosa por naturaleza (eso, ó tonta perdía y sin solución) pero también pienso que todos somos adultos y sabemos hasta donde podemos tirar de una cuerda antes de que se rompa. Y, sino es así, pues será cosa de dejar la cuerda en casa y punto final.
Como decía: san Isidro sin trabajar. Ó, lo que es igual, sin tener esa sensación de pérdida de tiempo que algunos días ni repitiéndome una y otra vez que "cada día que pasas aquí significa que cobrarás veintitantos euros" me termina de quitar...
Como no me quitó ese mal sabor que me dejó en el fondo el día de ayer (que no tiene nada que ver con la comida ni con el olfato) ni las rosquillas ni el clavel. Evidentemente, mi mundo natural es otro. Un mundo donde por iniciativa propia y durante años compré pasteles para todos cada vez que se concretaba una operación de las que daban ingresos a la empresa y, cuando me parecía, compraba flores frescas para decorar la oficina. De mi bolsillo y porque sí. Pero es que, como digo, mi mundo es otro... y cómo deseo, cada vez más, que un día reencuentre el camino de baldosas amarillas para regresar a él.





Marilia dijo
A mí, precisamente porque era festivo, me tocaba trabajar, pero "me he escapado". He decidido que prefiero pasar un fin de semanita de lo más bucólico en el pueblo que me vio crecer.
En fin, que a ver si me pongo al día, que estoy más perdida... Si es que me dejo llevar y después cuesta volver y actualizarse, pero poquito a poco...
Un besazo, disfruta de tu día de descanso
15 Mayo 2009 | 06:36 PM