La Coctelera

Diario de una vampiresa en paro

( ó "LA ESTRATEGIA DE SHEREZADE" )
El lema de mi vida debería ser "...con lo que tú podrías (ser-tener-hacer) si quisieras...!!!"

19 Mayo 2009

V3. Segunda parte

Continúo con ánimos de terminar (el post anterior y el relato, me refiero).

Si algún defecto no tengo, y eso que me reconozco muchos, es el egoismo. Egoismo con respecto a mis cosas y su empleo. Eso de "esto es mío" tan propio de los niños, que se agarran al juguete y no se lo quitas ni con aceite, nunca fue conmigo. Entre otras cosas, porque no me lo podía permitir: me llevo dos años y algo con mi hermano y cuando a "El Niño" se le encaprichaba algo (y por sistema, quería todo lo que me veía coger a mí) había que dárselo para que no llorase haciendo charco... Así que me quedó eso como educación básica: las cosas se comparten. En realidad, la mayor parte de mis regalos de cría iban en esa línea: cosas de escritorio que luego se empleaban en casa (máquina de escribir, grapadoras, rotuladores, cosas de ese tipo), así que no tenía el sentido de posesión. Nunca lo tuve.

(Eso sí, me quedó una adicción por el material de oficina que raya lo patológico: acumulo para que no se me acabe ó me lo quite alguien. Patología, sin duda).

En mi ambiente laboral somos pelín endogámicos. Esto es: nos relacionamos básicamente entre nosotros. Por lo que nivel de ingresos, tipo de empleo, lugares donde coincidimos... son muy similares. Por esa misma razón, el hecho de tener móvil (lo retomo del anterior post) es algo común, con idéntica utilidad y al mismo tiempo, más ó menos. Antes buscábamos cabinas ó llamábamos desde el despacho; luego nos compramos un móvil y recibíamos llamadas en éste ó las efectuábamos. Y..., no sé, igual es una rareza. Pero nunca fuí de "proteger" con celo la contraseña del mío si lo tenía apagado para que no llamase otro, ni se me ocurrió prohibir a nadie que necesitase hacer una llamada ó enviar un sms su empleo. Aunque ese alguien fuese un conocido circunstancial. Si veo que la persona con quien estoy, de pronto, se ha quedado sin batería ó sin saldo, y se pone a buscar una cabina... para mí lo normal es tenderle el móvil con un "llama desde aquí... si quieres". Como digo, es algo circunstancial, y perfectamente lógico. Al menos para mí lo es. Como lo es que el móvil en sí sea algo de "capricho"... pero también de necesidad. Los primeros móviles de mis hermanos fueron regalo mío (por entonces, aún carísimos), y los dos que han tenido mis padres. Pero insisto: como algo normal.

En mis trabajos "normales" (los de mi sector, me refiero) nunca llevé al extremo el asunto "gastos de oficina pagados por mí". No sé, si hacía falta un paquete de folios (ó dos), el recambio de las agendas ó útiles de limpieza... se compraban y punto. Normalmente se me abonaban, pero tampoco estaba al tanto para pedirlo. Claro, por esa regla de 3 en mi época trabajando con "M" estuve meses comprando el periódico de anuncios gratuitos donde nos anunciábamos (pagando) y no creo que me reembolsase ni una cuarta parte (yo, como era tonta, no se lo pedía... y él, en fin, "M" y los gastos...). Su hermana llegó a decirme que mejor comprase yo las cosas cuando se acababan "a ver si a tí te las paga, que conmigo, con eso de ser familia... se le olvidan". Conmigo también se le olvidaron muchas: no era familia, pero era lo que era a ratitos... El caso es que siempre fuí así, y soy así. Cuando cerramos la oficina (no la de "M", sino en la empresa en que pasé un tercio de mi vida) estuve días trayéndome cosas a casa... de las muchas que había comprado. Y es que cuando se une mi adicción al material de escritorio con mi tendencia a "que no falte de nada en la oficina" el asunto deriva en docenas de bolis, reglas de todo tipo, grapadoras varias, folios de colores, ceniceros de diseño (cuando aún se fumaba), y muchas cosas. Hasta los sucesivos equipos de música eran míos... Bueno, el coche "de empresa" era mi Twingo... y lo sigue conduciendo mi antiguo jefe. Hay que imaginar mi "egoismo" al respecto.

Así que cuando, a los dos ó tres días de empezar a trabajar en este sitio donde trabajo ahora, a una de las chicas (de las pocas con quien tengo trato) se le quedó sin saldo el móvil, y me ví acompañándola a lo que creí era "buscar un sitio donde recargar la tarjeta" y que terminó siendo una cabina, para devolver una llamada que le pareció inesperada (y por tanto urgente) de su familia... para mí lo normal fue "pero no seas tonta: llama desde el mío". Aquella vez sí lo hizo desde la cabina.
Aquella vez.

La segunda fue un "sólo es un mensaje. Es que sigo sin saldo: mientras no cobremos..., a ver si mi novio me deja algo y lo recargo". Y, por descontado, envió el mensaje. Como digo, detalles que no dí la menor importancia.
Y ya desde el primer momento, mucho "cómo me gusta tu movil", "si un día te cansas de él, ya sabes", "es que me encanta: es el móvil que más me ha gustado desde siempre". Y siguiendo con el "es que no sé qué pasa: me duran un rato las recargas. A ver si mi chico cobra y me presta para recargar de nuevo..., ¿no te importa si le hago una llamada cortita para que me venga luego a buscar?"

Y no me importa. Juro que no. Claro que..., resulta que desde donde trabajamos se puede llamar. Para una urgencia, sí hay un teléfono que "emite" llamadas (y para lo que no son: que a partir de las seis, que se va la coordinadora, es un contínuo el empleo de ese aparato para todo tipo de conversaciones). Pero... para mi compañera, se vé que las llamadas a su novio ya tienen que hacerse desde el V3. Que le gusta mucho (como a otras personas, que es muy llamativo. Hoy en día es de lo más común y, a sus 3 años, está a punto de convertirse en "vintage", pero es chocante su color) . Y sigo asegurando que no, que no me importa. Que mi grado de "pobreza" de momento permite llegar hasta ahí...

Luego... son pequeños detalles. El "¿no te importa dejarme diez céntimos para el agua, que no tengo bastante?..., ay, no, déjame mejor cincuenta, que mañana te los doy. En cuanto llegue a casa, se los pido a mi madre y te lo  devuelvo". Y claro que se los "presto". Como comentaba: mi mundo es otro. En "mi mundo" no llevamos por cuenta si alguien ha pagado los cafés ayer y los paga también hoy: mañana los pagará otro. Si se compra el periódico. es obvio que nadie lo toca antes que quien lo compró... pero no pasa nada si no es así. Además, nadie se lo va a llevar si no es suyo. Compartí con compañeras esmaltes de uñas, limas, artículos de adorno para el pelo. Si se compraban chuches, eran comunes. Pero en ambas direcciones: si bien a mí nunca hizo falta "pedirme" nada, yo sí suelo "pedir permiso" ó avisar. Que haya confianza no significa perder las formas.

Pero ya digo que mi ambiente natural es otro. Y la pasada semana ya pasamos del "¿me podrías dejar un momento...?que es solo un sms y de verdad, que en cuanto cobre....", a  "voy a mandarle un mensaje a mi novio para que venga luego, que no me apetece ir en metro. Déjame el móvil", sin mayores excusas de si se tiene ó no saldo. Y, a todo esto, contando entremedias que su novio (empiezo a dudar que exista, la verdad) gana casi dosmil euros, que tienen (a ratos) dos pisos; luego solo uno, luego viven juntos, luego no: nunca se iría a vivir con él sin casarse; luego él vive en un piso de su familia y ella en otro que está solo a su nombre; luego lo pagan a medias, luego... El caso es que los últimos días el continuo ha sido un: "todavía no le han pagado. Y ya debemos la letra del piso de este mes. Y no sé què voy a hacer". Que soy consciente de cómo están las cosas en determinados sectores, que mi familia siempre trabajó en la construcciòn y que yo misma he pasado meses... dos, tres, hasta cuatro, esperando a cobrar. Pero... si se gana "X" y se sabe que hay determinados gastos al mes fijos, se organiza uno para ese posible retraso. Porque en este caso y en esa persona, resulta que los gastos son de quinientos euros a pagar entre ambos (si es que él existe, que ya digo), y si es el primer mes en que el tema  de la fecha de cobro se "retrasa", pues...

El jueves, la penúltima llamada desde mi móvil. Lo casi habitual y desde la calle: "pues tendré que llamarle para decirle que al final salgo antes, que ya recuperaré esa hora. Dame el móvil, anda". Tal cual. Ignoro qué contó en el trabajo para irse antes... pero el caso es que se fue. Pero ahí no quedó la cosa. Porque bajando la escalera, me dice "Oye..., me da un poco de corte pedirtelo..., pero... ¿me podrías dejar cinco euros? Es que éste no ha cobrado todavía, y no tengo nada. Que te lo devuelvo el lunes, de verdad, que luego en casa se lo pido a mi madre si hace falta". Y yo, tonta de mí, pues lo normal: "si, si los tengo, ya sabes que te los presto. Si es para una urgencia, no tienes que explicarme nada". "Bueno, si ya suponía que  tú... Si he estado a punto de llamarte a casa para decírtelo, que si me podías prestar algo de dinero. Cinco..., si tienes diez euros, pues mejor. Que en cuanto éste cobre, te los traigo".
Y luego vino la llamada (ó mensaje, ya no sé) desde mi móvil, que ya no me pide por  favor (simple cortesía, digo), sino que es como si fuese suyo y yo se lo guardase. E insiste con lo del dinero (sé que llevo no cinco, sino al menos veinte euros encima. Pero no se lo digo: empiezo a mosquearme así, de pronto), "que de verdad te los devuelvo, que es porque no llevo nada encima". Y se me ocurre lo de "no te preocupes: ya digo que si los tengo claro que te los presto. Que a mí creo que no me va a hacer falta dinero de aquí a casa... y si me hace, ya llevo la tarjeta".
Craso error. En algo que para mí es de lo más normal. En mi mundo, digo.

"Ah... pues entonces claro que me lo puedes dejar. Luego vamos al Banco, que ahí abajo hay una sucursal y sacas más".

No sé porqué, pero de pronto me saltaron todas las alarmas. Y empecé a ver... ¿fantasmas? No sé. Pero sí me dí cuenta de que los pequeños "renuncios" en que había ido pillándola (casi todo relacionado con la economía, y que nunca había dado mayor importancia) me venían todos. Cosas tan simples y tan normales, en mi ambiente, como el haber vivido, toda la familia, en un chalet de grandes dimensiones hasta hacía poco... pero estar de repente viviendo en una vivienda social. Contar que se había trabajado en tal gran empresa... y (la coordinadora ha hecho comentario al respecto) de repente haber dejado de trabajar allí... sin que el actual comportamiento se corresponda a haber pasado por aquella "disciplina". Comentarios sueltos y contradictorios. No sé: seguramente, fantasmas...

Ya en la plataforma le dejé cinco euros. Y resulta..., resulta que no era "para una urgencia". "Es que como todavía éste no ha cobrado, pues nos íbamos a llevar sólo cien euros para el puente. Y si tú me dejas cinco, pues ya son ciento cinco".

Y es que el "salir antes" tampoco era por otra urgencia, sino porque se iban a pasar el puente a la playa. Hale: con un par.

Insisto: me da igual cómo se organice cada cual su economía. De veras. Pero... con lo suyo, no con lo de los demás. Y menos sin decir la verdad.

Y volvemos al móvil. A éste que tanto le gusta y que tanto lo repite. Porque ayer,  a media tarde, se me acerca y dice que se va. "¿A donde?" . "A casa, que estoy mala." "Pues sí, para no estar bien..., mejor te vas". "Claro. Voy a llamar a mi novio y que me venga a buscar. Dame el móvil, anda".

A  todo esto, ya digo que en la plataforma sí hay un teléfono desde el que se puede llamar a la calle. Aun así, como me pilló con los cascos puestos y emitiendo, le dejé el V3. Y me desentendí... unos minutos. Hasta que de nuevo me saltaron las alarmas. Ya digo: ¿sexto sentido???

Y cuando me volví, ya había recogido parte de sus cosas. El  resto seguían desperdigadas por su mesa. Creo que comentaba a alguien que se iba. Y mi teléfono estaba allí, en medio. Sin la menor atención y sin, como suele ser normal y correcto, habérmelo devuelto tras la llamada urgente. Obviamente, me levanté, lo cogí y lo guardé. Punto. 

Porque de pronto lo ví claro. Un casual olvido. Lo he metido entre mis cosas..., uy, que de verdad no me he dado cuenta. Eso... ó me voy con él.  Y luego: Ah, no, yo lo dejé en la mesa, pues no sé qué ha pasado... Lo ví clarísimo, de veras. Porque le gusta mucho, demasiado. Y... me temo que cuando algo le gusta, no es de las personas que tienen reparo al respecto: igual está acostumbrada a que se lo regalen... ó a que se pierda.
Si cualquier persona de mi "entorno natural" se lleva algo que no es suyo, así, por casualidad, lo normal es que llame para decirlo, y, por descontado, que lo devuelva a la mayor brevedad. Lo mismo con el "préstamo" de dinero (en este caso, ya el jueves me quedó claro que nunca me lo devolverá. Qué más da..., de todo se aprende). Pero, como decía..., por lo que pueda pasar ayer ya me fuí sin cartera ni tarjetas. Y hoy...

Hoy, hace un ratito, se han confirmado mis sospechas. Porque sigo pensando que ayer, de casualidad y sin sabe cómo, se habría llevado mi teléfono (no es la primera vez que de repente vemos que se ha ido sin avisar ni despedirse. Claramente ayer se fue así). Y... qué curioso, que hace un rato me llama para que le diga yo a la coordinadora que está mala y no va a ir a trabajar en un par de días. Los mismos, justo, que nos quedan como periodo de prueba...
No quisiera ser desconfiada. Pero...

Ya digo: mi mundo es otro. Y como esta tarde no va..., pues sí, al final me llevo el V3. Pero como excepciòn. Prefiero estar ilocalizable dos ó tres días, si no hay otro remedio... a que lo esté mi teléfono para siempre. Y cómo me gustaría ser menos confiada, más egoista... ó no ver algunos temas tan claritos...

 

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13 comentarios · Escribe aquí tu comentario

erika-blog

erika-blog dijo

Qué morro tiene esta tía no?... la verdad es que eso es lo primero que se me viene a la cabeza después de leerte hoy.
Yo nunca he sido una persona de compartir mucho, al menos con extraños o con simples conocidos, tampoco me llamaría a mi misma egoísta, sino más bien precavida ya que más de una vez me he encontrado con casos como el de esta chica.
Si es una emergéncia, por supuesto que soy la primera en colaborar, pero si veo la cosa dudosa, por ejemplo en el caso del móvil, siempre doy la excusa de que no tengo saldo (y eso que el mío es de contrato) y por el tema de prestar dinero, muy amigos tenemos que ser para que se me ocurra dejarlo, a parte de que generalmente no me sobra tampoco, pero es que cuando el dinero se mete por medio en las relaciones humanas de cualquier tipo, todo se tuerce.
Espero que haya suerte y que la compañera gorrona no supere el tiempo de prueba, sino te veo dejando el móvil en casa todo el año...

Un beso guapa!!

19 Mayo 2009 | 03:22 PM

kilifa

kilifa dijo

menudo morro!!!

haces bien en querer dejarlo en casa, aunque que tal un no por respuesta?
Chica, tú le puedes decir que tu economía vá justa, y que no te puedes permitir gastos extras que ni tú misma haces...
si, ya sé...somos tontas hasta ese extremo.
Tú le dejas el dinero que guardas con recelo, y ella vá y se lo gasta, muy bien!!
hay gente de todo tipo...

besitos preciosa

19 Mayo 2009 | 05:44 PM

cafe-paris

cafe-paris dijo

Jajajajaj, lo siento Bruxi, es que eres igual de tonta que una que yo me sé. He dejado de contar el dinero que me deben algunos clientes del bar dónde trabajaba, incluso uno se quedo con un monedero monisimo de charol lila con una margarita gigante que no le debió hacer mucha gracia a su ahora ex-mujer. Hoy por fin después de 3 semanas le dije a la jefa que para mi no era un problema pero que "el gordo" ya estaba mosqueado que mi batidora estuviera en el curro junto a mi balanza de cocina, mis moldes de pastelería y mi olla express, se fue a comprar una batidora. Así te podría contar unas cuantas. La que es así es así hasta que se le hincha los ovarios, suelta un "no" rotundo y pasa por mala persona. Por cierto sabes que no recuperaras el dinero verdad. Un beso.

19 Mayo 2009 | 06:48 PM

Melissa

Melissa dijo

Ésta tipa tiene más cara que un saco de sellos!
Aléjate de ella pero ya! (si vuelve) Seguro que es la típica que entra de supersimpática y luego cuando consigue esa confianza va pidiendo y pidiendo, como realmenteha ocurrido. si te da apuro decir un NO, empieza con las mentiras; el móvil se me cayó bajando del autobús y lo he llevado al servicio técnico... dinero llevo el justo para hacer unas compras de vuelta a casa en el mercadona... me he dejado el monedero... sólo llevo 2 €.... Uf! yo a esas las veo venir de lejos. Soy tonta para otras cosas, pero bastante ávida para con una sola mirada saber de qué palo va la gente. Ni un favor más Brux.

Un saludo
besets

19 Mayo 2009 | 09:26 PM

louloulabiche

louloulabiche dijo

Otra sanguijuela, vaya por dios, son una plaga, y da como pudor, ¿verdad?, decirle que se le ve el plumero, estas trampillas tan miserables que rayan en la indignidad son tan incómodas de afrontar cuando un@ está acostumbrado a ser espléndido, pero que caramba, córtale el alpiste y la próxima vez que se vaya el puente al estanque del Retiro, que también es precioso, y así va ahorrando. Pero sobre todo, por favor, que no te salpique, que no te haga mella, que ser excelsa, como tú, es un privilegio. besitos
Y mira me viene una canción . ¿Pero que haces tú aquíiii una gaviota en Madríiii?".
XXX

20 Mayo 2009 | 05:54 PM

florencio

florencio dijo

Conclusión: "M" es un tacaño. Tu compañera es está más apretada que los tornillos de un submarino. Tu móvil es de la compañía "tomalola". Y tu oficina parece "la oficina siniestra"...

Dicho todo esto con afecto, claro (hacia ti, no hacia ellos, que también, pero menos).

Un abrazo, Bruxi (si me permites la confianza)

20 Mayo 2009 | 07:27 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola Erika:))
Pues sí, tienes toda la razón...
Mi "defecto" procede, y lo sé, en que toda la vida me he ido moviendo en el mismo ambiente laboral. Y, para según qué cosas... no sé, igual no éramos tan "mirados". Como digo: en lo de pagar los cafés, las cañas, saber que si hay algo que otro necesite de forma puntual puede cogerlo... cosas así. Por descontando, hay a amig@s (que luego no lo eran tanto) a quienes sí había que terminar por decir un "no", pero casi eran la excepción. Igual por eso me acostumbré a que si alguien me pedía algo como favor, incluido el "¿me podrías prestar "X" dinero (cantidades pequeñas) para salir de tal embrollo?", ni se me ocurría que no fuese verdad. Ya digo: era gente de fiar, y no me fallaron nunca. Bueno, salvo una amiga que hace años desapareció tras pedirme "mil pesetas" para gasolina, pero creo que fue casual..., porque en otras ocasiones se las había prestado y las devolvió (a mí y a otros) sin problema...

En este caso, ya digo: exceso de confianza. Y que igual no me doy cuenta del todo de que mi mundo real no es éste... y que hay personas que mienten de lo lindo. Y la personalidad/pasado/trayectoria que esta chica cuenta, supongo que para ganarse la confianza, no es para nada la realidad...;)

En fin: ya terminaré de contar.
Un beso grande, guapa:))

21 Mayo 2009 | 12:18 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola Kilifa:))
Sí: es que algunas no tenemos arreglo, de puro tontas...;)
;)
Ya terminaré de contar la historia (bueno, hasta donde llega hoy, que supongo que evolucionará en algún sentido), pero ya digo: exceso de confianza por mi parte, y que me negué a ver claramente las "señales": ya digo, se inventó claramente una personalidad, un pasado y una vida que no era real. Y cuando la fuí pillando en pequeños renuncios... pues como que me negué a verlos (ó casi me hicieron gracia: las mentiras de quienes no tienen memoria suelen hacerme gracia, de puro patéticas).
Pero, vamos, que de todo se aprende. De todo. Y está claro que como durante años he vivido en un mundo laboral con normas propias... igual es que no tengo práctica en trato con macarras, mentirosos patológicos y demás. Ó que además de serlo no tengan ni un euro, que lo mismo el problema es ése.

Besos, guapa:))

21 Mayo 2009 | 12:23 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola Selene:))
Claramente: nuestras empresas no nos merecen. Pero no se han dado cuenta. Y, al paso que vamos, no se lo van a dar en la vida: se fijan más en las que van de pobres víctimas... ó pidiendo-pidiendo-pidiendo...;)
;)

No: el dinero sé que no lo recuperaré. De hecho, lo supe esa misma tarde. Y lo malo es que hoy me he enterado de que no soy yo sola quien no va a recuperar cosas... Eso sí: como tengo su teléfono, no me pienso cortar ni un poquito en dárselo a todo el que necesite contactar con ella.
Debería haber escarmentado con todas las cosas que he visto/me han pasado en la vida. Pero, lo dicho: algunas no escarmentamos...;)

Un beso, guapa (y cuando pierdas la paciencia... que no te pille con un cuchillo eléctrico a mano, al menos)
:))

21 Mayo 2009 | 12:27 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola Melissa:))
No, no va a haber oportunidades de más favores..., entre otras cosas, porque la han despedido por telegrama (ahí, con un par).
La verdad es que también yo tengo esa capacidad de "detectar" a la gente al primer golpe de vista. Pero en este caso... igual me ha podido el compañerismo ése natural mio (como he comentado alguna vez: cuando llegaba alguien nuevo a las empresas en que he trabajado, siempre era yo quien contribuía a que se integrase desde el primer momento. Y el tema antes me pasó en el instituto y luego en los cursos que he ido dando: es instintivo, supongo). Ó que lo que ella contaba como el lugar (de trabajo, de ambiente, hasta de residencia) como propio en cierto modo se asemejaba al mío: tengo amigos viviendo en el barrio donde dió a entender que vivía (clase media de la zona sur, con adosados y un nivel socio-económico-cultural medio también), en la empresa donde decía haber trabajado diez años he tenido amigos, clientes (la primera española de grandes almacenes, ya se sabe), hablaba de una serie de aficiones y demás que nos son comunes (luego ya he ido viendo que no, que ni la décima parte de las cosas que contaba eran ciertas). Y si a eso le unimos que íbamos juntas la mitad del trayecto hasta casa, que tampoco ella terminaba de encajar en el ambiente de trabajo... Ya digo: en este caso, exceso de confianza. Ó, casi más: negarme a creer que lo que iba viendo era real...
En fin: de todo se aprende. Y, en este caso, el aprendizaje ha sido definitivo.

Besos, guapa:))

21 Mayo 2009 | 12:35 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola Lou:))
Claramente: es que algunas somos tontas. Y algunos, también...;)
Me refiero para estas cosas. Para no ser capaces de decir el "no" claro y definido que a otros les cuesta tan poquito pronunciar. Y es que en mi caso, cuando tropiezo con gente así, mentirosos sin memoria a quienes se les está viendo el doblez de forma tan evidente... casi me hace gracia que sean tan torpes. Y entonces me asalta una especie de vergüenza ajena ó de ánimo redentor, ó todo junto y revuelto, y es como si quisiera hacer algo para evitar que esa persona siga haciendo el ridículo. Ó que no se de cuenta nadie más de las tonterías que está haciendo/diciendo... Y lo peor es que en estos casos las cosas nunca acaban bien... Bueno, sí: poniendo tierra de por medio...

Como tú mismo decías: sanguijuelas. Y, chico: con qué poquita clase...
En este caso concreto, más Arroyo de Butarque (ó Arroyoculebro, que existe) que Retiro: se le queda grande el Retiro. Y lejos: encima, tiene el virus del incomprensible nacionalismo de la zona sur de Madrid (que hay que tener ganas, mal gusto y poco mundo visto. Porque hay que echarle valor para ponerse a defender si Getafe es mejor que Móstoles, ó Leganés que Alcorcón... y tomárselo como si le fuera la vida en ello. Y hay mucho pirado que tiene ese extraño virus).

Al menos tus sanguijuelas... no sé, tienen como más glamour. Que tampoco es un consuelo, mirándolo bien...;)

Y las gaviotas..., pues no sé. Entre las inminentes elecciones europeas, que para la visita del COI han llenado el Manzanares (y ahí están, ellas, carroñeras perdidas), que en Alcorcón anidaron hace años junto a la envasadora de salmón..., y que, en el fondo, son tan elegantes volando..., pues ya digo: que no sé, las gaviotas...;)

Un beso grande. Bueno, no: muchos, que como te prodigas tan con cuentagotas...;)
:))

21 Mayo 2009 | 12:43 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola Florencio:))
Pues interesante resumen de situación.
Eso sí, añadiría: "M" era un psicópata. Mi compañera ya es "ex", y además se confirma que va de gorrona profesional (y desmemoriada) por la vida. Mi móvil parece volver a estar a salvo (y a ver si lo registro en telelefónica, que sino me lo van a cortar en noviembre). Y mi oficina... ufff... va de mal en peor...
Así que con esto lo terminamos de resumir.
;)
Besos:))

21 Mayo 2009 | 12:46 AM

Crazy Mary

Crazy Mary dijo

Vaya con la compañerita de trabajo!!...con "amigos" ( más o memos) así, no se necesitan enemigos...Hay gente que va por la vida estirando de la cuerda, y no sé por qué, parece que nunca acaba de romperse y por eso siguen estirando...andaaa queee!, ya les vale!...:-P
Muchos besos

21 Mayo 2009 | 01:18 PM

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Diario de una vampiresa en paro

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He sido ex-vampiresa durante los últimos años. Lo que significa que vuelvo a entrar en el juego..., y quiero volver a ser quien fuí.
Lo que pasa es que, para reengancharse hace falta tiempo..., y para eso el periodo de "en paro" viene bien.

¿Más sobre mí, ahora que ya llevo una temporadita aquí? Pues que me gustan los gatos, adoro la música, no me gustan los intransigentes, ni las mentiras (y menos las que busca dañar a otros), que aprendí a leer con dos años, a escribir con tres, que hablo por los codos desde siempre..., que considero vital la comunicación (al parecer desde que nací)
Que con ocho años me regalaron una cámara de fotos y no sabría vivir sin poder reflejar el mundo en imágenes...
... y que mi profesión no tiene NADA que ver con todo esto que he contado...: soy una contradicción en hiperactiva y privada sesión contínua...



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INTERNET no significa, en ningún idioma, IMPUNIDAD.

Esta foto de la Luna es de la noche del eclipse de principios de marzo del 2007... aquí ya casi está "deseclipsada"



Nota: Todas las imágenes (fotografías) que aparecen en este blog, son propiedad de la que aquí escribe, bien por haber sido hechas por ella, bien por ser imágenes donde aparece fotografiada.


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