La chica que soñaba con una...
No, esta frase/título no termina como se está esperando. No voy a hacer una crítica de la trilogía de moda (Millenium), más que nada, porque de momento no he leido nada de nada. De la trilogía, digo, que leer leo mucho desde hace muchos años.
... fotocopiadora.
Entiendo que la frase suene rara: La chica que soñaba con una fotocopiadora. Pero... es que si el relato de mi vida, siquiera de una parte de ella, tuviese que ser escrito, el título podría ser ése. Y, claro, ahora que hay un libro famoso con uno similar (incluso más largo y más raro), pues...
Al final, los suecos siguen irrumpiendo en mi vida. Yo me entiendo.
Soñé con una fotocopiadora. No con el aparato en sí y mientras dormía, no. Simplemente, hubo un día, una noche, en que ése fue mi deseo. Salir de mi presente e ir hacia el futuro que, entonces sí, tenía claro que era mi sueño era eso: trabajar en una oficina con aseo propio y fotocopiadora. Y en determinado sitio del municipio donde ya por entonces trabajaba.
Aquella noche de marzo, en que apenas dormí, fue mi deseo. Mi petición a los dioses. Y, ya se sabe... a veces si las cosas se desean con la suficiente fuerza, se cumplen. Y antes de cuatro meses, mi deseo se empezó a cumplir. Y seis meses tras esa noche, estaba trabajando en el sitio soñado. Con aseo propio y fotocopiadora.
Ya lo dice un sabio proverbio: ten mucho cuidado con lo que deseas, no vaya a serte concedido.
El aseo terminó catalizando el fin de aquella historia (era un baño, con bañera y todo). Y en medio fue refugio para llorar sin ser vista ni escuchada, muchas veces. Y la fotocopiadora... pues también fue un elemento de desastre, para qué negarnos. Y es que en el "lote" de la concesión iba mi particular condena: "M". Trabajar con él cumplía mis otros deseos. Y durante un breve, brevísimo tiempo, también él era parte de la aparente felicidad. Pero, ya digo: los dioses me concedieron los tres deseos (baño propio, fotocopiadora, emplazamiento del sitio) y me castigaron con "M". Castigo que a veces fue premio. Y que volvió a ser deseo y petición tiempo después de dejarnos de ver. Y que volvió. Y creí era premio. Pero no: al final, fue nuevamente castigo.
En el pecado a veces, dicen, va la penitencia. Seguro que fue eso. Siempre lo fue.
Soñé con tener una fotocopiadora y una oficina con aseo propio. Extraños deseos, habrá quien piense. Sí. Raros sobre todo cuando quien los tiene cuenta con apenas 20 años: a esas edades se desean vestidos bonitos, un novio que regale rosas, aprobar los exámenes, tener vacaciones, que te crezca el pecho, no tener acné... No una fotocopiadora y un aseo.
Ó esa viene a ser la idea general.
Yo quería un aseo propio porque lo había tenido antes, en otra oficina (en algo demasiado parecido al Paraiso... que, como tal, sé que nunca más tendré y que añoraré aun no pensando en ello, toda la vida). Por entonces, cuando lo volví a desear, trabajaba en un despacho de una planta de oficina, en cuyo aseo (femenino uno, masculino el otro) se entraba empleando una llave. Y, aún así, nunca se sabía si no se iba una a encontrar algo indeseado. No. No me gustaba. Nunca me han gustado los aseos compartidos con desconocidos.
Y quería una fotocopiadora... porque era necesaria para mi trabajo. Porque hacer una fotocopia (entonces no existían las impresoras multifunción)suponía tener que hacer poco menos que una excursión, y mi trabajo diario las requería, y no podía dejar la oficina sola, y... Además, supongo que el deseo tiene que ver con mi afición por la fotografía y mi adicción por el material de oficina. No sé. También porque en el Paraiso había una, y en uno de mis primeros días de trabajo mi entonces jefe me "fotocopió" la palma de la mano (se lo solía hacer a los niños, que alucinaban. Supongo que para él yo también era una niña, aunque yo no me viese así).
La chica que soñaba con una fotocopiadora y un aseo propio.
Tengo aseo en casa, claro: dos para ser exactos (aunque uno está inutilizado, que no me fío nada de las cañerías. Otro de mis grandes berrinches escondiéndome para llorar fue por culpa del piso donde ahora vivo... años antes de siquiera pensar en vivir en él. Y el aseo estalló e inundó, entonces, el piso de abajo). Son míos mientras pague el alquiler. En mis trabajos, desde entonces, siempre tuve aseo propio. Es más, tiempo después tuve el baño más bonito del mundo, en el mejor local del municipio. Un precioso local con el techo de lona blanca con franjas amarillas. Un local donde había caminos de baldosas amarillas. Algo entre caseta de feria y país de Oz.
Siempre tuve, después, aseo propio. Hasta ahora, en que comparto aseo comunitario, con cabinitas y una docena de lavabos, con decenas de desconocidas que, si pueden, ni saludan. Supongo que guardan sus sonrisas para el trabajo: la obligatoria "sonrisa telefónica" de los teleoperadores.
Y la fotocopiadora... pues, desde ayer, tengo fotocopiadora propia. Grande. Y, para siempre, mía. La fotocopiadora de mi última oficina (la que cerramos hace más de cuatro años) que la he "heredado". Mi fotocopiadora.
Hace muchos años tuve ese sueño, y se cumplió. Y pasó de sueño a pesadilla. Pero yo seguí adorando las fotocopiadoras, y seguí limpiando el baño de la oficinas. De mi sueño, digamos que ahora recupero la mitad. Así que ahora el plan es conseguir tener un aseo propio en el trabajo...
Y, con respecto a "M", que fue el añadido-sorpresa de aquel deseo cumplido, y una de las razones, luego, de la existencia de este blog..., pues creo que la historia merece un post. Que iba a ser éste. Porque he conseguido, sin proponérmelo ahora, tener fotocopiadora propia..., pero hace una semana "M" se me apareció en ese momento en que aún no se está dormido. Y.... Y ya digo: ése será otro post.



Kilifa dijo
Bueno, quizás el soñar con fotocopiadora y aseo propia, signifique que el puesto es bueno, ya que por lo normal, no suelen ocurrir esas cosas.
Es como si quisieras ascender, y una de las cosas que si deseas.
Así que a mi parecer, estas soñando en querer ascender en tu puesto o en uno mejor, y eso no es malo.
besitos guapa
5 Julio 2009 | 10:53 AM