A seis días vista
Veintiseis de agosto.
Esta fecha para mí significa otras cosas. Y lo hace aunque no me proponga recordar nada: de pronto, como tantas veces, me empiezan a asaltar flashes, colores, olores, música... Y da igual si yo no recuerdo, si el tiempo es olvido y no toca recordar nada, si las cosas se borran con los años...: la extraña agenda mental que llevo dentro me hace recordar...
Pero no, no quiero hablar de eso.
Veintiseis de agosto. Estoy a seis días de empezar septiembre (ese mes que me suele cambiar la vida, porque aún sigo empezando los años como si fuesen cursos). Y este año, empezar septiembre significa regresar al trabajo. A ese trabajo que no considero mío, que sólo es un trámite, que no me gusta, que me resulta pesado, alineante y absurdo...
Eso sí: en una multinacional que presta servicios para otra multinacional. No nos vamos a quedar en medianías pudiendo aspirar al máximo, faltaría más...
En un post que hace unos días se "tragó" lacoctelera contaba cómo nunca había conseguido tener vacaciones en agosto... hasta este año. No voy a repetir lo contado, porque no me apetece "reescribir". Pero este año ha sido el primero en que tengo vacaciones en agosto (¡¡¡¡¡el mes completo!!!!) sin esperarlo, sin necesitarlo... y de un modo extraño.
Como ya comenté, que tenga todo este mes "libre" no es sino consecuencia del "buen funcionamiento" de la multinacional para la que prestamos servicios telefónicos a través de otra multinacional. Vamos, que decidieron parar la campaña en agosto... Y como servidora empezó a trabajar en abril pues, obviamente, no tenía cotizado tiempo suficiente para tener "derecho" a coger vacaciones (cosa obvia y con la que ya contaba). Pero como al parecer están muy contentos con mi trabajo (normal), pues se buscaron un "apaño" para no despedirme, que es lo que yo esperaba y que era la solución lógica: despedirme y, si acaso, recontratarme en septiembre. Pues no: como tenía cotizado para una semana de vacaciones, se hizo el cálculo de cuántos días me corresponderían si trabajaba con ellos hasta el 31 de diciembre... y, el resto, recuperarlo haciendo horas de más... Esto es: en vez de trabajar en agosto los días que no me cubría el cálculo, pues los trabajaba haciendo horas extra en julio. Ya digo: un apaño raro de narices (para que luego digan que trabajar en grandes empresas tiene ventajas..., ya). El caso es que estuve echando horas, horas y más horas. Trabajé 11 horas seguiditas casi todo el mes de julio. De diez de la mañana a nueve de la noche. Tremendo. Y no porque no esté acostumbrada a trabajar muchas horas seguidas muchos días a la semana... sino porque en un trabajo ya de por sí absurdo, alineante, aburrido... como es el de teleoperadora de emisión (esto es: ponerse los cascos para ofrecer durante horas productos que no necesitan clientes que no han pedido información sobre ellos. Televenta de seguros, en suma), echar 11 horas en pleno mes de julio de plena crisis... pues eso. Y si le añadimos el calor de Madrid y mi personalidad hiperactiva, e incluimos en el lote que el grupo de trabajo es un polvorín... no sé aún cómo sobreviví a esos días.
Pero había más. Faltaría.
Tenemos la obligación de "vender" un determinado nº de seguros por hora. Existe un mínimo para que no nos despidan y otro a partir del cual se pagan comisiones. Ya llegar al primero, tal y como anda el tema. es poco menos que imposible. Llegar al segundo... imaginémoslo. Y si a todo esto le sumamos que, al hacer más horas diarias de trabajo (11 en vez de 8) aumenta el mínimo diario obligatorio... pues eso mismo. El número de pólizas que servidora tenía que hacer para conseguir cobrar comisiones era tan descabellado..., que, francamente, ya el 3 de julio tenía claro que ni por asomo. Que no valía la pena esforzarse (encima, las cantidades que se pagan por póliza vendida son ridículas).
Bueno... pues resulta que a partir del tercer día, de alguna manera, fuí hilvanando días regulares (de los de no llegar al mínimo)... con días extraordinarios. Lo que me tuvo todo el mes en la cuerda floja (si ya a primeros se vé que no se va a llegar... una se relaja. Pero si cada dos días se "remonta" y se llega a esa posible facturación... pues se recuperan las ganas. Sé que si no se conoce este sistema de trabajo es difícil comprenderlo y que si se conoce sobran las explicaciones, así que no doy más vueltas al rollo). Encima, con eso de estar "picada" conmigo misma... empecé a vender pólizas de la franja más cara (eso se traduce en que, en vez de pagarlas a euro la unidad, se podían pagar algunas hasta a cuatro euros. Sí, una miseria. Pero como cuesta tanto venderlas e iban a ser bastantes, pues...). El caso es que hasta la última, ultimísima semana, estuve "comisionando". Lo que pasa es que, también desde el primer momento, tuve claro que no, que no iba a conseguirlo...
.. y así fue.
Me quedé a falta de 3 pólizas para cubrir los disparatados objetivos. Mi producción vino a ser más ó menos el doble de lo que, en circuntancias normales, basta para cobrar incentivos. Pero ese mes de julio no era normal (cinco semanas y sin festivos). Y mis horas eran muchas más...., como diez días más si se sumaban todas. Así que, como dije muchas veces (incluso cuando tenía acumulado como para un par de "días malos") : "Seguro que me quedaré a tres pólizas. Y lo que me dará más rabia es que, encima, ese dinero que no voy a cobrar yo se lo va a quedar la empresa... a la que no le hace falta".
Bueno, pues así fue. Según alguna de las chicas, cuando alguien hace un mes bueno pero se queda a falta de poquitas pólizas, y en el grupo hay quienes han hecho pero no han llegado al mínimo... la encargada lo "apaña" para que de cara a la empresa esa trabajadora sí haya llegado al mínimo. Y cobra comisiones, por tanto. Me lo repitieron y aseguraron: "no te preocupes: verás como sí". Incluso dos de ellas (con las que más trato tengo) me dijeron haberle pedido a la responsable que, de las suyas, que tenían "de más" me pasaran esas 3 que me hacían falta...
Ya.
Por no alargar ni aburrir más: la coordinadora/responsable adelantó (dicen que por sorpresa..., yo no creo en determinadas "sorpresas") su baja por maternidad (le toca dar a luz a finales de septiembre, creo) por lo que ya no estaba esos dos últimos días. Por lo que, de haber sido posible aquel "apaño" para cobrar mis comisiones... está claro que, embarazadísima y harta de nosotras, con el tórrido calor de este verano, sin conocerme apenas de nada... pues eso, que no se iba a molestar en hacer nada. Por mucho que quienes dicen conocerla repitan que claro que lo haría (a veces me pregunto si de veras son tan tontas... ó es que mi clarividencia natural se acrecienta por los años, no sé. Pero yo lo tenía claro: que no)... pues eso: que no.
No sería una cantidad alta... pero sí lo bastante como para llegar a "mileurista". No he calculado exactamente cuanto me correspondería... pero algo más de 200 euros, seguro. Dinero que ya digo se va a quedar la multinacional norteamericana de las narices..., la misma que claramente da un pésimo servicio a sus masocas clientes (la de quejas que tenemos que escuchar!!!!). Dinero que, ya digo, no me iba a sacar de pobre, pero que, al menos, tampoco tendría que haber sacado de mis ahorros para seguir sobreviviendo...
Así que, como empezaba en este post: faltan 6 días para volver a aquello. Y creo que queda más ó menos claro la "tremenda ilusión" que me hace...






Mandy dijo
Lo que no entiendo es que si no has llegado al minimo y no te lo han podido apañar... no decias que rescinden el contrato??
Y yo soy de las que te comprenden que se lo que es no vender que el animo te cae al suelo y si se te da alguna operacion remontas... esto de la venta es algo como muy de bipolares jejeje.
Un beso
26 Agosto 2009 | 01:30 PM