Nueve del nueve (del nueve)
Nueve de septiembre. Como cada año.
Pero este año no, este año sé que el día pasará sin pena ni gloria. Como, por otra parte, han pasado otros nueves de septiembre. Este año sé, desde antes, que no pasará este día nada que me cambie la vida. No será otro nueve de septiembre como aquellos (¿dos? No, tres. No: cuatro. Sí, cuatro) que, sin que esa mañana nada lo hiciera preveer (todo lo previsto era más ó menos rutinario..., bueno, no, un año no. Ese año empezaba mi aventura laboral con "M". Pero no podía imaginar que eso me cambiaría, para siempre, el destino) me pusieron patas arriba el futuro.
Este año, no. Este año el nueve de septiembre, que vuelve a ser miércoles tras once años, pasará como un miércoles de septiembre más. Como un miércoles más de este verano que se me está haciendo eterno, que no se decide a llover, a abrirse el cielo y caer agua que lo lave todo y nos purifique el alma por fin, porque no cesa el calor, la calor, y va a terminar con nuestros nervios; que ya es laborable en Madrid pero siguen las obras, los retrasos, los cortes de metro, esos preparativos absurdos para unos Juegos Olímpicos que nunca nos darán, pero que siguen siendo la excusa...
Juegos Olímpicos. El nueve de septiembre de aquel año olímpico, 1992, también fue miércoles... Qué más da. Igual aquel día no tendría que haber pasado, pero pasó. Y supe que no se repetiría, que nunca me arrepentiría pero no debía haber pasado y no volvería a pasar, y que algunos sueños están para que nunca lleguen a cumplirse, porque es hermoso soñar, tener proyectos y perseguirlos... Que llegar a algunas metas, en ocasiones, no es conseguir lo que deseábamos con todas nuestras fuerzas, sino quedarnos sin nada.
Nueve del nueve (del dos mil nueve). Sin proyectos. Sin sueños que perseguir despierta. Un miércoles más. Un día más de este cálido septiembre. Tampoco tendría porqué ser otra cosa.






Janton dijo
Tantas cosas pasan que nunca debieran pasar, y que sin embargo nos dejan una marca indeleble en nuestra vida...
Lo imprevisto es siempre más importante que lo planeado, al menos eso es en mi vida una constante, y no creo ser ejemplo de nada ni para nadie, pero no soy a buen seguro el único que tiene experiencias similares.
Lo que más me gusta, con todo, no es tanto lo que cuentas sino cómo lo cuentas, arrancando sensaciones y sentimientos de dentro de tí misma, mostrando sin acabar de mostrar más lo que en tí quedó de lo ocurrido que la historia en sí misma, una mera anécdota.
Me ha gustado mucho, de veras!
9 Septiembre 2009 | 02:10 AM