A propósito de "K"... tres años más tarde.
Desde hace días, me acuerdo de "K". Bueno, no exactamente es así: más bien debería decir que llevo días en que, de pronto, me acuerdo de "K". No es pensar en él de forma consciente, ni echarle de menos, ni nada por el estilo. Como he repetido otras veces: al contrario de lo que se pueda deducir leyendo alguno de mis post, no soy una persona nostálgica. Nunca he creido que el tiempo pasado fuese mejor que el actual. Es más, soy de las que creen que ni el pasado ni el futuro existen: siempre es presente. No podemos volver al pasado, por lo que tampoco es algo "real", ni podemos avanzar a voluntad para visitar el futuro y regresar, así que tampoco el futuro existe. Será presente ó no será.
Pero..., como digo, de pronto me sorprendo recordando a "K". No hay motivos ni razones claros. Nada en mi presente tiene que ver con él. No voy por el sitio donde nos conocimos, ni por su barrio, ni frecuento lugares donde podría hasta encontrármelo, llegado el caso. Mi trabajo no tiene nada que ver ni con su persona, ni con el suyo, ni con la razón por la que le conocí.
¿Entonces?
Pues eso: entonces, nada.
Pero me acuerdo de él. Sin más.
Sin poder proyectar verle en un futuro más ó menos inmediato. Sin tener claro que lo que me vienen sean imágenes del tiempo en que era mi presente.
Sólo es eso: me acuerdo de él.
Y sigue mi vida.
Y ya está.
A estas alturas de la historia, de mi historia, sé que volveré a verle. Que no hay nada que indique lo contrario. Pero no sé cuándo, ni en qué circunstancias. Ni me preocupa. Es más, tampoco me alarma la idea de suponer que igual no vuelva a verle nunca. Como digo: está ahí, en lo que hace tres años era mi presente. Estuvo en una etapa de mi vida. Pudo ser algo más, pero no fue. También porque yo no lo quise, supongo. Dejó como "consecuencia" la creación de este blog, lo que ya es mucho más de lo que otras personas que han pasado por mi vida han dejado, mirándolo bien.
En diciembre hará tres años que dí por concluida aquella historia, que pude ser otra cosa pero que no lo fue. Lo que no significa que quedase en nada: para mí, fue importante. Creo que "K" es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Conocerle, ó encontrarle, ó encontrarnos... ó lo que fuese aquello. Desde entonces, le he visto dos veces. Nos hemos visto dos veces. La primera vez...., bueno, me quedó claro, otra vez, que lo que sentí en su día, lo que intuía y lo que me repetía que no, que seguro eran imaginaciones mías... no fue así. Ó sí lo fue: hubo algo. Ese "algo" que le hizo recibirme en ese encuentro con frialdad, casi con reproche... para en dos minutos derretir de nuevo el hielo y retomar la conversación donde lo dejamos. Porque eso es lo estupendo de "K", ó lo estupendo de nuestra relación: es todo un diálogo. Es como mantener una conversación sin final, donde siempre hay algo que contar, donde encontrar paralelismos, donde..., donde están sus ojos y me miran. Y yo resucito, de pronto, porque me veo en su mirada.
La segunda vez fue el pasado diciembre. En mi vida todo iba fatal. Y en la suya..., bueno, las cosas tampoco iban bien. Fue un encuentro buscado por mí... y distinto a lo esperado. No, no por su recibimiento. No por sus gestos, ni por sus palabras, ni..., no sé: igual estuvo de más. Pero no, no lo estuvo. Hacía año y medio que no nos veíamos, y la conversaciòn, la complicidad, fue mayor que la que tengo con gente a quien veo a diario. Regresó la magia. Seguro es que, simplemente, nunca se fue.
Y ahora..., ahora de pronto me estoy acordando de él. Sin explicación. Ó..., quizá sí la hay.
Porque en realidad cada día bordeo con el tren el barrio donde vive. Y aunque sé que jamás me lo encontraré (entre otras cosas, porque creo que nunca ha cogido un tren de cercanías: es de los que conduce para todo y además le gusta mucho hacerlo), es probable que inconscientemente lo desee. Encontrármelo. Verle, siquiera eso, aunque él no me vea a mí. Qué tontería.
Y porque en la época en que nos conocimos yo estaba aprendiendo a manejar el programa Access, y en Access está creado el puñetero aplicativo que empleo cada día para trabajar (y que tanto me complica la vida), e igual, por asociación de ideas...
Incluso, porque un día me contó que un familiar suyo había trabajado años en la empresa matriz a la que pertenece la que me tiene a mí contratada: claro que somos como trescientos mil empleados, y que, seguro, conozco más personas relacionadas con ella, pero...
No sé. Claramente, estoy intentando encontrar explicaciones lógicas a algo que no, no entiendo. Y es que si me paro a pensarlo, deberé reconocer que, en realidad, es que le echo de menos. Que lo que desearía es irle a ver, contarle qué estoy haciendo con mi vida, también la laboral.
Sentirle cerca de mí. Verme en sus ojos.
Y volver a sentir lo que sentía cuando estaba cerca de él.
No, no es amor. Nunca fue amor. Ni siquiera realmente me planteé entonces que pudiera serlo. En realidad, no sé lo que fue, pero si que fue algo.
Inconscientemente, echo de menos a "K", y me gustaría tanto, tanto, verle, que...
Pero no puede ser: nuestros horarios son completamente incompatibles. De eso sí que estoy segura. Y... quizá por eso su recuerdo me asalta la memoria, sin vernir a cuento.
Y si paso por su barrio, aunque jamás piense en él, alguna célula de mi piel debe sentir que el aire que la roza ha pasado antes junto a él, y eso debe hacer que se estremezca. Y yo no sé qué ha pasado, pero de pronto, le recuerdo.
Y si veo una casilla errónea en el aplicativo del programa de marcación automática... de repente, una neurona que hace tres años ya estaba presente el día en que le comenté que "andaba con el access", y supo que él conocía también el programa, va, y lo relaciona, y...Y vuelvo a recordarle, aunque sólo sea eso: un recuerdo repentino.
No sé. Igual todo esto es una soberana tontería. Ó, lo mismo, simplemente llevo días acordándome de "K" porque tenía que escribir este post. E, igual hechos los deberes, su recuerdo abandona mis días conscientes.






gaomy dijo
Hace tres años, pero con detalles le recuerdas, supongo que sucede, como cuando uno esta haciendo limpieza y se topa con un detalle que te hace recordar a ese alguien, como un momento, que evoca.
Un beso y feliz domingo.
25 Octubre 2009 | 03:27 AM