La tal Inés y yo, su abducida hiperactiva.
Esta semana he estado hiperactiva.
Ahora no son ni las diez de la noche y lo que estoy es muerta de sueño. Puñeteros biorritmos. Y puñetero horario laboral. Porque el haber estado hiperactiva no ha sido sinónimo de haber hecho tantas cosas que ahora arrastre una lógica fatiga que me haga anhelar la cama, no. Mi hiperactividad ha sido poco menos que encarcelada día a día en ocho horas de aburridísimo y sedentarísimo trabajo, más las casi tres horas de itinerario dedicado a la ida y vuelta diaria a ese trabajo. Vamos, que yo claro que me levantaba con una energía desbordante, unas ganas locas de ordenar, limpiar, archivar, planchar, recoger, tirar, hacer, hacer, hacer..., pero a las once y media ya no me quedaban excusas para aplazar el inevitable ritual de vestirme medio-adecuadamente, darme el rimmel..., en fin, lo de todos los días para salir corriendo casi a las doce (encima, esta semana casi todos los días he tenido que, eso, correr. Y es que tenía tantas cosas que hacer, tantas ganas de hacerlas... y tan poquitas de irme a pasar el día atada al auricular-diadema del teléfono, que...)
Así que ahí estaba yo: sentadita en mi silla giratoria, con el casco-teléfono, el boli, el cuaderno... y reconcomiéndome por dentro viendo que hasta las nueve de la noche no podría salir de allí... mientras repasaba la de cosas que tenía que hacer en cualquier otro sitio.
El hecho de tener "nombre de guerra" ( lo de presentarnos todas con el mismo nombre a la hora de llamar a los clientes, me refiero) he terminado por emplearlo como "arma de defensa psicológica". Ó algo similar. Vamos, que me mentalizo de que la que está ahí no soy yo, sino la tal Inés ésa a la que no conozco, a la que se le da muy bien eso de vender seguros inútiles a clientes que ni los necesitan ni han preguntado por ellos..., y, no sé. Imagino que funciona. Al menos, consigo no "llevame trabajo a casa". Y eso viniendo de una adicta al trabajo durante tantos años (sí: "me llamo bruxana y soy trabajocólica". Bueno, menos mal que no soy estadounidense ó que esta modalidad de terapia de grupo para esa adicción aún no se trata aquí, que yo sepa), pues eso, que el hecho de haber logrado aborrecer el actual trabajo y no soñar con él (pero nada de nada) ni obsesionarme con alcanzar mejores resultados; es más, ni con alcanzar los que nos piden..., pues ya digo: que tiene más mérito de lo que puede parecer.
El lunes y el martes la tal Inés estuvo "missing". Ó vaga. Ó enferma. Ya digo, es que no tenemos mucho trato y no estoy del todo segura. Porque yo ya digo que andaba hiperactiva y bastante sana, pero a tenor de la productividad de esos días, deduzco que a la tal Inés le pasaba algo. El miércoles reapareció, a lo grande. Como ella suele de vez en cuando. Y es que mi Inés es muy irregular: lo mismo se pasa tres días seguidos que no vende una póliza, que se despacha siete en cinco horas y se queda tan pancha. Así no hay quien haga planes, claro. Porque la tal Inés Irregular ésta es la que trabaja, pero la nómina y la cuenta donde me la ingresan va a mi nombre. Y con ese comportamiento tan bipolar a ver quién hace planes de nada...
La empresa para la que trabajo es tan.... ¿surrealista? ¿absurda? ¿creativa?, me cuesta precisarlo, que en realidad merecería que le dedicase un blog sólo a ella. Porque con una categoría en éste no bastaría. Además, podría estar enredando demasiado los ovillos..., yo me entiendo. Pero, para muestra breve, un botón: semana pasada, día temático: jalogüín (vale: halloween). No es que se hiciera fiesta como tal, pero se planteó que se podía ir disfrazado..., y que el mejor disfraz recibiría como premio un día libre. Considerando que en esta empresa si se pierden "x" horas para ir al médico te las descuentan aunque traigas justificante, ó, para ser más exactos, tienes que trabajarlas extra para recuperarlas..., pues eso, que lo del día libre es más importante de lo que parece. Como la mitad de la plantilla fue más ó menos disfrazada. Un grupito se puso de acuerdo para ir en plan "cuadro de terror". Y ganaron, claro. Por lo que supusimos que el premio sería de un día libre para cada uno de sus componenentes... ¡¡¡ Qué ilusos!!!! Obviamente, se dá el día libre prometido... a repartir en horas entre los disfrazados/premiados. Y, ojo, que no coincidieran a la vez en las horas a disfrutar cada uno como premio... Pues eso. Y como esto, muchas cosas....
En fin. Que es viernes. Que mi horario ha sido de diez a cinco (y algo, que mi Inés casi todos los días viene a ser la última en irse: algo de la antigua adicción mía le debe quedar) de la tarde. Que me desperté a las ocho de la mañana, que no es exactamente madrugar. Que creo que la hiperactividad se me ha pasado sin poder sacarle demasiado provecho (mis hormonas es lo que suelen conllevar: días salvajes de desear limpiar, limpiar, limpiar..., agggg. Y días de desidia total). Que tengo por delante un fin de semana de tres días: el lunes es festivo en Madrid capital.
Y que estoy muerta de sueño.






kilifa dijo
Brux...y tu? te disfrazaste tambien?
Hombre, un dia libre no es mucho, pero es un aliciente, motivo para animarse a disfrazarse.
Aunque claro, si el humor no es el adecuado, no apetece demasiado.
Veo que estás subiendo fotos tambien, son preciosas.
Besitos guapa y descansa en los tres dias que tienes.
7 Noviembre 2009 | 10:07 AM